Cordón y manigueta.

 

En un asentamiento rural muy próximo al actual municipio Bartolomé Masó Márquez en la provincia Granma, se encuentra la comunidad portadora de tradiciones “Las Joyas”, cuya herencia patrimonial trasvasa los límites geográficos, sus mayores legados han sido, la música de órganos y el espiritismo de cordón, y es que por estas tierras, ambos elementos se interconectan en una festividad popular tradicional dedicada a San Lázaro en el centro espiritual fundado por Juana Verdecia, guía protectora del lugar sagrado.

 

Cada 17 de diciembre por solicitud de los habitantes de la zona, integrantes de las familias Verdecia y Manso, en su gran mayoría, llevan hasta el lugar, un órgano, para formar parte de la celebración. Este instrumento musical se autogestiona en la misma comunidad donde existen tres aerófonos con diversas tipologías y procedencias.

 

El órgano “Nuevo Ritmo”, fue adqurido en Las Parras, Holguín, por la Empresa Municipal Agropecuaria, actualmente lo tocan: Luis Alberto Galán Verdecia (guayo), Tomás Bosch Palomino (manivelero chiquito), Lorenzo Bosch Palomino (bongó), Ramón Eriberto Rosabal Verdecia (tumbadora) y Miquel Antonio Meriño Quelis (manivelero grande), este aerófono es de medianas dimensiones y tiene 35 teclas.

 

El programa comienza al mediodía cuando los asistentes al lugar han dado tres vueltas a la cruz que se encuentra situada en la parte delantera del templo y colocan sus ofrendas frente al altar. Es entonces que entre cantos espirituales, conducidos por guías practicantes portadores del espiritismo comienza la festividad.

 

Con momentos intermedios de despojos, salutaciones y bautizos los participantes salen a ritmo de música de órgano. Con variedad en su repertorio popular que incluye, cumbias, merengues, sones, boleros y danzones, se escuchan: “El jorocón”, “Son de la loma”, “El cafetal”, “El barrilito”, “El sombrero de yarey”, “El que pueda que lo haga”, piezas picadas por Eduardo Brizuela, músico arreglista residente en Yara.

 

Los seguidores de la fe lazarina, entran nuevamente al centro espiritual para recibir despojos de Rafael Tejeda y Alberto Manso (guías). La danza principal consiste en una formación circular denominada “cordón” en ella, los “medium cabeceros” se toman de las manos, el paso consiste en movimientos acompasados de pies y brazos que aumentan con gran velocidad, pueden permanecer en un mismo lugar o ejecutar movimientos en círculo contrario a las manecillas del reloj.

 

Los cantos de la ceremonia del cordón son dialogísticos, se entonan en español, son sencillos y fáciles de repetir, en ellos, el coro responde a los temas puestos por el guía, que a veces improvisa, el estribillo se repite varias veces, la velocidad e intensidad va in crescendo. Al terminar el cordón se realizan nuevos cantos empíricos, acompañados de tumbadoras y guayo.

 

La ceremonia incluye el consumo de comidas y bebidas, que se reparten, siempre comenzando por los niños y continúa la festividad durante toda la tarde a ritmo del órgano.

 

Esta es una muestra de valorización comunitaria y de la coexistencia de “cordón y manigueta” en un gran cronotopo de práctica y creencia espiritual.

 

 Por: MSc. Angel Michel Aleaga Hung

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