Los Graffitis en el Callejón de Hamel

 

Vengo de una realidad oculta. A una realidad abierta, para que me conozcas.

Salvador González.

 

Es importante investigar lo que el pueblo piensa sobre su pasado, tanto cuando sus relatos o escritos son mitológicos, como cuando son históricos total o parcialmente, ya que en los pueblos que poseen una organización centralizada, existe por lo general, un cronista o historiador, cuya misión es la de recitar las historias tradicionales en determinadas ocasiones; estos relatos, a veces se remontan a varios centenares de años.

 

Los relatos sagrados o mitos juegan un papel muy importante en la vida social y mágico-religiosa de un pueblo; se manifiesta, especialmente, cuando se desea justificar  ritos, ceremonias o reglas morales con argumentos de antigüedad, realidad y santidad. Los mitos están vivos en el sentido de que siguen gobernando la vida social de los individuos; la importancia de recoger esta literatura, ya sea oral o de graffitis, se reconoce cada vez más en los últimos tiempos.

 

Desde el inicio de la historia, el hombre ha sentido la necesidad de manifestar sus inquietudes artísticas en las paredes de los lugares que habitaba. Prueba de este hecho lo demuestran las escenas que se encuentran en varias cuevas en diversos lugares del mundo. Un vivo ejemplo son las pinturas rupestres del hombre prehistórico; sin embargo, la historia del llamado Graffiti es aún considerada como una asignatura pendiente. Existen indicios de un arte parecido al graffiti hecho en carbón en las paredes y monumentos públicos de Pompeya. En Roma se encuentran las letrinalias, que son inscripciones hechas en las letrinas antiguas. Los musulmanes escribían en las paredes partes del Corán como decoración.

 

Los monjes italianos dejaban mensajes a sus colegas escritos en las paredes de modo que nadie más los entendiera, esto fue generando un nuevo estilo para la escritura de la época; no obstante, el fenómeno del graffiti moderno como ente comunicativo social se da a partir de los acontecimientos históricos de los 60. En Estados Unidos y América Latina, se empieza a desarrollar este tipo de arte en la década de los 70 y 80. Fue un proceso por medio del cual se pasó de varios estilos hasta llegar al más conocido hoy: el "spray".

 

Poco a poco, los escritores de graffiti se fueron convirtiendo en Artistas del graffiti; usaban más colores, letras más grandes, incorporaron imágenes de la cultura Pop, como personajes de dibujos animados e incluso crearon sus propias imágenes; de este modo fue como el graffiti fue invadiendo a cada una de las ciudades del mundo, ya sean grandes o pequeñas. En la década de los 90 el graffiti vuelve a resurgir con gran fuerza; se puede ver en televisión, en el fondo de los anuncios, vídeos musicales y películas. Se extiende por nuestra ropa e incluso nuestros cuerpos, mediante tatuajes; toda esta extensión se hace hasta el punto donde la letra de estilo graffiti se ve en numerosas impresiones y etiquetas de productos.

 

El término graffiti procede de la expresión italiana grafito, que significa: dibujo esgrafiado, o sea, dibujo grabado. El término ha sido empleado para describir muchos tipos de escritura mural y con el paso del tiempo a toda aquella producción gráfico-comunicativa hechas sobre cualquier superficie de los objetos públicos de las ciudades. Este tipo de dibujo o grabado describe diversos tipos de escritura y arte mural. El graffiti en sí mismo es un "género de comunicación" y por lo tanto posee reglas de elaboración y combinación de elementos, que podría llamarse sintaxis de los graffitis. Los graffitis también poseen cierta pragmática ya que están sentados bajo un medio de referencia que es el contexto inmediato en el cual se sitúan.

 

El graffiti al ser un género de comunicación y poder definirse sintaxis y una pragmática en si mismo, se puede considerar como un lenguaje; sin embargo, su evolución ha creado diversos lenguajes, que pueden ser verbal; es decir, compuestos por letras, dichos y que no llevan ningún otro elemento, mientras que el graffiti icónico está compuesto por signos, señales, símbolos, escudos y dibujos en general. En tanto el graffiti verbal-icónico representa elementos de los dos tipos de graffiti anteriores.

 

Las características que por años se han desarrollado alrededor de la técnica de graffiti, que durante la década de los ochenta fue extendiéndose con propiedades bien definidas, permite identificarlo como el momento contemporáneo del graffiti. De acuerdo a estudios formales realizados en distintas ciudades como Colombia, los investigadores han podido observar detenidamente el comportamiento gráfico expresivo y comunicativo del graffiti, llegando incluso a considerar a éste como un acontecimiento social, político o artístico y plástico.

 

Los referentes bibliográficas referidos a la caracterización del graffiti, tienen un gran vacío; de hecho las informaciones existentes, están directamente relacionado con materiales visuales como fotografías, carteles o similares, en medios de comunicación como periódicos o revistas. En algunos casos se citan estudios cortos publicados a manera de ensayo donde el enfoque es más sociológico o psicológico. Tal fenómeno urbano y contemporáneo, no escapa a elementos asociados a la condición del mensaje, a su anonimato, a la circunstancia y la espontaneidad del hecho cultural, a la escenidad; es decir al lugar escogido y los materiales utilizados.

 

El acto graffiti, se realiza en circunstancias efímeras, en condiciones precarias; es decir con poca inversión, aunque resulte de gran impacto; también el mínimo tiempo de elaboración material del texto, por razones de seguridad de sus enunciantes o por la presuposición de poca importancia que se otorga a la escritura, le otorgan una  corta vida, por lo cual puede desaparecer en segundos, o ser modificado, o recibir una inmediata y contundente respuesta contraria a su inicial enunciado; de lo anterior se infiere que el graffiti corresponde a una escritura de lo prohibido, género de escritura poseído por condiciones de perversión que precisamente se cualifica, entre más logra decir lo indecible en el lugar y ante el sector ciudadano que mantiene tal mensaje como reservado o de prohibida circulación social, dependiendo de las circunstancias históricas y sociales dentro de las que se conciba su mensaje; de la misma manera, lo que comenzó siendo graffiti mañana puede que no lo sea, o lo que es graffiti en una comunidad,  puede que en otra aún dentro del mismo tiempo y en la misma ciudad, no le corresponda tal calificación.

 

Cabe destacar el hecho importante de que no todo lo que se escribe en un muro urbano, es graffiti; este debe cumplir con algunas líneas básicas como las descritas anteriormente para ser considerado como tal; es decir, en los mensajes urbanos elaborados dentro de los límites del muro, se mueven distintas clases de anuncios, que van desde la construcción negativa del graffiti, hasta la construcción positiva de la publicidad, con sus respectivas influencias e interacciones. Lo antes expresado sirve como base para establecer ciertas relaciones de diferencia entre éste y otros géneros, entre ello: mientras el graffiti busca impactar racional o afectivamente, para generar dudas y sospechas respecto a lo establecido dentro de las fronteras de un territorio, la publicidad por ejemplo, pretende especialmente con recursos emotivos, el consumo de un producto o imagen.

 

Como se indicó anteriormente, desde que el hombre existe, siempre ha tenido como una necesidad básica, la de comunicarse, la de transmitir a las futuras generaciones su cultura, su paso por la vida, es decir, su huella; es entonces que el graffiti se constituye como una práctica comunicativa importante para las necesidades del hombre. De esta definición, historia y de los elementos antes descritos, el graffiti es una incitación permanente al diálogo, al deseo de ser oído, a la búsqueda constante de un contacto con muchos receptores aunque éstos sean igualmente anónimos, pero con la esperanza de romper ese anonimato y lograr entablar algún tipo de relación, más allá del texto que le sirvió de vehículo.

 

Si se toman varias muestras de graffiti en sus distintas manifestaciones, esto dará criterio suficiente para establecer algunas diferencias entre uno y otro; por ejemplo: los graffitis artísticos, sexuales, religiosos, sociales y políticos entre otros. El discurso religioso tiene gran importancia a nivel de graffiti; se percibe una necesidad de diálogo permanente sobre estos textos con varios destinatarios que   motivan, apelan y logran su objetivo. A partir de lo inter-textual, se redistribuyen los sentidos. En cuanto al grafitis artístico, se mueve alrededor de la poesía. Un ejemplo elocuente es el libro “La Noche” de la escritora Excilia Saldaña; otro ejemplo es el poema …….. firmado por Salvador González. Desde la perspectiva antropológica, la cultura comunitaria tiene un sentido amplísimo, engloba todo lo que el hombre añade a la naturaleza: modos de vida, modelos de pensamiento y acción, técnicas, objetos materiales, arte, en general, la totalidad de formas de ser, de pensar, de actuar, de vivir, de producir y de consumir.

 

Como se aprecia en estas definiciones, el hombre siempre ha tenido la necesidad de expresar sus más profundos pensamientos, desde los más banales hasta los más espirituales y el graffiti ha sido la manera perfecta de expresarlo. Además, en muchos graffitis se presentan temas de interés nacional que representan el pensamiento de muchas personas, su vida cotidiana, lo que indica que los graffitis son extensiones de la cultura que pueden ser utilizados para expresar ideas de un pueblo; por tanto insistimos en la necesidad de salvaguardar su patrimonio cultural.

 

Cualquier obra puede ser estudiada como material antropológico, dado que es resultado de una actividad creativa de un ser humano particular, en respuesta a problemas propios y colectivos en un tiempo y lugar determinados; en este sentido,  presentar el patrimonio de un sector del barrio de Cayo Hueso, específicamente el Callejón de Hamel, que se  ha encargado de generar graffitis en sus paredes y objetos, muchos de ellos reciclados, es deuda y compromiso con Salvador González Escalona, pintor, escultor y muralista, fundador de un proyecto que parecía irrealizable en sus inicios y que hoy viste de arte a esa comunidad de Centro Habana.

 

El referido Callejón está situado en la barriada de Cayo Hueso entre Aramburu y Hospital en el municipio Centro Habana; su objetivo es brindar el arte creador al pueblo, revitalizando una calle olvidada por el tiempo y por la ciudad, con una Galería de Arte, donde el propio barrio formaría parte indisoluble de una creación única en su género, en el país y en el mundo, que estuviera siempre al alcance de niños, ancianos, obreros y profesionales. Esta calle debe su nombre a uno de sus primeros pobladores, Fernando Belleau Hamel, ciudadano norteamericano de origen franco-alemán, que pasó a ocupar un espacio en la historia de Cuba, cuando el barrio puso su nombre al Callejón debido a la generosidad del emigrante con los trabajadores bajo su mando. Es el primer mural en la vía pública dedicado a la cultura afrocubana, nacido el 21 de abril de 1990. La entrada al Callejón es todo un ritual de simbolismo. “Hamel nos acompaña, nos guía y nos conduce”.

 

Sin lugar a dudas, este escenario invita a los que sientan la necesidad de defender su identidad, a reflexionar sobre lo indispensable de encontrar los agentes que propicien el enriquecimiento espiritual y conduzcan los procesos de integración y mejoramiento, y que estos tengan en cuenta como premisa, toda la diversidad y riqueza cultural comunitaria. El objetivo común a todos los individuales es el bienestar comunitario,  el progreso y  mejoramiento de su calidad de vida; con tal pensamiento no podía faltar en este  lugar tan cubano, un texto martiano graffitado:

 

  Arte soy entre las artes

Y en los montes, monte soy.

 

El proyecto del Callejón no sólo ha contribuido a mejorar las condiciones de vida del barrio, también al crecimiento en las personas y grupos en sus relaciones sociales, en la apropiación de nuevas capacidades, valores, actitudes, habilidades que han posibilitado la concientización y participación en los procesos de desarrollo, y de identificación de sus propias necesidades de cambio. En este sentido el trabajo sociocultural comunitario que se realiza en el Callejón, es un ejemplo de una comunidad convertida en protagonista de su historia colectiva. Con toda intención se demuestra que lo realizado en el Callejón, es una aproximación antropológica a la obra muralística –graffitis- y reflejo de la cultura popular, en estrecha relación con el patrimonio cultural del lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MSc.  María Eugenia Azcuy Rodríguez

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