Una Fiesta legendaria en La Salud, Quivicán

 

Hay muchas formas de celebrar el inicio de un nuevo año, se hacen recuentos de los éxitos y fracasos pasados, se trazan nuevas metas o tan sólo se vive la ilusión de lo que está por venir; también, las familias se reúnen mientras los amigos hacen planes para pasarla bien y disfrutar de este gran jolgorio.

 

La emoción se duplica o se triplica cuando es una fiesta de pueblo donde todos se aglutinan llenando el lugar y las calles de un mar de sonrisas, saludos, felicitaciones, jocosidades y donde no falta desde el más pequeño hasta el más longevo del núcleo familiar. Algunos con sus mejores galas o disfrazados, otros sin darle mucha importancia a cómo visten pero sí a un detalle para brindar.

 

Este 31 de diciembre en La Salud, no sé si fueron mis ojos pero el Muñecón del año viejo, ese emblemático que construyen con la ayuda de muchos y queman para que se lleve todo lo malo del que pasó, ese era más alto y más real. Ya hace 86 años del inicio de esta tradición, que se sabe no es único de este lugar, ni de Cuba porque la compartimos con varios países de Latinoamérica, pero que es vivida a plenitud por los moradores del lugar.

 

Varias personas son claves en esta Fiesta; a través de Reinier Hernández que es artista plástico y Director de la Galería, se unen esfuerzos de centros laborales e instituciones locales para confeccionar el Muñecón; la animación está a cargo Yosvany y Onildo Cruz actúa como un gran Maestro del Consejo de Ancianos, por su labor como miembro de la Comisión de Historia del Municipio.

 

Algunos participantes arrollaron con los Tambores de Bejucal acompañándolos por el pueblo, otros los esperaron en el parque o en la Meta Final donde sería despedido siempre con música para alegrar la celebración.  

 

No hay duda que con los Tambores de Bejucal el cuerpo se mueve aunque hay quienes añoraron la conga local por la pasión que le ponían a los toques y la satisfacción de estar todos los de allí disfrutando en su terruño.

 

Este Fin de Año también nos acompañó la tecnología porque muchos grababan el momento, se comunicaban con sus familiares en otros lados, o simplemente iluminaban el lugar de reunión. La sorpresa de la noche fue luego del espectáculo; este, que hace las veces de segunda parte de la celebración como el recibimiento del Año Nuevo y que es protagonizado por jóvenes aficionados, fue seguido de una entrega musical que recorrió todos los tiempos lo cual mantuvo de muy buen ánimo a los congregados y allí bailó hasta el más pinto de la paloma.

 

Por: Catherin Peterssen

 


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