Granjita Feliz

 

 

Más que un proyecto, más que una idea noble, más que la iniciativa de dos personas maravillosas: Elizabeth y Dario, con el apoyo de muchos otros que se aventuraron a seguirles, es la comunión de cariño y empeño, capaz de transformar vidas y encaminarlas hacia un futuro.

 

En Granjita Feliz el amor y la esperanza se multiplican; luego de tocar puertas para dar riendas sueltas a esta  iniciativa, cada mes, varios colaboradores donan de sus producciones para el sustento de quienes más lo necesitan. Durante más de dos años se atienden por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana y el apoyo del Club Martiano perteneciente a la Sociedad Cultural José Martí.

 

Lo novedoso de este proyecto es la combinación de lo que conocemos como  agricultura familiar urbana, realizada por esta pareja de gestores en su hogar, con la promoción de acciones sobre medioambiente y de salud mental; en tanto, las actividades culturales se desarrollan en el otrora Liceo de Guanabacoa, hoy Casa de Cultura Rita Montaner, en el habitual espacio Sueños compartidos, con algo de música, teatro, danza o lo que se les ocurra a quienes participan.

 

Unos 25 niños y adolescentes con distintas enfermedades y sus familiares son protagonistas y beneficiarios a la vez, de esta suigeneris experiencia. Se suman entidades agropecuarias y de servicios, instituciones y organizaciones sociales como muestra de solidaridad.

 

El Proyecto Comunitario Granjita Feliz es visitado por cientos de familias para conocer sus experiencias productivas y los talleres sobre cunicultura y alimentación animal que desarrollan en escuelas primarias, secundarias, preuniversitarios e institutos ubicados en Guanabacoa, Regla y Boyeros. En los últimos 11 meses de incesante labor, se han entregado más de ocho toneladas de alimentos a las 25 familias de niños con cáncer en Guanabacoa.

 

 

 


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