El Guateque y los poetas de Vuelta Abajo

 

En no pocas ocasiones cuando bajo a lo largo de  la calle séptima en el Reparto Celso Maragoto de Pinar del Río, alguien de paso me pregunta: ¿Hay guateque esta noche?; sé que lo hace por pura cordialidad, porque esta cita es tan espontánea como su sinónimo: jolgorio.

 

El nombre de guateque suena tanto a guajiro como a sus raíces; viene dado desde los primeros asentamientos canarios en Vuelta Abajo, como herencia de esos afanosos agricultores que soñaban con tierras fértiles y paisajes hermosos cuando fueron prácticamente expulsados de los alrededores de La Habana tras un luctuoso episodio  y  aquí encontraron ese paraíso donde cultivar el tabaco y darle vuelos a la décima como su expresión poética por excelencia, vasto legado de los clásicos peninsulares españoles hacia las islas y que se aclimatara en nuestros predios con todo su esplendor.

 

Las motivaciones precedentes del guateque están en las fiestas litúrgicas; primero en los recintos eclesiásticos, luego en el interior de los hogares y más tarde en los patios de las viviendas. Era una suerte de culto, homenaje o festividad según los más variados motivos; pero quizás su punto de culminación viene dado por una de las tradiciones más arraigadas de los canarios: la Cruz de Mayo; aunque con el decursar del tiempo esta tradición de la cruz ha ido mermando, todavía tiene plena vigencia cerca del pueblo de San Luis, en la Finca El Cafetal, de la familia Monterrey.

 

Estos cosecheros de tabaco han sido fieles seguidores de la cruz y he tenido la suerte de ser testigo de su guateque en varias ocasiones. Es que todo fin de semana a orillas del río Guamá, al término  de  esa calle, se dan cita los lugareños para disfrutar de su fiesta sabatina. Desde el atardecer comienzan a llegar los poetas y desfilan curiosos frente a la cruz que se sitúa bajo un pequeño recinto de tabla y guano que le sirve de urna. La cruz se ve rodeada de innumerables velas encendidas para el ceremonioso ritual.

 

La ronda de los poetas, las comidas criollas, los diálogos fortuitos y las controversias le van dando tonalidad sonora a la noche con el encanto de un cielo estrellado donde viaja la estrofa mágica.

Así son los guateques que, amenizados por los bailables, conservan y enriquecen las tradiciones que heredadas de nuestros padres fundadores en sus maravillosas primicias. Así es el guateque a orillas del Guamá, una fiesta guajira con sabor a décima y a baile criollo.

 

Decir Ranchón y sábado es decir guateque; y en plena ciudad, fiesta campesina. Con orgullo los poetas vueltabajeros sienten en sus improvisaciones la impronta de su influencia y así lo tienen presente en esta selección que ofrecemos a los seguidores y amigos.

 

Vicente Silveira y Arjona. Guanajay, 1841.

 

Vengan el tres, el laúd

la guitarra con el güiro

a fundirse en el guajiro,

fragua en lírica virtud.

 

Venga en toda  plenitud

desde los montes al llano

ese sentir  meridiano

que brota  de las raíces

en los momentos felices

que da el guateque cubano.

 

José María Collantes. San Cristóbal, 1877 (¿...?)

 

Mi Patria tiene su encanto,

mi tierra tiene esplendor,

mi campo  tiene el sabor

de la décima y su canto.

Yo la quiero tanto, tanto

como palma y bajareque

y no admitiría un trueque

que me le cambie el destino

si yo como campesino

sé disfrutar de un  guateque.

 

Segundo Ramón Díaz Borrego. Guane, 1902 – ¿...?

 

La palma tiene en la brisa

melancólicos  cantares

y se nota en  los palmares

que el trinar vuela de prisa.

Cuando el guajiro divisa

las pencas de verde guano

con sentido  campechano

el  guateque le recuerda

y afina pronto su cuerda,

pues no hay nada más cubano.

 

Juan Cecilio Cruz. Bahía Honda, 1920 – 1988

 

En casa de Tomasito,

rodeada por las montañas,

tiene la décima hazañas

y el trato más exquisito.

Mi canto no lo limito

cuando al guateque me invita,

allí tenemos la cita

como un ritual los poetas,

porque en sus verdes glorietas

la tradición se  acredita.

 

Lucio Pablo García. Bahía Honda, 1923- 2016

 

Esta noche con Mederos,

con Cecilio y con Mendive,

en el guateque se vive

de momentos placenteros.

El sinsonte en los aleros

nos emula con su trino,

porque el verso es tan genuino

como la palma, el café,

hasta  el ron,  caña y café,

orgullos del campesino.

 

José Pérez Grela. Pinar del Río, 1926 - 1999

 

El poeta del amor

me dicen los lugareños,

porque le canto en  mis sueños

como el mejor trovador.

Yo sé cultivar la flor

en mi lírico retiro

y no sabes cuánto admiro

cuando ese amor pongo a prueba

y en mis décimas  se eleva

en un guateque guajiro.

 

Juan Antonio Díaz. Consolación del Sur, 1970

 

Para venir al guateque

y exprimirse el corazón

hay que hallarle un Riverón

repetido al Mayabeque.

Hay que halarle al bajareque

los huecos de los tablones,

que una dama con bordones

afinados en el pecho,

se saque el zumo derecho

del cielo con los pezones.

 

Félix López Machín. El minerito. Minas de Matahambre,  1958.

 

El Cucalambé no ha muerto,

vive en el pueblo cubano

y afina el laúd temprano

  con la mano del concierto.

  Por este camino abierto

  anda con la poesía

  y para alegrar el día

  de otro guateque en su tierra

  con Valiente y Pedro Guerra

  se encuentra en la canturía.

 

Crispín Martínez Quesada. San Cristóbal, 1928

 

La décima es una flor

que perfuma la ventana

de una guajira cubana

que suspira por amor.

Diez ecos del ruiseñor

para un guatequede miel,

diez jazmines del vergel;

en el laúd diez sonidos,

diez luceros escondidos

en la pluma de Espinel.

 

José Lorenzo Delgado. Punta de Palma, Pinar del Río, 1940 - 2013  

 

Campesino, tú que has ido

transformando  la victoria,

hoy te nutres con la  gloria

de todo lo precedido.

De tu guateque he sabido

que soy un enamorado

y siempre que te he escuchado

no he pensado en las derrotas,

porque mi animan las notas

de tu laúd trasnochado.

 

Arnaldo de la C. Naranjo. Pinar del Río.

  

¡Qué alegre está mi bohío!

las cuerdas están sonando

y sus acordes volando

alegran el veguerío.

Ya bailan en el bajío

el roble y la enredadera,

baila también la palmera

dándole al coco una mano

en el guateque cubano

con Laúd y Guayabera.

 

Lázaro Ferro Albolay. El Zorzal de La Campana. Los Palacios, P. Río.

 

Me gusta ver que planea

en la llanura el sinsonte

y en el guatequedel monte

sus metáforas gorjea.

El arado que cuartea

la tierra en surco parejo,

y de la palma el reflejo

vertical en la laguna

moviéndose como una

araña sobre un espejo.

 

Luis Valdés Crespo. Viñales, 16 de enero de 1952.

 

Esos nobles tocadores

que tú aquí cantando apoyas

en vez de sangre y ampollas

tienen en sus yemas flores.

Ellos son trasnochadores

del guateque campesino

y más de un poeta vino

para improvisar, ¡qué bien!,

los tocadores también

siguen el mismo camino.

 

Juan Rodríguez Cabrera. San Juan y Martínez, 1969

 

 Donde yergue mi apellido

Sin que las glorias se aniden,

Cuántas personas me piden

Las cosas que no he tenido.

Pero yo estoy convencido

Cuando en el guateque sigues

A pesar que no me intrigues

Que haciendo grande esta unión,

Tú eres Geovany León

Y yo Juanito Rodríguez.

 

Juan Montano Caro. Mantua,  1952

 

Radio Guamá lo acogió

unido al pueblo en su dial

y ante este  duelo fatal

de dolor se conmovió.

Pero Tostón no murió,

su sonrisa es como un trino,

anda en montaña y camino

desde el guateque hasta el guano

y en la Casa de Montano

tiene su mejor destino.

 

Osvaldo Díaz Ávila. San Cristóbal, 1953

 

La décima vuelve a ser

Entre celaje y campiña,

Lorenzo, como una niña

Con el alma de mujer.

A ella le saben poner

El fuego del corazón

Los que vienen con pasión

Al guateque de Montano

Igual que vuelve un cristiano

A un culto de religión.

 

Reina Ledón Pérez. Pinar del Río, 1938

 

Ya  los galanes del verso

cantan al nuevo parnaso

al fortalecer el brazo

lírico del universo.

Guateque, lauro disperso

con sus variadas aristas

de los mejores artistas

con ingenio  autodidacta:

Sol  que su luz  nos refracta

con los nuevos decimistas

 

Santiago Álvarez Cruz. Bahía Honda, 1945

 

Cuando la noche se viste

con sonrisas de cocuyo

siento el legítimo orgullo

que al campesino  le asiste.

La décima es el alpiste

lírico que da su grano

y cuando el punto cubano

a los poetas congrega

esa es la más bella entrega

de un guateque  campechano.

 

José A. Tejeda. Pinar del  Río,  1961.

 

Un vaso de ron Decano

junto al laúd que se afina

y los labios de Celina

cantando el punto cubano.

Dos poetas bajo el guano

de una casa en el camino,

la estampa de un gallo fino,

el fango bruto en los pies.

A mi opinión eso es

un guateque campesino.

 

Juan Raitel Rodríguez Aragón. San Juan y Martínez, 1993

 

Mi casa es quien me recibe

quizás porque la razón

de mi verso en el balcón

de sus oídos exhibe.

Aquí la décima vive

en el techo, en el cemento.

Aquí en este apartamento

donde el guateque no medra

tiene párrafos de piedra

el libro del cerramento.

 

Por: Lorenzo Suárez Crespo

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