El Bohío en las Décimas de los Poetas

                                                        

 Desde el vara en tierra hasta el hogareño, resulta impresionante el desfile de bohíos que fueron y siguen siendo  viva estampa de identidad en la vida de los guajiros, pues aunque los tiempos modernos van cambiando la fisonomía rural, todavía  permanecen por una u otra razón y en ellos duerme la nostalgia y la herencia más lejana de nuestros antecesores.

 

Si algo los hace imperecederos es su factibilidad constructiva y su utilidad con el mínimo de recursos. La palma, reina de los campos cubanos, es la madre de los bohíos. Las cobijas son de guano, las paredes de tabla de palma y el caballete, de yaguas. Algunos, rudimentarios, tienen sus paredes de yagua. Las palmas proveen incluso hasta los ariques de amarre y cuando sus racimos llueven el grano bendito, se alimentan los cerdos.

 

Desde los primeros pobladores en su condición de aborígenes, el bohío formó parte de la geografía cubana y vistió sus galas en los más diversos diseños, pero siempre como abrigo o como recurso utilitario de las familias. Unas mirada al valle de Viñales, por ejemplo,  advierte en una parte las casas de curar tabaco con su techo de guano o más allá un hogar campesino con sus estructuras de madera, pero además el techo fresco y típico de reverente enguanado.

 

Como el amor que se manifiesta por la estrofa mágica, tesoro del alma campesina y sus proyecciones artísticas, el guajiro siente orgullo por las obras que labran sus manos y que moldean con su espiritualidad. Es el sentido de pertenencia a la tierra que lo vio nacer y la expresión de identidad con lo que lo distingue y enaltece. Así, sin prejuicios, con los pies en su tierra amada y la voz en vuelo a lo infinito del amor y la creación, los poetas vueltabajeros nunca han dejado de cantarle a ese recinto hogareño o de otra condición, que duerme bajo la brisa de los campos, los rayos del sol, el trino de las aves o el brillo de las estrellas.

 

A continuación una selección poética donde aparece en pinceladas líricas, uno de nuestros  más entrañables templos, el bohío,  con el orgullo de ser cubanos y poder cantarle en la estrofa nacional que es la Décima.

 

*Jesús Rodriguez Pérez. El Sinsonte Mayor de Paso Real.

Bohíode guano real,

tímido frente al espacio,

siempre fuiste tú el palacio

de la familia rural.

No sé qué vuelco total

cambió tu fisonomía,

no entiendo bien todavía

de qué drástica manera

matan siglos de madera

puños de mampostería.

 

*Pablo Llanes García. Pinar del Río, 1901-1978

Pinar de fibra templada

en las fraguas del ciclón...

¡cómo truncó tu ilusión

un sable de madrugada!

Pinar de vega olvidada

entre montañas y ríos;

Pinar que entre tus bohíos

ves que la noche se alarga...

¡con qué tinta más amarga

te escribo los versos míos!

 

*Benito Hernández Cabrera. El Viñalero. 1912-1987

 Yo soy de Pinar del Río

y en mi occidental ambiente

no he cantado únicamente

a la palma y al bohío.

En el cristal del rocío

he plasmado mi ilusión

cuando en alguna ocasión

empapa mi senda clara

como si el cielo llorara

sobre la vegetación.

 

*Agobio Hernández Padrón. Minas de Matahambre, 1917

Yo, desde Pinar del Río,

o sea desde Occidente,

le brindo efectivamente

mi campesino bohío.

En quebrado lomerío,

monte, barranca, maleza,

pero crea con certeza

que en mi querida mansión

tiene a su disposición

lo que quiera con franqueza.

 

*José Escobar Delgado. Pinar del Río, 1926-1953

No hay paisaje más bonito

que en una noche montuna

fijar la vista en la luna

que brilla en el infinito.

Luego cantando bajito

obsequiarle un murmureo;

verla bañar  el bohío

con su claridad de plata

y ver cómo se retrata

plácidamente en el río.

 

*Roberto Lezcano Ascanio. San Luis, 1927

 Fui a un viaje con buen destino

a la Finca La Mulata

por darle una serenata

al vecino Marcelino.

Allí le canté mi trino

cerca de un palmar sombrío

y aquel buen amigo mío

me abrió en líricos antojos

la ventana de unos ojos

y la puerta de un bohío.

 

*Eugenio Vicente León. Puerto de Golpe, 1928.- 2016

 Cómo adoro los palmares

primicia de los bohíos,

en ellos los sueños míos

supieron de mis andares.

Por esos bellos lugares

se desbordó mi niñez

y supe por la altivez

de las palmas y los llanos

que esos paisajes  cubanos

alimentan mi vejez.

 

*Basilio Echevarría Acosta. El Negro. P.del Río, 1929.

Niceto Pérez vivía

en un bohío de yagua

con horcones de majagua

que en el monte conseguía.

Pero las yaguas un día

afilaron sus colmillos

y se volvieron cuchillos

las pencas del caballete,

en reto  al  plan de machete

y a  los perros amarillos.

 

*Claudino Santos Santos. Candelaria, 1930 

Mi cordillera querida,

desde las primeras hojas

de mi almanaque me mojas

con la savia de tu vida.

En tu falda florecida

mi padre empinó el bohío

y una tarde gris el río

dejó vacías sus venas

y se llenó con las penas

de aquel alero sombrío.

 

*Víctor Miguel Ramos. El cantor de Las Delicias, 1939

Cuando uno es  desmochador,

se convierte en peluquero,

las pencas en el potrero

dan un grito de dolor.

Después un cobijador

 las manipula en su mano

y como buen artesano

viene a llenar un vacío

para estrenarle al bohío

una sombrilla de guano.

 

*Tomás C. Bejarano Leal. Consolación del Sur, 1940

Para comenzar el día

Fallece la madrugada

Y baja de la enramada

el principal de la cría.

Dan curso a su algarabía

Moradores del sendero

Y el astro rey mañanero

Entre llanura y bajío

Evapora del bohío

Las perlas en el alero.

 

*Santiago Siles Martínez. San Luis, 1950

Has conocido del río

grávido por el ciclón

y de la transformación

necesaria del bohío.

Eres luz del veguerío

disuelta por la colina.

Hoy como llovizna fina,

pertinaz, sin sobresalto,

humedeces el asfalto

con la fragua campesina.

 

*Juan Montano Caro. Mantua, 1952

Sirva el Guamá de paisaje

y que vuele la malara

como si el verso te hablara

con las rimas del lenguaje.

Y para que todo  encaje

desde el sol hasta el rocío,

Luis Puentes, este bohío

echa sus pencas a vuelo

porque eres gloria del suelo

verde de Pinar del Río.

 

 

*Alba Rosa Lezcano Ferrer. Pinar del Río, 1953

Guitarra, dulce armonía

que cabalga en un rincón,

llegas a mi corazón

cual la claridad del día.

Guitarra de mi ambrosía,

tibio remanso del río,

alegría en mi bohío

que enternece la razón,

así son tus cuerdas, son

las que llenan mi vacío.

 

*Caridad Rodriguez Fleitas. Candelaria, 1957

 Viene a retratarme el río

con su corriente fluida

y recuerdo la partida

ante el mutis  del bohío.

Llegamos hasta  el bajío

y dos palmeras jimaguas

al reflejo de las aguas

con su brillo acogedor,

fueron testigos de  amor

sobre un canapé de yaguas.

 

*Dionisio Piñero Ruiz. San Juan y Martínez, 1963

 Cae la tarde y la brisa

que despeina mi bohío

rompe en el cristal del río

la imagen mientras la riza.

La noche viste de prisa

galas de oscura silueta

y cual melodiosa grieta

en el silencio del monte

como nocturnal sinsonte

vuela el canto del poeta.

 

*Luis Pradera Carrasco. Minas de Matahambre, P. Río, 1964

Sí, yo nací en un bohío

y lo cambié por la placa

para olvidar la guataca,

el campo y el veguerío.

Soñé mucho con el río

cerca de  las palmas reales,

con la sierra,  los corrales

y el chillar de una jutía

viendo cómo amanecía

en la zona de Gramales.

 

*Juan Rodriguez Cabrera. San Juan y Martínez, 1969 

Yo  no sé en la noche bella

bajo el techo de un bohío

si ella es un pedazo mío

o soy yo un pedazo de ella.

Andamos la misma huella,

sus décimas crecerán

y sus palabras serán

bajo un horizonte opaco

famosas como el tabaco

de las vegas de San Juan.

 

*Adriel Ceballos Delgado. San Juan y Martínez, 1975

Quiero que vuelva el decano

Del verso en pinar del río

Para ver si en mi bohío

No solloza más el guano.

Quiero estrecharle la mano

Y darle en la cara un beso

Y que sepa con exceso

Donde sobra la alegría

Que hay una silla vacía

Esperando su regreso.

 

*Leandro Camargo Pérez. Los Palacios, 1987

Me gusta ver el bohío

con sus paredes de yagua

y beberle un sorbo de agua

al congelador del río.

Sentir entre el murmurío

el chirriar de una clavija.

Ver la luna hecha una fija

penetrar en la mirada

a través de la olvidada

ranura de la cobija.

 

*Ismel Cabo Dovales. Bahía Honda, 1993

Cuando silente el retiro

anuncia la soledad

tu remanso es la ciudad

campesina del guajiro…

y allí donde es un suspiro

de los rumores la calma,

siente el guajiro en el alma

que a través del hemisferio

más de un bohío es misterio

en el vientre de la palma.

 

 

Por: Lorenzo Suárez Crespo

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

 

Deja tus comentarios

Post comment as a guest

0 / 900 Restricción de Carateres
El texto debe estar entre 10-900 caracteres
terminos y condiciones.
  • No se han encontrado comentarios