Familia Cadalsus: Identidad y Patrimonio

         

No cabe duda que- todo cuanto el hombre crea es cultura-, sobre todo, aquellas creaciones en las que se expresan sus sentimientos, sus maneras de ser y pensar, sus modos de vida y sus conocimientos atesorados a través de la Historia; es el caso de esta familia de artesanos populares tradicionales que constituye un genuino referente de identidad.

 

A través de las muestras expuestas se manifiestan funciones importantes para la satisfacción de necesidades materiales y espirituales de sus creadores, y que a su vez constituyen el acervo de expresiones y manifestaciones de la creación popular, mantenido, recreado y transmitido en un proceso secular, que lo hace tradicional y en el que se emplean vías de transmisión como la palabra y el ejemplo o la propia imitación en un seno familiar.

 

Se trata de rasgos y expresiones  culturales que nos distinguen  como cubanos, es ahí donde precisamente se han interpretado,  descodificado y aplicado con mayor efectividad y eficacia los procesos devenidos en la atención al Patrimonio Cultural Vivo y por sí se convierten en las expresiones con mayor viabilidad en la actualidad, reconociendo la importancia de la existencia de individuos, familias, grupos y comunidades portadoras como baluartes en la preservación de nuestros valores identitarios, así como del sentido de pertenencia y la salvaguardia del Patrimonio Cultural de la Nación.

 

Esta familia , proveniente de uno de los sitios de mayor tradición artesanal en Cuba; la bella ciudad de Trinidad, hace honor cuando en 1766 en pleno Siglo XVIII, se formaliza el matrimonio –Cadalsus-, y donde se inicia el recorrido lectivo de esta exposición con el valioso y enigmático escudo familiar. Hoy sus actividades constituyen una necesidad familiar, vecinal, social, y por tanto comunitaria; en la mayoría de sus proyecciones son predominantemente artesanales, generando así en cada lugar una participación mutualista y colectivista.

 

Estamos en presencia de elementos dinamizadores y esenciales en el logro de la sostenibilidad cultural, constituyen saberes y conocimientos que se manifiestan de forma espontánea y dinámica, por lo que unido a su perseverancia, brindan la impronta necesaria, convirtiéndolos en procesos mayoritariamente arráigales y populares.

 

Muestra de una demarcación territorial, donde predomina la réplica recurrente de elementos representativos de la arquitectura colonial cubana a través de una auténtica y lograda monocromía, el uso de una línea con un lenguaje diverso, en ocasiones de un marcado barroquismo, dada la profusión de elementos y las líneas curvas desprendiendo las acostumbradas olas en movimientos, aunque es común encontrar como es de esperar en una arquitectura colonial, el eclecticismo, elementos representativos del clasicismo y  del gótico, entre otros.

 

 De forma audaz se logra el sello que nos brinda la orfebrería de la época, vislumbrado por la utilización del cobre en diversas técnicas como: el cobre en tuberías, martillado, laminado o en alambre, acompañado por otros accesorios como el propio hierro fundido, la madera, el cristal y vidrio, el adoquín que encontramos en las calle de la Habana Vieja, así como elementos de desecho de uso familiar.

 

Basado en aquellos sentimientos que resguarda la mujer cubana devenido en vicisitudes de lo cotidiano, Lázara Rodríguez refleja en su obra -Cadenas-  su preferencia hacia el impresionismo, lo que la hace singular y distintiva; qué decir del tratamiento conceptual del Cristo Corazón acusador de Poe a través de la obra -Corazón acusador- de Miguel Francisco Cadalsus Sorroche, o la melancólica -¡Oh! Mi Habana- y –Razón-, la cual nos recuerda el valor humano del Apóstol José Martí, cuando en el presidio sufrió los inexplicables maltratos y abusos sometidos a un niño llamado Lino Figueredo.

 

Desde la colonial y auténtica ciudad de Trinidad, cuna de esta valiosa creación de orfebrería familiar, nos honra la obra de la nueva generación; José Rodríguez Cadalsus, mostrando una serie interesante basada en motivos singulares y atractivos que nos brinda una de las piezas femeninas más significativas y autóctonas desde la época colonial hasta nuestros días -el abanico-.

 

Dentro de los hitos elementales podemos encontrar el uso de las luces artificiales y las velas como personaje pictórico en el contraste de luces y sombras, vitrales, guarda vecinos, mamparas, rejas, candelabros, lámparas o farolas, antorchas,  la teja criolla, homenajeando la obra pictórica de grandes vanguardistas, como: Portocarrero y Amelia Peláez.

 

Estamos en presencia de artesanos con una estirpe familiar que han heredado por generaciones, motivaciones, saberes y conocimientos, perdurados en el tiempo, configurando así las diversas expresiones que hoy se consideran propias de nuestra cultura.

 

Cada una de las piezas presentada está elaborada bajo la concepción de estructuras jerárquicas con altos niveles de definición en el propio ejercicio de la práctica cultural misma; la gala la protagoniza el diverso y profundo pensamiento martiano con un alto valor comunitario y sociocultural, con intereses en torno a una determinada práctica tradicional que le confiere un significado representativo y efectivo valor funcional.

 

Si me preguntaran cuáles han sido los presupuestos esenciales a tener en cuenta en la experiencia de la obra de estos artesanos, respondería y significaría los siguientes: la preservación de la autenticidad de todas las obras presentadas, respetando el dinamismo con que tienden a desarrollarse dentro de su propio contexto sociocultural; el trabajo espontáneo por los descendientes de una familia portadora del arte de la artesanía popular tradicional heredando diversas técnicas existentes en cada comunidad donde resida, así como la voluntad de ofrecer un seguimiento especial a un arte representativo que constituye parte de nuestro Patrimonio Cultural Vivo.

 

 

Miguel, Lázara y José, en fin; la familia Cadalsus, de Trinidad, de La Habana, pero sobre todo de Cuba, en nombre de la cultura cubana ¡Gracias por existir!

 

 

Por Rafael Lara

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