El Himno Nacional y el orgullo de ser cubano

 

Nuestro Himno es hermoso; tiene una historia que conmueve; es un Himno de combate; es nuestro Himno; desde muy niños, los cubanos aprendemos nuestro Himno.

 

En 1961 la Imprenta Nacional de Cuba publicó en voz y piano, El Himno Nacional, con la intención de jerarquizar el recuento y la poesía heroica de nuestras gestas mambisas de ayer,  revitalizados en aquella hora del gran triunfo revolucionario de la Patria soberana. Ese nuestro himno, nació en plena lucha por nuestra independencia, contra el coloniaje español, con toda la fuerza de nuestra lucha,  por eso es un Himno de combate, combate por la conquista y la defensa de nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra dignidad, nuestros inquebrantables principios.

 

Los mambises lo entonaron al ritmo de sus machetes, en la República mediatizada se entonaba por la fuerza redentora contra el imperio opresor y contra los que se plegaban a los  designios anexionistas. Después del triunfo revolucionario del primero de enero, el Himno cobró aún más intensidad en cada una de sus notas.

 

Como decía Martí, la libertad cuesta muy cara y como no nos vamos a resignar a  vivir sin ella, el Himno envía el mensaje,  que esta libertad que nos ha costado muy cara, hay que defenderla  ahora y siempre porque morir por la Patria es vivir. Por todo ello, el fundamento de nuestro Himno es siempre uno y el mismo.

 

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido.
¡A las armas valientes corred!

 

Es cierto que en un principio el Himno se llamó La Bayamesa por la heroica ciudad de Bayamo y tenía seis estrofas; se eliminaron definitivamente las que se referían a España y de estas que se desecharon hay un verso que merece comentar:

Por valientes supimos triunfar.

 

Se había logrado la libertad de España, pero tal y como advertía el Apóstol de nuestras libertades, era importante, cuidarse del monstruo de las siete leguas. Martí nos lo advertía. Todos sabemos la historia de la fruta madura. Y así fue. Entonces los cubanos llegamos a la siguiente convicción martiana: “Los hombres han de vivir en el goce pacífico, natural e inevitable de la Libertad, como viven en el goce  del aire y de la luz”; los cubanos no podemos vivir de otra manera. El verso que quedó en las estrofas desechadas de nuestro Himno, cobra en este minuto de la Patria, una fuerza muy especial.

 

La VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá  confirmó, que aunque el verso no está en la letra actual de nuestro Himno, el verso  es tesoro de nuestra historia y hoy en pleno 2015, por valientes supimos triunfar y mucho más cuando rendimos honor al 120 Aniversario de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional.

 

No debemos olvidar aquellas palabras de Martí, en el periódico Patria, en 1893:

“La primera cualidad del patriotismo es el desistimiento de si propio, la desaparición de las pasiones o preferencias personales ante la realidad  pública, y la necesidad de acomodar a las formas de ella,  el ideal de la justicia”.

 

Los pueblos y Gobiernos reunidos en la VII Cumbre de las Américas,  reconocieron con fuerza el triunfo de Cuba, su valentía, su resistencia, sus heroicos sacrificios. Habíamos logrado dejar, bien claro  ante el mundo, aquella idea de Martí sembrada en nuestra Historia:

 

“Es cubano todo hispanoamericano de nuestra América y en Cuba no peleamos por la libertad humana solamente, ni  por el bienestar imposible bajo un gobierno de conquista y un servicio de sobornos, ni por el bien exclusivo de la isla idolatrada, que nos ilumina y fortalece con su simple nombre, pelemos en Cuba,  para asegurar con la nuestra, la independencia hispanoamericana”.

 

La poesía, desde aquellas estrofas originales de nuestro Himno conservadas amorosamente en el Museo Nacional de la Música, demuestra, que desde nuestros propios orígenes, los cubanos sabemos que morir por la Patria es vivir, que nuestra tierra siempre será libre  y que  por valientes, hemos sido capaces de triunfar.

 

Triunfar es para nosotros, volver a ocupar,  por aclamación de los pueblos de Nuestra América, el lugar que nos corresponde, triunfar es para nosotros, saber que nuestros principios no se negocian y triunfar es demostrar una vez más, que nuestro pueblo digno,  está dispuesto siempre a morir por la Patria que es vivir.

 

En resumen, desde  niños,  debemos conocer nuestro Himno, la letra y la música, su historia, y  entonarlo con la fuerza interpretativa, que exige un Himno de combate.

No podemos conformarnos con la idea,  que el Himno se cante, por el mero  hecho de cantarlo. Al Himno hay que sentirlo y  pensarlo con detenimiento. Analizar la letra, es buen ejercicio ideológico para una clase de Historia o de Cívica, pero saberlo interpretar, no es solo una clase de Educación musical. Es mucho más.

 

Cuando cualquier buen cubano está lejos de la Patria y escucha el Himno, la emoción es indescriptible; es imposible expresar con palabras lo que se experimenta. De la misma manera, cuando estamos en una situación desagradable, donde sentimos que la Patria es ofendida, ultrajada y nos vienen  a los labios las notas del Himno, lo entonamos,   como los mambises, con la misma intensidad para la batalla en tiempos del coloniaje.

 

Cuando no se canta el Himno en posición de atención y con la proyección de la voz adecuada para demostrar que estamos listos  siempre para el combate, el Himno, no es nuestro Himno y eso no lo podemos admitir. Todos unidos, firmes, debe ser propósito insoslayable, para escuchar con emoción, el Himno de combate que a los cubanos nos representa.

 

Los instructores de música, la profesora de historia, la Directora en primer lugar, los padres a la hora del matutino de la Escuela, tienen la responsabilidad de entonar el Himno como es necesario interpretarlo. Los niños y niñas lo entonarán de la misma forma y así irá pasando de generación en generación. Todo esto hay que explicárselo a los estudiantes.

 

Con la fuerza patriótica y especializada que a los cubanos nos sobra, comencemos inmediatamente, en Escuelas, Casas de Cultura, y otras Instituciones y Organizaciones,  a garantizar que cuando  se determine cantar el Himno, se intérprete  con la convicción que nadie absolutamente nadie nos puede arrebatar la libertad y la soberanía de la Patria,  porque como diría el Apóstol: “La lucha no ha cesado. Solo con la vida, cesará entre nosotros, la batalla por la libertad”. 

 

Ese es el espíritu que hay que tener cuando tengamos que cantar El Himno Nacional; honraríamos con ello a Perucho Figueredo que escribió la  letra y la música y a todos los grandes Héroes y Mártires  de la Patria, que  a lo largo de los años, lo hicieron suyo. Cuba merece, que su Himno sea bien interpretado. No hay que demorar ni un minuto más para garantizar que así sea.

 

¡Al combate!

 

                      

Contacto:Por: Juanita Conejero Teijeiro


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José Martí