Las manifestaciones artísticas en la formación del gusto estético en los niños y adolecentes

Por: Lic. Andrés Callejo Hernández.

 

Dado el desempeño actual de los Instructores de Arte en las diferentes enseñanzas y en las Casas de Cultura, ofrecemos un análisis sobre aquellos aspectos históricos contenidos en la tradición de la pedagogía y la enseñanza de la escuela cubana, que consideramos pueden ayudar en su preparación docente y artística.

 

La principal razón que nos mueve a abordar este tema es la repercusión que tiene en la formación de niños y jóvenes el conocimiento y apreciación de las artes, por lo que el acercamiento a las diferentes manifestaciones a través de su participación en los diferentes espacios, debe ser dirigido adecuadamente.

 

Estos conocimientos se construyen a través de procesos de incentivación y de prácticas; y si estas son duraderas se siembran para toda la vida y actúan moldeando el carácter y la personalidad del educando; en tal sentido nos referimos a valores importantes como el sentido del deber, el colectivismo, la solidaridad, el amor a la patria, a nuestras tradiciones, lo que pueden apreciarse a través de las distintas manifestaciones artísticas que lo reflejen, proporcionándole además disfrute y un placer.

 

Artistas y pedagogos, no vemos a la escuela como el espacio aislado y encerrada en sí misma, sino que apreciamos la importancia y el valor de esta institución abierta hacia la comunidad, hacia el conocimiento del entorno, dígase: su historia, sus costumbres, su cultura en el sentido más amplio, y como todo ello contribuye desde las primeras edades a crear un acendrado amor y sentimiento de pertenencia, a lo más cercano, la familia, la comunidad, la patria, influyendo notablemente en la conducta, el carácter y la personalidad de los educandos, podremos lograr un hombre más integral para el futuro.

 

En la escuela cubana, la enseñanza de alguna manifestación artística estuvo concebida desde los albores de la pedagogía cubana, después de un largo camino, pero en los diferentes momentos apreciaremos la evolución de este pensamiento, por lo que consideramos que el hecho de conocer estos postulados por parte de nuestros Instructores, y todos aquellos que tengan que incidir en la conducción y en la educación de los Instructores de Arte, proporciona sustento conceptual, histórico, pedagógico , metodológico y fuerzas para su desempeño.

 

A través de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, acompañados por los profesores de Educación Artística de nuestras escuelas, de los profesores de los distintos centros docentes y enseñanzas, de los actuales Instructores de Arte de las Casas de Cultura formados anteriormente, de los Metodólogos, esta la más alta responsabilidad de formar a nuestros niños y jóvenes.

 

Fue en el período colonial comenzaron estas ideas de insertar en la enseñanza escolar, el conocimiento de alguna materia relacionada con el conocimiento del Arte, el papel preponderante le correspondió a la enseñanza del Dibujo y la razón fundamental está dada entre otras razones, por influencias foráneas, en tal sentido, de otras prácticas que se manifestaban en países de Europa, y porque en 1818 se funda en Cuba, La Academia San Alejandro.

 

Sirva la siguiente acotación para argumentar que durante todo el período colonial hubo ideas, intentos y reclamos, que no encontraron el apoyo oficial que ameritaban estas propuestas, y en otros casos quedaba el aporte o la iniciativa limitada a determinadas ideas y a la práctica de educadores aislados y algún centro donde se aplicaba por determinado requerimiento.

 

Otras referencias históricas.

 

1658- Un coronel (D`Cluty Dantín y su señora) abrieron en Puerto Príncipe una Academia, a los varones enseñanza media, a las muchachas bordados, música, pintura, recitación y urbanidad.

 

1772- El Obispo Jerónimo Valdés fundó en Santiago de Cuba el Seminario San Basilio el Magno, que aunque en su instrucción era rígida, dogmática, con predominio de la gramática y la teología, imparte Dibujo y Música en la enseñanza elemental.

 

1793- Se funda la Sociedad Económica de Amigos del País en La Habana, sociedad que estructura el primer sistema escolar que hubo en Cuba. Sociedad que tuvo entre sus miembros a destacados promotores, entre otros, a Don Tomás Romay, que defendió ideas y posiciones interesantes con respecto a la educación en Cuba, desde la Sección de Educación que presidió a partir de 1836. Sin embargo al revisar sus aportes y propuestas en relación a la educación, vemos que aún no están presentes aquellos referidos a la enseñanza del Dibujo y su conveniencia en la enseñanza elemental.

 

1818- Se funda la Academia San Alejandro, siendo su primer Director el pintor francés Juan Bautista Vermay, en sus planes de estudio está el Dibujo como materia predominante.

 

Es también la época en que se valora la conveniencia de un futuro trabajador de las Artes Mecánicas, aspecto que la Sociedad Económica preveía que en lo sucesivo este pudiera aportar al desarrollo industrial de la isla.

 

Cuba no contaba en ese momento con escuelas de Artes y Oficios como las tenían en Europa o en el contexto centroamericano como: Nicaragua, El Salvador, Guatemala.

 

1836- Domingo del Monte precisa que en La Habana en las clases de Geometría se impartan lecciones de Dibujo Lineal y Dibujo del Natural. Veamos que ya está propuesta además se puede plantear por el hecho de que ya existe una Academia, San Alejandro.

 

1846- La Sociedad Económica estableció una Escuela de Maquinaria, donde se cursaba el Dibujo entre otras materias.

 

1852- Se funda La Escuela Normal, bajo el Gobierno de Concha.

 

En la Escuela Normal se tenían a maestros graduados de la Academia San Alejandro enseñando su método en la enseñanza del Dibujo, y en cadena se repetía el método hasta los niños. José de la Luz y Caballero comprende que en la Escuela Normal, el Dibujo debe ser materia básica, y que allí se debe formar el futuro profesor que se necesita para el nivel elemental.

 

Le enseñanza de estas materias en la instrucción elemental resultaba tradicionalista y formal. Sobre sus métodos nos dice Del Monte: “El Dibujo del Natural se reduce, en las más de las escuelas en que se enseña, a copiar estudios grabados, en pocas se extiende hasta copiar bustos de yeso, y en ninguna a copiar del natural”.

 

En años posteriores el dibujo lineal tiene que ver con el diseño de adornos y aplicaciones a la arquitectura; este abordaría elementos y aplicaciones para adornos, en las escuelas de señoritas, ambas denominaciones se entendían sin distinción, no se delimitaban las fronteras entre las mismas.

 

Estas limitaciones alcanzan el siglo XX y continuarán por largos años influyendo de forma nociva en las diferentes propuestas de Planes de Estudio.

 

1914- Alfredo María Aguayo elogia la propuesta de Ramiro Guerra, pero supera a este en sus propósitos cuando argumenta que: “el Dibujo es un medio de expresión cuyo empleo en la escuela primaria, debe ser tan frecuente como el lenguaje oral y considera que la educación estética se alcanza mediante la enseñanza del canto, danzas populares, el dibujo, la acuarela, y el modelado, visita a museos y monumentos artísticos, excursiones al campo”.

 

Observemos como en las ideas de Aguayo está un concepto mayor, el de Educación Estética, definido y defendido por nuestra pedagogía actual, pues en sí mismo es más abarcador en su esencia.

 

Aunque en Cuba en todo el período republicano, la educación careció del debido financiamiento y respaldo oficial, estas escuelas se sostuvieron por el tesón y el amor que tuvo y tiene raíces históricas en el magisterio cubano.

 

Resultó de gran trascendencia el estallido revolucionario, por todo lo que significó para la Cultura Nacional. La maduración de las condiciones para hacer la revolución. Los jóvenes del Centenario, su proyección martiana y el asalto al Cuartel Moncada. La trascendencia de la Historia me Absolverá como hecho cultural y como programa revolucionario. El desembarco del Granma y la insurrección. El desarrollo y consolidación de la conciencia y la ideología revolucionaria en la Sierra.

 

Sirva este paréntesis para establecer el puente de unión imprescindible con el triunfo de la Revolución del 1ro de Enero de 1959, una revolución verdadera, de pueblo y para el pueblo, con un programa de acción diseñado y perfeccionado en la praxis diaria, es que se comienzan a manifestar desde estos primeros años las transformaciones necesarias en el sistema educacional, entre ellas.

 

1960- (entre septiembre y octubre). Dirigido por Isabel Monal, en el Teatro Nacional y su Departamento de Extensión Teatral se organizaron cursos para la formación de lo que con posterioridad se denominaría Instructor de Arte. Con anterioridad a esta fecha se desarrollaron diferentes experiencias teatrales con aficionados en Realengo 18 y en el Instituto Edinson.

 

Los egresados de ese curso y en colaboración con la Central de Trabajadores de Cuba. CTC y sus Sindicatos, organizaron grupos de aficionados, y en Enero de 1961, había en el país unas 500 personas, obreros y campesinos, integrados a los mismos. Teatro, Danza y Música fueron las manifestaciones artísticas con las cuales se inició lo que se convertiría en poco tiempo en todo un movimiento.

 

El 28 de Enero de 1961 se anunció la celebración en La Habana de un Evento con aficionados. Es así como del 14 al 26 de Marzo se efectuó el Festival de Obreros y Campesinos (Teatro, Danza, Música y Folklore), que resultó la primera gran experiencia en Cuba, en esta dirección. El 21 de Marzo y teniendo como fondo el Festival, se realizó en los Estudios de la televisión de la entonces CMQ, una mesa redonda donde se anunció la próxima apertura de la Escuela de Instructores de Arte .

 

El compañero Fidel en aquel entonces señala que los Instructores de Arte serían los indicados para descubrir los talentos que pasarían a estudiar a la Academia Nacional de Arte, también de pronta apertura y los que permitirían, fundamentalmente el acceso a las diferentes expresiones del arte y la literatura de la mayoría de la población.

 

El 14 de Abril de 1961, en vísperas del ataque mercenario a los aeropuertos, ingresaron los primeros becarios a las instalaciones del Hotel Comodoro, sede principal de la escuela, en las especialidades de Música y Teatro, y con posterioridad de Danza. Al año siguiente se abrió la matrícula de Artes Plásticas (Pintura y Artesanía). Las casa de Miramar, abandonadas por sus dueños y el Hotel Copacabana completaron el complejo de la Escuela para Instructores de Arte (EIA).

 

1961- Campaña Nacional de Alfabetización. Los Cuarteles convertidos en escuelas.

 

1962- Se organizaron cursos emergentes en el Hotel Habana Libre de diferentes manifestaciones artísticas. Estos cursos tenían una duración de seis meses, y algunos de los egresados pasaban a ser profesores de la Escuela de Instructores de Arte.

 

1963- Tuvo lugar la primera graduación de la EIA. Los egresados antes de incorporarse a sus puestos de trabajo en los lugares más recónditos del país, se organizaban en brigadas para rescatar las cosechas afectadas por el ciclón Flora.

 

Al principio de la década del setenta se iniciaron los cursos de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, en el reparto Siboney en la Habana, y la Escuela de Instructores de Arte del Caney de las Mercedes, en Oriente. En Granma se organizó una escuela similar en el Yarey, y en 1978 y 1983 en Villa Clara y Pinar del Río respectivamente.

 

Con la creación del Sistema Nacional de Enseñanza artística por estos años, la formación de Instructores de Artes queda dentro del perfil de las escuelas para la formación de profesionales. A principio de la década del noventa, excepto teatro se cerraron las demás especialidades.

 

Los Instructores de Arte posibilitaron dar los primeros pasos en la formación de aficionados, tanto como intérpretes como espectadores en amplios sectores de la población. De hecho, coadyuvaron, y así resulta hasta el momento, el desarrollo espiritual de la comunidad. Es indudable que el Instructor de Arte es un agente de desarrollo sociocultural imprescindible en la vida de la sociedad cubana.

 

Es bien importante cuanto significaron estos años fundacionales y de consolidación de la revolución triunfante y a la par el proceso de formación de los Instructores de Arte, del Movimiento de Artistas Aficionados y de las Escuelas de Arte.

 

El país y de forma masiva toda la sociedad cubana, estaba enfrascada en el compromiso de declarar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, entonces podemos plantearnos un capítulo importante gestado por el propio proceso revolucionario en toda la sociedad, es decir la Cultura en la Revolución, proceso que abarca todos estos años hasta la actualidad, que tiene y ha tenido un carácter renovador.

 

En el terreno de la educación surgen las escuelas de nuevo tipo, donde se expresa el sentido martiano en la combinación del estudio y trabajo, la creación de las escuelas vocacionales hoy Institutos de Ciencias Exactas, el desarrollo de la enseñanza politécnica, la creación de las escuelas de enseñanza especial, los Círculos Infantiles, los Destacamentos Pedagógicos y de Ciencias Médicas.

 

Junto a estos proyectos, el perfeccionamiento continúo de nuestra enseñanza, lo cual ha hecho posible que la enseñanza artística abarque desde el Circulo Infantil hasta el 9no grado, y como complemento a estas necesidades se crean en los Institutos Superiores Pedagógicos las Facultades de Educación artística en el año 1985 de donde egresarán los profesores de Educación Plástica y Musical.

 

En estos años surgen instituciones culturales y educacionales que juegan un destacado papel en la promoción de nuestros creadores y de otros de América Latina como son: La Casa de las Américas, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Academia de Ciencias de Cuba; los Centros e Institutos de Investigación Científica, la Brigada Hermanos Saiz, el Ministerio de Educación Superior, y la propia creación del Ministerio de Cultura y sus Instituto del Libro y del Arte e Industria Cinematográfica; como etapa superior en la gestión cultural de nuestros días.

 

Especialmente renovador fueron las nuevas Escuelas de Arte creadas en todo el país, como exponente de lo más autóctono y representativo de nuestras expresiones artísticas, por lo que son aportaciones importantes en el terreno de la cultura, destacándose la calidad de nuestro sistema de enseñanza artística y por consiguiente la calidad de nuestras agrupaciones, interpretes y creadores en todas las esferas del arte.

 

Pero en el empeño de tratar y de lograr que nuestro pueblo tenga una Cultura General Integral se continúa el proceso de formación de los Instructores de Arte, hoy con una misión estratégica mejor definida en el aspecto de la educación y la enseñanza de las manifestaciones artísticas y de otros desempeños del instructor, que unido al proceso de formación de los aficionados y de públicos, se alcance mayores resultados en el disfrute del hecho artístico o el acto creador.

 

El pensamiento de lo más autentico y avanzado de la pedagogía, la práctica social del arte y por consiguiente su repercusión en la formación del hombre dado su esencia humanista, llega a todos los rincones y especialmente en la etapa inicial la labor del instructor de arte en la escuela cubana, ofreciéndole la posibilidad a los niños el conocimiento, disfrute y participación de las diferentes manifestaciones artísticas.

 

Para no redundar en aportaciones, solo pedimos repasar todos aquellos aspectos que constituyen a nuestro juicio pautas para el trabajo, como son:

 

La acción práctica del instructor de Arte, con niños, jóvenes, en las escuelas, con la familia, la comunidad, las instituciones y las organizaciones.

 

El conocimiento y dominio de conceptos. Por ejemplo: cultura popular, cultura popular y tradicional, cultura como todo el reservorio del saber acumulado por el hombre en sí mismo, educación estética, educación artística, educación plástica, educación musical, educación danzaria; educación teatral, educación literaria; en fin todos los conceptos que se transmiten a través de un conjunto de acciones técnico-metodológicas en el proceso de enseñanza aprendizaje del Taller.

 

De este modo podremos ser un Taller Vivo, participativo, que permita la construcción del conocimiento, el disfrute y el placer por el aprendizaje, que rescate los valores y que promueva el conocimiento de lo nuestro, de lo más cercano como vivencia, práctica y memoria de la comunidad, de aquello que se transmite de generación en generación y son procesos que están y subyacen para bien y perduran por el amor a las generaciones que lo hicieron nacer y vivir.

 

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