Las Variantes Primarias del Son en Guantánamo

 

Guantánamo, escenario de migraciones desde el Siglo XVIII hasta los años 50 del Siglo XX, que partieron de Haití, Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico, Francia y otros países, es reservorio de las  sonoridades legadas e incorporadas a la música cubana, marcado en su desarrollo histórico-social por diversas culturas aborígenes, hispanas, africanas, europeas, americanas y antillanas.

 

Entre los aportes músico-danzarios trascendentales a la cultura nacional, tenemos la rítmica de la Tumba Francesa, el Nengón, la Prángana, Manajú Pilón, el Kiribá, la Cañandonga, la Puntillita y el Changüí, como formas primarias de hacer el son, provenientes de las zonas de Baracoa, Imías, Maisí, Yateras, El Salvador, Manuel Tames y Guantánamo.

 

Las zonas donde se asentaron estas manifestaciones estuvieron pobladas fundamentalmente por indios, africanos y españoles, En ellas existen elementos comunes en cuanto a instrumentos musicales, tales como: Tres, Marímbula, Bongó, Guayo o Güiro y Maracas, que han trascendido hasta nuestro tiempo. Esporádicamente aparecían Guitarra, Claves, Tumbadora y otros. Se conoce la existencia en sus inicios del Acordeón, Botija o Botijuela, Bajo en tierra y Tumbadera, todas en desuso actualmente.

 

El Tres, fue el instrumento preferido por los músicos autodidactas montuneros, creado  en la zona de Baracoa; este instrumento cordófono fue guía y conductor de la función puntística, en su forma de expresar sus motivos melódico musicales; luego se le fueron incorporando otros instrumentos hasta crear nuevas formas musicales que se interpretaban  sin saber lo que habían creado en el concepto propio de forma musical. Estos cultores se desplazaban de una zona a otra demostrando sus creaciones musicales. Para el análisis de estos sones primitivos o primarios, lo vamos a reagrupar por su organización y estructura en cuatro formas montuneras.

 

La forma nengónica, constituyen las expresiones montunas más antiguas en el oriente cubano; estas se reconocen porque mantiene desde su inicio hasta el final una sola secuencia melódica; es decir movimiento cíclico musical, y se enlaza dentro de la misma unidad de tiempo, la letra del coro de la canción con el desplazamiento treserístico. Compuestas por dos grados cadenciales, 5to y 1ro, sus expresiones musicales se realizan en dos compases solamente. La estructura más antigua tiene un compás para el guía y otro para el coro; en las tradicionales el coro y la improvisación se establecen en esos dos compases; el movimiento o tempo es más pausado.  

 

El Tres hace un llamado al Montuno y luego el floreo del Bongó le da paso a la ejecución colectiva de los instrumentos. En su línea melódica emplea síncopas y contratiempos. Es característico el timbre de la voz, en este caso se le dice en esta comunidad, voz de vieja o nasal. El solo entra siempre con la interjección Ey y se emplea la cuarteta. Estos elementos se manifiestan  en Baracoa, Imias y Manuel Tames con el Nengón, Prángana y Manajú Pilón.

 

En sus inicios utilizaban el Bongó de monte, el cual era de cedro con cuero de chivo, puntillas a los lados y para templarlo utilizaban candela; en la actualidad lo cambiaron por el Bongó de llaves por ser más cómodo, pero la afinación de la hembra siempre se mantiene aguda. El tres sin embargo siempre lo afinan medio tono menos a la afinación normal E -B –G.  En el Nengónel baile emplea pasillos suaves y cadenciosos arrastrando los pies y sin levantarlos, con un solo paso en forma de abanico con avance y retroceso sin libertad de coreografía, muy similares al Changüí por tener un aire lento. Esta forma de danzar se hacía dentro del secadero de café, ejecutando los movimientos con los pies para ir amontonándolo y luego lo recogían seco.

 

En Baracoa el Grupo Portador de Tradiciones Kiribá Nengón de la zona El Güirito, lo han mantenido hasta nuestros días. En las fiestas de esa zona, el Nengón comenzaba y el Kiribá la acababa en la madrugada. La duración del festejo estaba en correspondencia con las necesidades o solicitud del resto de los participantes y se extendía durante tres o cuatro días. En ellas era típica la comida confeccionada con aceite y leche de coco, y las bebidas a base de chocolate.

 

 En el municipio Imías se conserva la variante soneras del Nengón, debido a los desplazamientos migratorios que se establecieron en estas zonas. El Grupo Nengón de Imías tiene como fiel representante al investigador Ramón Frómeta Silot. La conservación y preservación de esta variante lo tienen, el Proyecto Sol naciente del promotor natural Eddy Jiménez y el grupo de niños Los pinos nuevos.  

 

En el territorio los principales intérpretes son la familia Pérez, Oñate, Mendoza, Moreira y Viquillón, quienes le imprimen su sello personal; se desataca además el solista Arismeldo Pérez, el cual heredó la forma de interpretar el canto de su abuelo, uno de los nengoneros más reconocidos. Su  canto se ejecuta a través de improvisaciones de versos con carácter jocoso y libre, sin guía, con desafíos en forma de controversia, propiciando el deleite de los espectadores sin acompañamiento de coro, aspecto este que lo diferencia del Nengón de Baracoa. Se canta en forma de ronda es decir comienza un cantante, luego continuaba el otro y así sucesivamente.

 

En el municipio Manuel Tames, especialmente en la Caridad de los Indios, habitan personas de ascendencia indígena con rasgos físicos peculiares; allí se observan elementos transculturados en la música, la danza, la comida, la bebida, las creencias religiosas, y sus moradores mayormente poseen el apellido Ramírez Rojas o viceversa, dado por bautizos masivos realizados por el obispo Ramírez, o por herencia indígena perteneciente al encomendero Manuel Rojas.  En esta comunidad existe el grupo musical Changüí Guamá, el cual interpretan una forma de Son Montuno muy ligado al Nengón, el Changüí y el  Kiribá, quizás como resultado de las mezclas que se produjeron en este territorio. Tanto en el Manajú Pilón como en la Prángana, el que canta es el tresero, forma particular de las variantes montuneras primarias. 

 

El Manajú Pilón es una expresión músico- danzaria que hace referencia a una planta medicinal para curar enfermos, y la  Prángana hace referencia a una comida tradicional confeccionada como una torta a base de vianda, carne, huevo, etc.

 

Bibliografía referencial.-

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*Carpentier, Alejo. La música en Cuba. Ed. Letras cubanas, La Habana 1979.

*Castro Ruz Fidel: palabras a los intelectuales, en Política Cultural de la Revolución Cubana: Ed.

  Ciencias Sociales. La Habana, 1997.

*Esquenazi Pérez, Martha. Del areito y otros sones. Ed. Letras cubanas. La Habana, 2001.

*Giró, Radamés. Diccionario enciclopédico de la música cubana. Tomo IV. Ed Letras cubanas. La

  Habana, 2009.

*Gómez Ramón. Manual práctico para tocar changüí. Ed. El mar y la montaña, Guantánamo, 2014.

*Orozco González, Danilo. Qué está pasando asere. En: Revista  Musicología y género. No1-3, 2010.

*Orovio, Elio. Diccionario de la Música Cubana. Letras Cubanas, La Habana, 1992.

*Rodríguez Alén, Olavo. Géneros de la música cubana. Ed. Pueblo y Educación, 1991.

 

 

Por: MSc. Lissette Monferrer García./  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

 


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