Dinámicas del acompañamiento comunitario

El acompañamiento comunitario siempre será una construcción y creación determinada por factores como el contexto, las y los participantes y las dinámicas de trabajo que se generan en los mismos grupos, nunca es acabado, siempre está en permanente evolución; tampoco es una acción espontanea, requiere de reflexión, planeación, intencionalidades y otros elementos que permitan orientar el proceso para alcanzar los resultados esperados y poder incidir efectivamente en la transformación social.

 

Entiéndase como el proceso de interacción entre educadores populares y procesos comunitarios, con el fin de transformar imaginarios, discursos, prácticas, problemáticas y/o estructuras; son también las actividades de animación que se desarrollan para la promoción de la organización comunitaria, la construcción de sujetos críticos, la generación de conciencia y emancipación, tanto a nivel individual como colectivo. Este acompañamiento está caracterizado por el establecimiento de relaciones horizontales y complementarias, donde se reconocen tanto las experiencias y saberes populares, como el aporte del saber científico.

 

De esta manera los sujetos de la comunidad son concebidos como actores protagonistas de sus transformaciones, y por ende, toman nuevos roles y responsabilidades frente al proceso, su proyección y organización; por su parte, quien acompaña debe ser coherente y consecuente con sus discursos y prácticas, como referente que coadyuva a dicha transformación; de hecho, el contexto, : es un asunto determinante al momento de llevar a cabo los acompañamientos, debido a que son las situaciones y problemáticas existentes las que definen y exigen propuestas de transformación para lograr mejores condiciones de vida.

 

Conocer la realidad es requisito para poder transformarla.  Es el punto de partida pues es el que los determina, direcciona y articula, pero también opera como condicionante del acompañamiento, le pone límites y retos que en ocasiones obstaculiza el logro de los objetivos propuestos: se nos presenta desafiante y como motor para la creación de nuevas estrategias que permitan transformarlo. Ningún proceso de AC puede edificarse por fuera del conocimiento, el análisis y la reflexión del contexto en que se desarrolla, sobre todo porque en él es donde se pretende generar incidencia y transformación.

 

Los enfoques teóricos - metodológicos que orientan conocimientos, principios, criterios, perspectivas y/o postulados que direccionan la acción y determinan la visión de la realidad, la concepción del y la sujeto y la forma de interacción que se asume en el proceso; retoman y orientan los procesos tanto a nivel teórico como metodológicamente.

 

Desde el enfoque de la Educación Popular se asumen a las y los sujetos como sujetos de saber y transformación, protagonistas de su historia y por ende, responsables de su devenir; esta mirada posibilita relaciones que van más allá de la transmisión y asunción de conocimientos, hasta la horizontalidad y el respeto, generando iniciativa, autonomía, responsabilidad por los actos cotidianos y disminuyendo así la dependencia.

 

Se retoma el diálogo de saberes, se promueve participación, construcción colectiva, fortalecimiento de vínculos, solidaridad y el compartir como prácticas de carácter comunitario que aportan a la potenciación de los procesos y el fortalecimiento del tejido social.  Desde el enfoque de Géneroel propósito es construir elementos formativos para que las niñas, niños, jóvenes, mujeres y hombres, generen procesos de identidad de su ser mujeres y ser hombres, sustentados en imaginarios culturales que valoren lo masculino y lo femenino de manera equilibrada, armónica y complementaria.

 

El desarrollo de la metodología se fundamenta también en la perspectiva de género, superando la utilización del lenguaje incluyente, para llegar a plantear reflexiones sobre las prácticas patriarcales, autoritarias y machistas del modelo cultural; conlleva la comprensión del enfoque de género como proceso sociopolítico que genera la adquisición de elementos formativos para que las personas, desde su lugar como sujetos de derechos, construyan identidades basadas en la democracia, la inclusión, el respeto, como fundamento de nuevas identidades culturales masculinas y femeninas.

 

El enfoque psicosocial aporta al análisis de la realidad individual y social, desde una perspectiva ética, donde permanentemente se están confrontando los temas desarrollados con la experiencia cercana, es decir, se contextualiza lo vivido en el entorno familiar, grupal, escolar y social, se parte de lo simple a lo complejo, permitiendo planear alternativas de interacción de acuerdo a las experiencias particulares.  Otras metodologías son la gestión de proyectos, la animación sociocultural, comunicación popular, la investigación acción participativa.

 

De acuerdo a las características, objetivos e intereses de los grupos, los acompañamientos pueden ser, Grupal; Territorial; Personalizado y Articulado; este último tiene como propósito la realización de acciones conjuntas en el territorio y otros espacios, la construcción de propuestas y agendas comunes, la incidencia, asesorías y fortalecimiento a organizaciones comunitarias.

 

En cuanto a la metodología, es entendida como la manera o forma cómo se llevan los procesos de acompañamiento para alcanzar los fines propuestos, no es un asunto meramente técnico sino que implica una coherencia con el contexto, los enfoques, los sujetos y las opciones políticas y éticas que la fundamentan y orientan. Es un asunto complejo que engloba diversos niveles como: el método, camino a seguir para alcanzar el fin, se concreta en estrategias, momentos, fases y acciones.

 

En tanto, los dispositivos; es decir, espacios, insumos, herramientas, decisiones que se entretejen para facilitar u obstaculizar el hacer colectivo; elementos que atraviesan el saber, el lenguaje, pero sobre todo, fisura o fortalece la autoridad de la persona que acompaña y fractura o constituye individuos, grupos o personas que recrean sus emociones, comprensiones, imaginarios, recuerdos y acciones; mientras, las técnicas: constituyen herramientas que permiten generar y construir reflexiones colectivas, confrontar, problematizar, obtener opiniones, entre otros.

 

  Son estos, dispositivos que activan la expresión de las personas, facilitando el hacer, ver, hacer hablar, hacer recuperar, hacer recrear, hacer análisis, lo cual es lo mismo que hacer visibles o invisibles, sentimientos, vivencias, formas de ser, creer, pensar, actuar, sentir y relacionar de los sujetos para hacer deconstrucciones y construcciones.

Durante el acompañamiento se suceden fases que describen una serie de características o intencionalidades que se desean alcanzar desde que se inicia el proceso hasta su culminación, es decir, hasta que el grupo sea totalmente autónomo y suficiente, no se presentan de manera lineal, sino que otorgan unas orientaciones generales para las y los acompañantes.

 

En la fase Hacer para, las personas, grupos y articulaciones están en un momento inicial, tanto de su proceso formativo como organizativo, por lo cual el acompañamiento se enfoca en la sensibilización, motivación, estímulo de la escucha y el uso de la palabra, la promoción de valores y principios acorde con la filosofía institucional, así mismo toma relevancia la generación de vínculos y confianzas.

 

Hacer con, significa la formación para el hacer, compartir metodologías, métodos de planeación, seguimiento y evaluación. En esta fase se profundizan los contenidos, se promueve la realización de iniciativas, propuestas o actividades desde las y los participantes del proceso. Se continúa con el fortalecimiento de vínculos y confianzas y se hace énfasis en la construcción de discursos y prácticas críticas.

 

Para Hacer hacer, los procesos ya tienen agendas y propuestas propias, las cuales les permiten relacionarse con otros grupos y organizaciones de forma horizontal y de acuerdo a sus necesidades. En este sentido el acompañamiento se centra en facilitar, orientar, discutir y dar aportes relacionados con los objetivos, propuestas y agendas que se tengan.

 

En la fase Dejar hacer, se asume una relación de paridad con el proceso, donde no se acompaña sino que se construyen propuestas conjuntas, se participa de espacios de articulación que propendan por el fortalecimiento de los proyectos políticos comunes.

 

 

Tomado del Cuaderno Con-Vivamos.

Corporación Con-Vivamos, de Medellín, Colombia/ www.convivamos.org / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.  


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