Arte popular en el verso oral improvisado.

 

Como regalo de las festividades por el nuevo año, el Consejo Nacional de Casas de Cultura organizó tres jornadas dedicadas al verso oral improvisado, la primera de ellas, incluyó la premier del documental “El poeta de los grandes asombros”, realizada en el cine de San Antonio de Cabezas, comunidad matancera. La obra del realizador Michel Lobaina, con un tiempo de duración de 27 minutos y 53 segundos, cuenta con la dirección de fotografía de Alejandro Álvarez y sonido de Pedro Pulido, esta producción pertenece al grupo Guijarro y está dedicado a la vida del poeta improvisador Ernestico Ramírez. Prosiguió el estreno una canturía en la Casa de Cultura de la localidad en recordación a dicho exponente del arte de repentizar.

 

Entre tonadas, seguidillas, pie forzado y controversias, el punto cubano acompañó  la poesía matizada de figuras poéticas en el batey del Central Boris Luis Santa Coloma, en Madruga, cuando al comenzar la tarde del siguiente día, de manera inimaginable miles personas llegaron desde Mayabeque, Pinar del Río, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Villa Clara Artemisa y La Habana, para disfrutar las presentaciones artísticas. 

 

Bajo la conducción de Dairón Medina, invitado de televisión Yumury, que manifestó sentirse regocijado por la invitación a la cita, fueron los niños del proyecto “El punto cubano”, los que iniciaron la canturía.

 

Entre los poetas presentes se encontraban Liusbel Rodríguez, Héctor Gutiérrez, Ricardo González, Juan Antonio Díaz, Irán Caballero, Luis Paz, Yoslay García y Luis Quintana, los dos últimos llegados desde Matanzas.

 

El público ovacionó con admiración loas cuatro controversias y manifestó un interés por la capacidad natural que tuvieron los repentistas al hilvanar los versos, cada aplauso le ofreció mayor importancia a la creación improvisada, el espacio festivo fue propicio para circunstancias creativas y condicionar estados de ánimo a los poetas, que inspirados en sus creaciones, olvidaban el tiempo para sorprender.

 

El performance parecía dejar atrás exigencias en el espacio escénico, pero el interés en la apreciación del nivel poético, permitió encontrar repetición de imágenes, una marcada lentitud y no pocos ajustes al tema en algunos poetas repentistas.

 

La controversia de Liusbel Rodríguez y Ricardo González, tuvo como tema central, el amor por la nación, al repentizar, se sintió la añoranza del primer poeta por Cuba, que a pesar de residir desde pequeño en Estados Unidos, sintió la necesidad de cantar en el suelo que lo vio nacer. Yoslay García y Luis Paz combinaron como imagen la fotografía, estos poetas comunicaron con eficacia y entonaron de manera afinada. Irán Caballero y Héctor Gutiérrez, se enfrentaron en un juego competitivo empleando imágenes del campo. Las complejidades literaria y musical de los cultores Luis Quintana y Juan Antonio Díaz, se mostraron en un canto afinado y una dicción que apostó por la calidad interpretativa de los ejecutantes.

 

La Casa del azucarero como espacio para la canturía favoreció la presencia de muchos seguidores del género, que acompañaron a los poetas improvisadores durante casi seis horas. La calidad del sonido opacó el brillo de algunos momentos, disminuyendo la belleza de las voces y la escucha de algunos instrumentos musicales.

 

A mi juicio la canturía fue una muestra de buen arte popular, por la acogida del público que se interesó por el valor de la obra repentística. La invitación  a la próxima canturía se realizó para el 24 de enero, sirvan pues, estos espacios, para visibilizar el repentismo, declarado Patrimonio Cultural de la Nación Cubana.

 

 

Por: MSc. Angel Michel Aleaga Hung

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