Legitimidad Cultural de la Villa de Pepe Antonio

 

La Historia de Guanabacoa, hija de San Cristóbal de La Habana, es contribuyente directa al patrimonio cultural cubano, pues su construcción deviene una especie de lección de historia del Archipiélago Cubano, en tanto cada fragmento de su cultura es un signo desde el cual entender el universo de ideas que se dieron cita en este barrio, al que, el gesto heroico de José Antonio Gómez Bullones bautizó como la Villa de Pepe Antonio.

 

Por lo general suele pensarse en las villas y ciudades a partir de su inscripción en los registros oficiales, proceder que deja al margen la primigenia experiencia sostenida por un grupo de individuos con la topografía del lugar; gentes sin historia y por tanto anónimos. En la dinámica relación entre espacio, relieve y clima, por solo citar algunos, y los vínculos que dichos elementos establecen con otras regiones —habitadas o no—, habría que buscar los elementos que perfilaron la imagen de esta ciudad y sus habitantes; pues en el modo en que son mirados e interpretados se encuentra la base identitaria de sus moradores.

 

La génesis del poblado de Guanabacoa se encuentra en el acuerdo tomado por los miembros del Ayuntamiento habanero el 12 de junio de 1554, sin dejar a un lado la afectiva relación que desde tiempos antes, establecieron los aborígenes con el lugar; dicho acuerdo es un hecho histórico en el que se legitima una identidad cultural. Como indica su topónimo, ya era historia en 1554; solo que a partir de entonces se presentaría oficialmente como uno de los pueblos de indios establecidos en Cuba.

 

El arribo del primer ministro eclesiástico a Guanabacoa por acuerdo del Cabildo del 24 de enero de 1576, y con la colaboración de Manrique de Rojas, permitió erigir un templo que abriría sus puertas el 15 de agosto de 1578, bajo la advocación de María Santísima de la Asunción, institución primera, que habilitó libros de bautismo, matrimonio y enterramiento; un patrimonio documental de trascendente valía para entender el tejido sociocultural de Guanabacoa. Muestra de su pronta significación, fue su reconstrucción entre 1714 y 1721, fecha cercana al levante del Convento de San Francisco.

 

Dos hechos patrimoniales distinguen a Guanabacoa; la concesión a Guanabacoa del Título de Villa en 1743 por Su Majestad, el Rey Felipe V y el reconocimiento de su centro histórico urbano como Monumento Nacional en 1990; durante ese tiempo se consolidó su cultura, fenómeno que encontraría expresión en una red social en la que participaban activamente no solo los indios y los españoles, sino también los africanos que se insertaron en ella.

 

Entre los símbolos de la Villa está el Escudo; acompañando la iconografía de la heráldica española, se encontraban las colinas de la localidad; pero lo más importante era el derecho a ampliar su jurisdicción y la independencia en relación con La Habana. Con este nombramiento Guanabacoa se hacía mayor no solo en el aparato legislativo de las ciudades cubanas, sino también en su patrimonio cultural.

 

También la Ermita de la Inmaculada Concepción y Santo Cristo del Potosí construida en 1644, signo del Arte Mudéjar, recibió la categoría de Monumento Nacional mediante la Resolución 126 de 1996. Otros comoel Convento de Santo Domingo, el Liceo Artístico y Literario, la Casa de la Camarera, sede del actual Museo Municipal de Guanabacoa, que abrió sus puertas al público el 26 de julio de 1964, representan lo neoclásico de arquitectura.

 

Con la creación del Parque Central en 1911, la de una Glorieta en su centro y su posterior demolición, parecía que Guanabacoa daría la espalda a sus valores patrimoniales, mas no pudo todo el Siglo XX, anular su tesauro; un patrimonio que con calidad exhibe el Museo Municipal,  institución que ya llegó a su medio siglo de vida; ese auténtico valor que hoy emerge desde lo local, con un proyecto de nueva museología.

 

La puesta en valor de objetos asociados a cultos sincréticos africanos como la Regla de Ocha o Santería, la Regla de Palo Monte y de la Sociedad Abakuá, lejos de una sacralización intenta conectar al espectador con la praxis cultural a la que responde;  fue sin dudas un aporte sustancial al lugar del patrimonio de Guanabacoa en la cultura cubana. A ello ha de añadirse la iniciativa de reanimar culturalmente el museo a partir de actividades folklóricas en las que personas y Grupos Portadores de esas creencias otorgaban a los exponentes, el patrimonio que se atesora en ellos.

 

Pero sin dudas fue la declaratoria del Centro Histórico Urbano de Guanabacoa como Monumento Nacional, el documento que valida su Patrimonio Cultural en Cuba, tomando como punto de partida, el cacicazgo de Guanabacoa en vínculo con el asentamiento de Tarraco y las posteriores inmigraciones de españoles y africanos.

 

Consta también en dicha resolución que el análisis de los elementos que conllevan a esta declaratoria fue hecho el 14 de noviembre de 1978 por la Comisión Nacional y se toma en consideración además el hecho de que se distinga Guanabacoa por ser testigo del proceso histórico cultural cubano y cuna de connotadas figuras de reconocido mérito político, artístico e intelectual.

 

La Comisión Nacional de Monumentos, reconoce al centro histórico urbano de Guanabacoa con  sus  edificaciones religiosas, civiles y domésticas conservadas, demostrativas del constante quehacer reconstructivo, para dotarlo de un importante valor patrimonial. A los efectos, la Comisión Provincial de Monumentos de La Habana, continúa haciendo los estudios pertinentes para que ante los responsables de la protección del mismo, se preserve este espacio identitario de la Nación.

 

Notas y Apuntes recopilados.


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