El Patrimonio Cultural Inmaterial y los instrumentos jurídicos internacionales.

 

Hay elementos que nos parece importante preservar para las generaciones futuras, porque nos provocan una cierta emoción o nos hacen sentir que pertenecemos a un país, una tradición o un modo de vida. Cualquiera que sea la forma que adopten, estos elementos son parte de un patrimonio y exige que nos empeñemos activamente en salvaguardarlo.

 

El contenido de la expresión “patrimonio cultural” ha cambiado bastante en las últimas décadas, debido en parte a los instrumentos elaborados por la UNESCO, no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de  antepasados y transmitidas a descendientes. 

 

La UNESCO tiene tres convenciones en los ámbitos de la cultura y el patrimonio: la Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural (1972), la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial (2003) y la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales (2005).  

 

A propuesta de los estados interesados se han creado dos listas: una Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y una Lista del patrimonio cultural inmaterial que requiera medidas urgentes de salvaguardia. Se han seleccionado además, para el Registro de mejores prácticas de salvaguardia una serie de programas, proyectos o actividades presentados por varios países.

 

La Convención de salvaguardia al patrimonio cultural inmaterial tiene cinco ámbitos:

  • Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial
  •  Artes del espectáculo
  • Usos sociales, rituales y actos festivos
  • Conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo
  • Las técnicas artesanales tradicionales.

Si bien la UNESCO ha manifestado una voluntad en salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y su convención ha contribuido al efecto, todavía existen preocupaciones comunes de expertos que representan varios estados, debido a requerimientos oficiales de presentación documental, se exigen los expedientes de candidatura en idiomas que no son los propios de los estados partes  que tienen a su cargo la elaboración.

 

Las traducciones en muchos casos, irremediablemente atentan contra el contenido de los mismos, pues no se acercan a la ideología y el manejo técnico de los vocablos que se necesitan en este proceso. Las planillas para los inventarios, solicitudes de inscripciones en listas o solicitudes de asistencia internacional, resultan tecnicistas y esquemáticas, dificultando su uso por parte de los estados interesados.

 

Resulta complejo en muchos casos, la ubicación de un elemento del patrimonio cultural inmaterial dentro de un ámbito, pues independientemente de que la convención establece cinco ámbitos y existe libertad para que los estados establezcan otros ámbitos o sub ámbitos, los contenidos de los mismos se interrelacionan unos con otros, entorpeciéndose la definición, tan importante para luego saber, que expresiones o manifestaciones se deben salvaguardar.

 

El respeto al patrimonio cultural inmaterial de las comunidades, grupos e individuos, como finalidad de la convención, todavía requiere mayores esfuerzos en los estados partes, muchas acciones se realizan sin el consentimiento de estos, no siempre se revela el verdadero propósito de lo que se ejecuta. Los enfoques antropológicos no siempre son humanistas, los registros audiovisuales, a veces son cargados de representaciones pintoresquistas, llegándose a folclorizar determinadas prácticas, usos o representaciones, desde la percepción del elemento representado.

 

El acceso a la información acerca de la convención y sus directrices operativas es insuficiente, principalmente en determinadas regiones  como las américas, donde existen pocos elementos incluidos en las listas, en el caso de Cuba, sólo uno, la Tumba Francesa.

 

La lista de salvaguardia urgente, debe ser interpretada como una posibilidad de ayuda y compromiso compartido en salvaguardar los valores patrimoniales del elemento, no como un desmérito para los estados donde se encuentre ubicado.  La cooperación de declaratorias multinacionales, muchas veces no se logra por mecanismos burocráticos de políticas estatales, siendo tan necesario en los países de América, que comparten historias semejantes.

 

A pesar de que existe un fondo internacional considerable para la asistencia internacional, no siempre se accede a su uso, por desconocimiento del mismo, en otros casos, las planillas no se socializan, ni se entregan en el tiempo establecido por parte de instituciones que gestionan el patrimonio cultural inmaterial.   

 

Son estos instrumentos jurídicos internacionales los que nos ayudarían a visualizar nuestro patrimonio cultural inmaterial…..?

 

Por: MSc. Angel Michel Aleaga Hung

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¨No debe empañarse la inteligencia con el olvido de la virtud¨
José Martí