A propósito del Decenio para la Afrodescendencia

 

A 20 años del Proyecto UNESCO La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio, resulta necesario redimensionar el alcance de la visión desarrollada, cuyo centro de atención ha estado encaminado a significar la tragedia de la trata de africanos esclavizados, a las secuelas de este tipo de esclavitud moderna y al inmenso legado cultural abonado por millones de seres humanos a nivel mundial.

 

Sin embargo, si de Ruta del Esclavo o de los Esclavizados se trata, no puede ni debe limitarse a una de sus partes aunque haya sido, sin dudas, la más numerosa y significativa. Hubo otras formas abiertas o solapadas de esclavitud que también generaron rutas migratorias y culturales en diversos espacios del orbe.

 

Desde el siglo XVI el sistema de encomiendas y sus manifestaciones históricas en América fue una forma específica de esclavitud de las poblaciones aborígenes por lo que implicó de trabajo forzado, torturas aplicadas, homicidios, suicidios y rebeliones; no olvidemos que los primeros palenques de cimarrones en el Caribe insular lo protagonizaron representantes de los pueblos originarios y luego se incorporaron los africanos, sus descendientes y otras personas avasalladas o perseguidas.

 

En Cuba, por ejemplo, además del propio genocidio que implicó el sistema de encomiendas y el trabajo forzado, hubo un tráfico muy temprano de aborígenes mayas cuyo asentamiento en el área sureste de La Habana, dio origen al barrio de Campeche. Durante el siglo XIX y de modo paralelo a la presencia de la trata clandestina de africanos esclavizados, durante la denominada Guerra de castas en Yucatán entre 1847 y 1901, hubo importación de trabajadores mayas en condiciones infrahumanas que se asentaron al sur de la capital, en lo que hoy es el Municipio Madruga, actual provincia Mayabeque.

 

De manera paralela a la esclavitud de africanos y descendientes, los denominados engager (empeñado) o trabajador no abonado, como fue el caso de la isla Reunión, donde miles de personas provenientes de la India, África, Madagascar, Las Comores, China, Australia, Europa y, de otras colonias, laboraban bajo un contrato renovable por unos 5 años en condiciones onerosas. En otras colonias del Caribe insular este tipo de servidumbre, como en Guadalupe y Martinica, fue conocida como petit blanc.

 

El tráfico de culíes procedentes de la India, China y otros países asiáticos, contratados en las colonias británicas, españolas, francesas y holandesas, fue otra forma altamente cruel de esclavitud por los métodos de captación (engaño, secuestro) de la fuerza de trabajo y el alto grado de explotación que condujo a la renovación forzosa de los contratos, suicidios masivos y rebeliones constantes.

 

En Cuba, es otro ejemplo, la presencia de unos 150 mil culíes entre 1848 y 1874 influyó en la crisis general del sistema esclavista, pues las formas de explotación de la fuerza de trabajo ya estaban al máximo nivel posible; razón suficiente para justificar la masiva presencia de culíes chinos y descendientes en las guerras por la independencia anticolonial de 1868-1878 y de 1895-1898. Con plena razón histórica este proceso migratorio también ha sido conocido como la trata amarilla.

 

En el caso de la emigración hispánica de personas en condiciones muy precarias de vida, varios autores hacen referencia a la esclavitud canaria y gallega en Cuba, lo cual abre el perfil histórico-cultural de La Ruta del Esclavo, cuya resistencia, libertad y patrimonio va mucho más allá de la trata esclavista de africanos, sino que envuelve o debería envolver las diversas manifestaciones de la esclavitud, sin excepción.

 

Todo lo anterior permitiría ampliar el perfil de trabajo hacia el legado de otros grupos humanos, como aborígenes, europeos y asiáticos, que también sufrieron el impacto de la esclavitud y sus consecuencias, como parte de la proyección humanista de este Proyecto de la UNESCO en su lucha contra el racismo, la discriminación racial y otras formas conexas de intolerancia; así como por la inclusión y el diálogo intercultural.

 

Cuba integra el Comité Científico Internacional de La Ruta del Esclavo y coordina el  Comité Nacional con sus seis Grupos de Trabajo, conformado por representantes de las instituciones nacionales y otros miembros, los que interactúan y se acompañan todo el año en las diversas actividades que se programan y al final se evalúan los resultados.

A diferencia de otros países, el funcionamiento del Comité Cubano responde a la voluntad de la nación, y por tanto los seis Grupos desarrollan diversas líneas de trabajo, entre las que se encuentran: las investigaciones científicas sobre la trata de esclavos y la esclavitud; la elaboración de materiales curriculares y educacionales con vista a fomentar la enseñanza sobre esta tragedia en todos los niveles de educación; al mismo tiempo se estimula y promocionan las culturas vivas y las expresiones artísticas y espirituales que resultaron de las interacciones generadas por la trata de esclavos y la esclavitud.

 

En tanto es tarea de prioridad, la preservación de los archivos y tradiciones orales relacionadas con la trata de esclavos y la esclavitud y las actualizaciones de los inventarios  que confirman la preservación del patrimonio cultural y los lugares de memoria vinculados con la trata de esclavos y la esclavitud; de hecho es deuda y compromiso universal el estudio del protagonismo de África y su Diáspora para ayudar a dar su justo lugar a esta población del mundo que tanto ha aportado a la cultura universal; y como elemento sustancialmente obligado, la promoción del  turismo de memoria, basado en este patrimonio. 

 

Tras la creación de los Grupos de Trabajo y transcurrido el primer decenio, (1994-2004), la evaluación correspondiente, mostró resultados alentadores que fueron reconocidos por la UNESCO, significando el amplio proceso de participación de las instituciones y personas que forman parte del Comité Cubano.

 

A cerca del proyecto “Sitios de Memoria de La Ruta del Esclavo en el Caribe Latino”, en su primera etapa, se publicó la multimedia en el 2006, que incluyó Cuba, Haití, República Dominicana y Aruba, en tres idiomas: español, inglés y francés; y luego en una segunda parte, los Sitios de Argentina, Uruguay y Paraguay; es decir, parte del Cono Sur, todo en forma de libro. El tercer paso se concretó en Brasil, de donde se derivó la reunión técnica para elaborar el trabajo internacional, a nivel global, de los Sitios de Memoria, con presencia de África, América, Asia y Europa.

 

Estos resultados se dieron a conocer en reuniones nacionales de países, por los espacios digitales, y en Cuba se abordó en una Mesa Redonda de la Televisión y por Cubavisión Internacional, con motivo del XX Aniversario del Proyecto. En tanto, Guadalupe prepara una versión del trabajo en francés y Barbados en inglés, y la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana, acaba de publicar una revista Cultura y Desarrollo sobre los sitios del Caribe insular y el Patrimonio Mundial. Con el apoyo de la Comisión cubana de la UNESCO se concluyó el trabajo acerca deLos Sitios de Memoria de La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio. El Caribe Insular.

 

Otros apreciables son los niveles de compromiso de las autoridades de Guadalupe en las inversiones coordinadas entre proyectos culturales y turísticos para visibilizar adecuadamente su patrimonio; también el trabajo sostenido de Venezuela, su Casa de la Diversidad Cultural de Caracas y sus filiales, especialmente en el estado de Yaracuy, en comunidades como Veroes, y en el estado de Nueva Esparta, en Isla Margarita, que ha sido acompañada por el Ministerio de Turismo del país.

 

De Panamá también se puede hablar con el trabajo de manifestaciones tradicionales como el Bullerengue, el Cristo Negro de Portobello y otras, así como su propuesta como producto turístico. Colombia ha hecho mucho énfasis en El Palenque de San Basilio y el Carnaval de Barranquilla, tras su declaración por la UNESCO como Patrimonio Cultural “Intangible” de la Humanidad y lo han relacionado con Cartagena de Indias por su relativa cercanía. Cada año, en el mes de mayo lo dedican a la herencia africana en diversas comunidades.

 

Existe una Red de Turismo Comunitario de América Latina, de la que Cuba aún no forma parte y que incluye quince países y tiene ya 327 destinos turísticos; es esta una asignatura pendiente de involucrar plenamente a los Ministerios de Turismo en este proyecto, que ofrece inmensas perspectivas.

 

Ejemplo de posibilidades lo tenemos en el Castillo de San Severino en Matanzas, hoy Museo Nacional de La Ruta del Esclavo, vinculado con otros museos anteriores que tienen colecciones al respecto, tales como, la Casa de África, la Casa del Caribe; también los  municipios Guanabacoa y Regla en la Habana y Palmira en Cienfuegos, entre otros.

 

Junto con la presencia de sitios relacionados con la historia de la esclavitud, la abolición, el legado cultural, entre otros, un lugar muy especial de la memoria y del imaginario social, lo ocupan los espacios participativos relacionados con eventos; es decir, carnavales, fiestas populares, religiosidad, encuentros académicos, promoción cultural, trabajo comunitario, que como patrimonio cultural vivo, comparte o se complementa con los sitios identificables con el patrimonio edificado o los espacios naturales.

 

Todo depende de cómo y cuándo se logra combinar ambos tipos de actividades; en ellas ocupan un lugar muy importante los museos y otras instituciones que no se limitan a la exhibición de colecciones, salas o piezas, sino que incluyen una programación capaz de atraer a personas, familias, grupos con otras actividades de interés según las edades.

 

Estas instituciones pueden incluir actuaciones en vivo de grupos tradicionales y contemporáneos, así como visitas a otros sitios de memoria relacionados con las áreas de interés.

 

En el caso de las ciudades y otros espacios patrimoniales de jerarquía mundial, la identificación al interior de determinado conjunto de sitios de memoria puede dar lugar a recorridos que sean debidamente facilitados por guías según programas de turismo cultural.

 

Si bien se avanza en las investigaciones y promoción de los portadores de tradiciones y se proyectan con más claridad los procesos de salvaguardia, se aprecia falta de capacidad de las instituciones, gestores, agencias y directivos de turismo para conocer adecuadamente y asumir las potencialidades que tiene este tipo de patrimonio para la promoción sustentable de turismo cultural de memoria. A esto se agrega el creciente   deterioro de los sitios históricos y la no inclusión en programas de conservación con vistas a su visibilidad patrimonial.

 

Para dar seguimiento a cuantas iniciativas nacionales se produzcan durante el Decenio, es necesario que el tema pase a formar parte de las Agendas de la CELAC, del CARICOM, del MERCOSUR, de las Ferias de Turismo, de los encuentros pro-tempore de Ministros de Cultura, entre otros. Al respecto repasamos algunos momentos importantes y esenciales para continuar por caminos seguros; por ejemplo: El 8 de diciembre de 2014, en La Habana, Cuba, se aprobó la Declaración de La Habana en ocasión de la 5ª Cumbre CARICOM-CUBA.

 

Varias declaratorias como Patrimonio Cultural de la Nación Cubana a un conjunto de expresiones, pondera los valores identitarios que encierran; algunas son parte del legado africano como la rumba, el son, el danzón, el punto campesino, las parrandas de la región central del país, símbolos de participación popular en estas manifestaciones, muchas de ellas ya internacionalizadas.

 

Un paso importante fue declarar el año 2011 como Año internacional de las personas «Afrodescendientes» y más recientemente el Decenio para 2015-2024. Esto puede representar un impulso para la continuidad.

 

A propósito de los obstáculos y dificultades a nivel de gestión para el proyecto La Ruta del Esclavo, en el caso cubano, carecemos de fondos; todo depende de la cooperación y  solidaridad interinstitucional. Si hubiéramos esperado a tener dinero jamás hubiéramos hecho absolutamente nada. El secreto para darle solución a esta dificultad es combinar muy creativamente el contenido de trabajo de las diferentes instituciones con los objetivos del proyecto y establecer fuertes nexos de coordinación y colaboración.

 

En Cuba La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio, sin cambiarle el nombre es de hecho La ruta del legado africano en la cultura cubana. Pues no somos afro, ni euro, ni aborigen, ni chinos, somos todo lo anterior y más: cubanos, cual síntesis novedosa de siglos de historia, muchos más que desde 1492.

 

Por: Jesús Guanche.

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