Medio Siglo apostando por los Talleres Literarios

 

El Taller Literario Rubén Martínez Villena surge a partir de 1965 en las reuniones de carácter artístico-literario que realizaba un grupo de intelectuales en la Delegación Municipal de Cultura de Cabaiguán,asesorados por su entonces delegado, el escritor José Luis Rodríguez Alba; los asistentes la llamaban Peña Literaria.

 

Entre lecturas y comentarios de textos escritos por los integrantes y las composiciones musicales realizadas se debatían estas y otras temáticas relacionadas con la creación artística. El 20 de enero del año 1967 se creó oficialmente el Taller Artístico Literario Municipal Rubén Martínez Villena y fueron sus fundadores Josefa Cruz Cruz, José Luis Rodríguez Alba, Arturo Alonso Díaz, Rogelio Concepción Pérez, Mirtha Beltrán Marcos, Daniel Hernández Plasencia, Gustavo Iglesias Chamán, Raúl González del Prado, Antonio Rodríguez Yanes, Orlando Torres Camacho e Israel León Viera, según consta en acta levantada el 8 de diciembre de 1985.

 

Además de reunirse todas las semanas para la lectura y comentario de las creaciones de los miembros, y la discusión de documentos de crítica y técnicas narrativas, dentro de sus primeras actividades estuvieron las participaciones en los encuentros regionales y provinciales de escritores en Santa Clara, Cienfuegos, Remedios, Sancti Spíritus, Varadero y Yaguajay. Después de constituido oficialmente el Taller, Rogelio, Josefa, José Luis y Daniel asistieron al Primer Encuentro de Escritores efectuado en la Universidad de Santa Clara en 1968.

 

Con la creación en 1972 del Departamento de Literatura en Santa Clara perteneciente al Consejo Nacional de Cultura, se fortaleció la labor literaria, principalmente los talleres; al frente estaba el poeta Esbértido Rosendi Cancio. Las primeras publicaciones aparecieron, según se afirma en el acta, en Línea y Ornofay, luego se funda Simientes en 1977. Se conformaron 14 números, pero el 1 no circuló porque fue censurado. En ellos se daban a conocer las obras de los talleristas, y los trabajos presentados y premiados en los eventos municipales o a otros niveles.

 

Los miembros del Taller fueron ampliando el espectro y divulgaron sus creaciones en periódicos provinciales como Vanguardia, de Las Villas, y su semanario humorístico Melaíto; en los semanarios nacionales DDT y Palante, de los que fueron fieles colaboradores Adua, Grako, Ubaldo Cabaiguán; también en revistas de circulación nacional como Bohemia, UNIÓN, Mar y Pesca, Revolución y Cultura, y en periódicos nacionales como Trabajadores y Juventud Rebelde. A finales de los sesenta se integraron Mario Luis López Isla y José Regino Hernández Urreta; el primero de ellos se mantiene como Miembro de Honor, a pesar de tener más de 40 libros publicados. En 1976, con la nueva división político-administrativa, se les unieron los integrantes del taller literario Rolando Escardó de Guayos que fueron invitados a formar parte del municipal.  

 

Al crearse la provincia de Sancti Spíritus en 1976, ya perteneciendo a la Empresa del Libro, ocuparon esa plaza varios funcionarios y escritores en el creado Centro Provincial de Casas de Cultura. Marta Roque Jiménez fue la primera de la lista de asesores oficiales del taller. Ella comenzó a laborar en el Sectorial Municipal de Cultura de Cabaiguán en 1979. Estudiaba entonces Filología Española en la Universidad de Villa Clara; tenía el cargo de Especialista de Literatura en el municipio, el cual ejerció hasta 1985; la sucedió el escritor Edel Morales, quien permaneció al frente del taller hasta 1986. En esa época se creó un espacio conocido como la Tertulia Mono-Rosa y el Taller de Decimistas como dos alternativas para reunirse de sus miembros. En 1983 se declaró como Institución Cultural Básica del municipio y funcionaba en la Biblioteca Beremundo Paz.

 

 Estos años fueron de búsqueda y tanteos, pero a partir de 1988 comenzó una nueva etapa para el Taller con la entrada en la madurez creativa de sus miembros y la llegada de dos nuevas asesoras, las Licenciadas en Letras Maribel Cristina Villacampa Castillo y Marlene E. García Pérez; ellas reunieron a los miembros y crearon, para cada género una colección (décima, poesía, literatura para y de niños) de plaquettes: la de literatura para niños Luis Tosco, la de Décimas, la de poesía La Pedrada y la de narrativa María Virginia.

 

La publicación de plaquettes se ve interrumpida cuando comienza el Período Especial; en ese entonces se escribía narrativa, poesía, décima, literatura infantil, testimonio, y había varios miembros que cultivaban la crítica como Rosa María García, Mirta Estupiñán, Rouget Sóñara Valdés, Orlando Fernández Aquino y Jorge Luis Rivas Corrales. Eran a su vez investigadores de la literatura. La década de los noventa fue el inicio de la etapa de oro de las publicaciones individuales. Los que iniciaron este despegue editorial fueron José Luis Rodríguez Alba con Una cosa es con guitarra (La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1990 y premio 26 de Julio de décima en 1988) y Gumersindo Pacheco Sosa con la colección de cuentos Oficio de hormigas (La Habana, Letras Cubanas, 1990; Premio Abril al mejor libro publicado para jóvenes en ese año).

 

A las obras de estos autores se les sumaron, poco a poco, pero de modo sistemático las publicaciones de otros talleristas; eran muy frecuentes los premios provinciales, y ya se iban alcanzando algunos a nivel nacional. El más importante fue el Premio Casa  a Gumersindo Pacheco Sosa en 1994 y también Premio de la Crítica. Se unieron otros decimistas provenientes del taller Herminio Mirabal como Arnulfo Mujica Rivero, Onelio Morales Martínez e Ildefonso Díaz Ibarra (Tico).

 

Los encuentro-debates de talleres literarios fueron fructíferos, no solamente por los premios y menciones alcanzados; sino porque generaba buenas relaciones de sus miembros con autores de otros municipios y provincias, y eso permitía que se tuviera el conocimiento de lo que se estaba escribiendo en otras zonas del país. Igual sucedía con otros eventos a los que se acudía con sistematicidad. Los fundadores del Taller dejaron de frecuentar sus reuniones en su casi totalidad por diferentes causas, algunos ya habían han fallecido, y otros porque se dedicaron a otras artes.

 

En antologías del país y de la provincia aparecieron muchos de sus escritores, pero esta década es el inicio de la etapa de oro de las publicaciones individuales. La reanudación de las relaciones culturales de las Islas Canarias con Cuba ayudó a la aparición de libros en el exterior, algunos de ellos de tema canario; y el municipio, al ser considerado como la Capital Canaria de Cuba por la cantidad de inmigrantes que se asentaron en el mismo a principios del siglo xx, fue visitado por varias delegaciones, incluida la del presidente de la Comunidad Autónoma, alcaldes, viceconsejeros, editores, etc. Esto favoreció el establecimiento de relaciones con editoriales e instituciones culturales y gubernamentales, durante todo un proceso de acercamiento que trajo consigo el hermanamiento con los municipios de Mazo (La Palma), Los Realejos (Tenerife) y San Bartolomé (Lanzarote). Sus miembros publicaron, de forma aislada, en el Centro de la Cultura Popular Canaria desde 1994, principalmente Mario Luis que lo inicia con La leyenda de Cuquillo.

 

El poeta isleño de Mazo y Cabaiguán, en coautoría con el canario José Luis Martín Teixé; y después con otros textos patrocinados por ayuntamientos como el de Los Realejos y La Orotava. En 1995 Pedro Luis Rodríguez Molina, Yuliet Martínez Morales y Jorge Luis Rivas ganaron tres premios en el Encuentro Debate Nacional celebrado en Caibarién. La visita a otros países trajo consigo la salida del país de Eric González Conde y Gumersindo Pacheco y, posteriormente, la de Sonia Díaz Corrales. En 1999 se convocó en el país por primera vez el premio nacional de Cultura Comunitaria a instituciones que han aportado a la cultura de la comunidad y se le concedió al taller; y en 2003 el Olga Alonso.

 

A partir del 2000, la asesora Marlene E. García Pérez visita las Islas Canarias y acuerda la edición de sus libros, de otros de los miembros del Taller y escritores de la provincia y el país en las editoriales Benchomo, Globo, Aguere, Centro del Libro de Islas Canarias, Idea, entre muchas otras. Algunos de estos títulos se presentaron en las Ferias del Libro de Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y el Puerto de La Cruz, en las Universidades de Las Palmas de Gran canaria y de La Laguna, en los clubes de prensa de los principales periódicos, casas de cultura, bibliotecas, etc. También los editores han venido a Cuba a presentarlos en la Feria de La Habana y de Cabaiguán.

 

En la actualidad, hay más de 100 títulos editados en Islas Canarias. En estas publicaciones, sobresalen las antologías realizadas por la asesora Marlene E. García Pérez: Antología de décimas Canarias-Cuba (Centro de la Cultura Popular Canaria, 2000) donde aparecen rescatados del olvido poetas decimistas y sus descendientes. En la Editorial Benchomo ella creó la Colección Guajiro y sus primeros libros fueron: Todo el amor en décimas (antología de poetas del centro de Cuba, la mayoría de ellos cabaiguanenses, 2000) y Las cuerdas de mi laúd (antología de decimistas cabaiguanenses, 2001). A partir del 2000 una nueva promoción de escritores se uniría al taller, entre ellos, John Albeth López, Oscar G. Otazo, Jorge G. Silverio Tejera, María Ondina Niebla, Kymani Ramos y Rafaela González. Abel Hernández Muñoz se inició en la divulgación científica.

 

Las relaciones editoriales posibilitan la salida hacia Islas Canarias de un grupo de sus miembros que asisten a ferias y presentaciones de sus textos; algunos de ellos se quedaron, como Jorge Luis Rivas Corrales, Bárbara Rodríguez Álvarez, Nancy Marichal, Domingo Corvea Álvarez, Osmel Rodríguez García y Kymani Ramos; otros salen por la vía particular como Diana Rosa González Hernández y Jorge Emilio de la Torre. Hacia los Estados Unidos emigran Magdalena Pérez García (Magda Pégar), Orlando Castañeda y desde hace poco tiempo el poeta Alberto Sicilia. En Brasil se encuentra Orlando Fernández Aquino. Todos mantienen el vínculo y publican en Cuba, participan en concursos, se relacionan con los miembros del Rubén Martínez Villena y, cuando visitan el país, asisten a sus sesiones de trabajo.

 

 En el año 2000, en un proyecto manufacturado denominado Ediciones Ideas, se publican en dos partes la antología Puntos Cardinales. Antología de poetas cabaiguanenses (Selección de Rosa María García, Cabaiguán, Ediciones Ideas, 2000). Otros libros donde Marlene E. García Pérez ha dejado una huella para conocer la historia de los escritores del territorio fueron Vuelos de abejas. Antología de décimas cabaiguanenses (Sancti Spíritus, Ediciones Luminaria, 2002); Punto de partida. Selección de narradores cabaiguanenses (Sancti Spíritus, Ediciones Luminaria, 2005); después vendrían Los dioses secretos. Poesía contemporánea cabaiguanense Santa Cruz de Tenerife-Las Palmas de Gran Canaria, Editorial Benchomo, 2008) y Once poetas a la sombra. Selección de poetas cabaiguanenses (Sancti Spíritus, Luminaria, 2014), ambos en coautoría con Oscar G. Otazo.

 

Los lugares de reunión del Taller Literario han sido varios a lo largo del tiempo: la sede del Consejo Municipal de Cultura (en un local aledaño al cine Rogelio Rojas), la casa de la presidenta del taller Josefa Cruz Cruz, la sala de música y el patio de la biblioteca municipal Beremundo Paz, el Museo Polivalente de Cabaiguán y la Casa de Cultura, lugar donde se reúnen en la actualidad. Sus miembros han fundado talleres como Eric González Conde, Gumersindo Pacheco, Leonor Marichal, Diana Rosa González y Rosa María García; o han sido asesores del taller municipal, en varios periodos, como Pedro Luis Rodríguez Molina, Olga Lidia Armenteros León, Oscar G. Otazo, Andrei Álvarez Frías y Jorge G. Silverio Tejera, su asesor en la actualidad.

 

Los Encuentros Debates Municipales se han caracterizado siempre por una amplia participación y la diversidad de géneros. Nunca se han suspendido y siempre se ha regresado de los Debates Provinciales con premios y menciones, y de algunos nacionales. Varios de sus integrantes han pertenecido al Comité de Lectores y al Consejo Editorial de Luminaria y de la revista La Pedrada. Del municipio han egresado 12 escritores del curso de técnicas narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso, entre ellos la asesora del taller Marlene E. García Pérez, quien en 2003 creó un taller Especializado en Narrativa.

 

Entre los premios más importantes obtenidos por sus miembros en diferentes épocas podrían destacarse a nivel territorial Ada Elba Pérez y Batalla de Mal Tiempo; de los nacionales los premios La Edad de Oro, Pinos Nuevos, Dador, Abril, Guaicán, Caimán Barbudo, Regino Pedroso, 13 de Marzo, Revolución y Cultura, varios Benito Pérez Galdós y José Viera y Clavijo, varios premios de Sindicatos nacionales y 3 premios Rubén Martínez Villena, Salón del Humor de la AHS, Mundo marino, y de las ciudades de Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Cienfuegos, La Rosa Blanca y de la Crítica; y los internacionales Casa de las Américas y una mención, Bustarviejo en España (1 premio en cuento, 1 en poesía y 1 accésit), Misael Valentino, Latin Heritage Foundation, varios primeros y segundos premios en certámenes de cuento y poesía en Granadilla de Abona, menciones y finalistas en el Nósside Caribe, Lazarillo, EDEBÉ, Salvador García Aguilar, Trinidad Arroyo, entre muchos otros. Esta institución literaria es la única de su tipo que ostenta el Premio Nacional de Cultura Comunitaria, otorgado por el Ministerio de Cultura.

 

Este trabajo ha ayudado a dar a conocer a talleristas que no tienen libros publicados, pero que crean y participan en el movimiento literario del municipio junto a los que tienen una obra reconocida. A partir de 2005, aproximadamente, un grupo de talentosos jóvenes provenientes de los talleres Luis Tosco y Oficio de Hormigas, entre otros, se une al taller: Samuel Méndez Fonticiella, Juan Carlos O’Farrill, Andrei Álvarez Frías, Lorena Herrera Armas, Catheryn Hernández Quesada, Yelennys Mendoza Pérez, Liliana Méndez Mendoza, algunos con libros publicados en la actualidad.

 

Durante estos cincuenta años se han realizado rondas literarias, recitales de poesía, lecturas de narrativa, lecturas en centros de trabajo, extensiones culturales a comunidades, presentaciones de libros, ciclos de conferencias, participación en eventos y concursos municipales, provinciales, nacionales e internacionales.

 

 

Por: Marlene E. García y Mirta Z. Estupiñan.

Fragmentos del Diccionario de la Literatura. Cabaiguán.


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