El manso arroyo del Pensamiento

 

Para muchos estudiosos de la palabra, la oralidad constituye el mejor resguardo de los mitos, es decir, de los relatos fundamentales de la cultura. El investigador argentino Adolfo Colombres refiere que “la narración y la poesía nacieron milenios antes que las primeras formas de escritura… En ese lejano comienzo, la palabra debe entenderse como el verbo descarnado, el esqueleto del mundo simbólico, que al nombrar crea el ser de las cosas”.

 

Aun así, la oralidad, y en este campo específico, el arte de la improvisación poética, es en esta historia lo excluido, identificado mayoritariamente con lo popular, lo local y en ocasiones con lo subalterno. A esto se le suma la existencia de una jerarquía de capitales culturales: el arte vale más que las artesanías, la medicina científica que la popular, la cultura escrita que la trasmitida oralmente. Lo popular como residuo elogiado: depósito de la creatividad campesina, de la supuesta transparencia de la comunicación cara a cara.

 

Si concebimos la escritura como un movimiento simbólico desinteresado, un conjunto de bienes espirituales en los que la forma predomina sobre la función y lo bello sobre lo útil, la improvisación poética sería lo otro, el reino de aquello que no tendría significado trascendental para la memoria histórica. Quedaría entonces como un lugar de fugacidad y olvido. Pero si resaltamos el arte no sólo como lo que culmina en grandes obras, sino como un espacio donde la sociedad realiza su producción visual y donde se entremezclan todos los ejes de la vida cotidiana, el trabajo artístico, su circulación y su consumo, entenderíamos la importancia de la poesía oral improvisada, su función de expresión colectiva respecto al tiempo y al contexto, esas dos grandes coordenadas donde se realiza la vida y donde las personas interactúan con su mundo e intentan ejercer cierto control sobre él.

 

La improvisación como fenómeno de la cultura popular que emplea la décima como estrofa y la música como acompañamiento es también una forma de organizar, expresar o simbolizar el tiempo. Dentro de una elaboración simbólica donde el poeta improvisador elabora el texto en el mismo momento de su realización, tendrá significados especiales el desarrollo de identidades colectivas cimentadas sobre la temporalidad.

 

La tradición nos remite así a la identidad y la identidad a la memoria, pues ella es la que le proporciona los elementos que necesita para proyectarse en el tiempo y armar un relato unificador, que la dote de una continuidad y una coherencia. Los seres humanos, la música y la poesía han evolucionado juntos, en una historia donde nosotros le imprimimos esa sensación de vida, de renovación constante, de ética.

 

Componer, tocar, cantar, históricamente han sido elementos fundamentales en la vida de las personas, en sus aspiraciones y en la conservación ritual de la memoria. La poética producida en la oralidad ha sido canalizadora de la espiritualidad, expresión y transmisión de nuestras necesidades, concepciones y sentimientos. Su funcionalidad está siempre en relación con todas las interrogantes planteadas por la existencia misma del hombre, el que expresa musicalmente sus experiencias cotidianas y percepciones el respecto. La improvisación poética como una verdad simple, una verdad artística y estética.

 

Aunque se sabe que el desarrollo cultural ha hecho de la décima también una manifestación reflexiva, como toda la poesía, su unión con la guitarra, el tres y el laúd han marcado caminos melódicos en la memoria de los recintos donde se cultiva. El poeta improvisador ha sobrevivido a pesar de fenómenos adversos para su mantenimiento, como son: la alta movilidad social y la transformación abrupta del medio y del ritmo de vida tradicionales. La transmisión oral sigue teniendo una fuerza social y comunitaria en las relaciones entre personas. La soledad, la melancolía, el amor, el paisaje, entre otros aspectos, se muestran como viejas imágenes poéticas de las culturas y sobreviven de esta manera en la memoria poética.

 

La improvisación, mal juzgada en ocasiones, como toda acción poética pretende comunicar un estado de ánimo, una emoción; a la vez que divierte, educa y conmueve al que la escucha. Como toda conducta comunicativa posee un valor y un mensaje, que se manifiesta en los gestos, las palabras, la lentitud, la rapidez, las pausas y las percepciones de lo que se dice, se trasmite y se recepciona; esto hace que se refleje en ella una multiplicidad de aspectos sociales y humanos diversos y que tenga un gran valor desde lo significativo en el imaginario social. Sin duda alguna, se alza la transparencia del canto y se presencia un remoto misterio de comunicación entre poesía y música. El repentismo “es un fenómeno comunicacional que lleva en sí mismo tres virtualidades –la literaria, la musical, la teatral”.

 

Visto así, el fundamento filosófico de lo tradicional se resume en la certidumbre de que hay una conciencia colectiva ontológica entre realidad y representación, entre la sociedad y las colecciones de símbolos y significados que la representan; entre la palabra viva y una situación ritualizada que le da esa capacidad de sorprender y conmover el alma de los pueblos con sus sentimientos y tradiciones, la que todavía apasiona al mundo.

 

Los investigadores afirman la presencia y arraigo de lo oral en las sociedades complejas actuales como una vía que permite conocer las formas de pensamiento y las relaciones entre grupos humanos en el presente. Plantean que ni siquiera con el auge de la escritura primero, ni con la generalización de la alfabetización, ni con el desarrollo de los medios de comunicación masiva y sus técnicas de difusión después, han podido suplantar las sociedades modernas esta vía de adquisición de los elementos específicos del saber tradicional.

 

Desde una visión antropológica de la cultura, donde se confiere legitimidad a todas las formas de organizar y simbolizar la vida social, nos parece oportuno resaltar el lugar de la poesía improvisada como generadora de escenificaciones y como forma de transmisión y preservación de las memorias tradicionales, donde se expresan las características del grupo que la sustenta. El ser humano piensa, crea, sueña y reproduce precisamente la realidad en la que vive. La improvisación y la cotidianeidad se unen en un lugar donde el hombre existe y donde se interrelaciona socialmente.

 

Es aquí entonces donde la controversia juega con la imaginación, la historia, la poesía, la revelación y es uno de los momentos donde el hombre domina el instante y pretende detenerlo en el tiempo: “la actuación social como puesta en escena, simulacro, espejo de espejos…”.

 

Paso del Medio, Matanzas, sitio ideal de encuentro para dos poetas. Güines (Emelio Alfonso) y Sabanilla (Jesús “Tuto” García) se juntan en un diálogo poético, se solaza la décima… “y tiene con el canto y la música esa pega feliz con la que impresiona a nuestro pueblo que la lleva en el oído, en los labios y en el corazón…”.

 

Emelio Alfonso                                                  Jesus “Tuto” García    

         (1)                                                                          (1)

Aquí estoy, Tuto García                               Debajo de esta arboleda

para ver con qué lenguaje                          que es un hogar sin paredes

puedo mandarle un mensaje                      quiero dejar entre ustedes

de espumas a tu bahía.                              lo que de rimas me queda.

Hoy está la sitiería                                      Espero poner la rueda

más húmeda y más coqueta,                      del guateque en movimiento

y parece esta glorieta                                 para ver si este momento

que del río se separa                                   después de un largo descanso

un palacio grande para                               consigue moverme el manso

que cante cada poeta.                                arroyo del pensamiento.

 

           (2)                                                                         (2)

Esta arboleda es hogar                               Aquí parece el judío

distante de los bateyes                               una noche en miniatura

donde hablan los curujeyes                        que se gasta la figura

de noche con el palmar.                              en el espejo del río.

Vienen aquí a descansar                                      Qué largo y verde bajío

la paloma y el judío                                    a la cumbre se levanta,

y el pescador con su avío                            aquí hasta el arroyo canta

llega repentinamente                                  porque parece que el cielo

para sacar desde el puente                         le derrite un caramelo

los soles nuevos al río.                               musical en la garganta.

 

                 (3)                                                          (3)

Las palmas largas y flacas                           Aquí las palmas son flacas      

junto al río que hace ondas                         porque las sombras les dan

tiran monedas redondas                                      y el cielo las ve que van

para engañar las biajacas.                          clavándose como estacas.

Un nido de calandracas                               Qué bullicio de biajacas

puede haber en la rivera                             hay en el fondo del río,

y cuando la primavera                                y qué pescador sombrío

en su entorno se emborracha                     al pie de un árbol no llora

la Luna es una muchacha                           cuando después de una hora

que presume de soltera.                             tiene el anzuelo vacío.

 

                (4)                                                          (4)

Aquí las palmas son flacas                          Aquí se ven los bejucos

y los caimitos florecen                                como débiles lagartos

y los bejucos se mecen                               atravesando los cuartos

como si fueran hamacas.                                     de los árboles eunucos.

El río inventa resacas                                 Atravesando conucos

y baja del lomerío                                       pasa el reptil de la brisa

y yo no sé con qué brío                               y el campesino que atiza

se ve el arroyo pasar                                  el fuego de la comarca

y un abrazo regalar                                     vuelve a casa con la marca

con la pujanza de río.                                 del cansancio en la camisa.

 

                (5)                                                              (5)

Aquí son las cañas bravas                           Aquí muestran las guayabas

por vivir en su acomodo                              su rostro de framboyán

en la puerta del recodo                               y las palomas se van

como invisibles aldabas.                             como si estuvieran bravas.

Las mangas y las guayabas                        Aquí suenan las aldabas

salen a imponer sus leyes                           del viento que no se olvida,

y un guajiro con sus bueyes                       aquí todo sabe a vida

malgastándose la voz                                 y al fondo del arroyuelo

le va dejando un adiós                                un pez mastica el anzuelo

a palmas y curujeyes.                                 y una lombriz se sui

 

                (6)                                                                         (6)

De aquí se van las palomas                        Aquí todo está encendido,

después de un tiempo pasado                     aquí hasta la nieve es fuego

para llevarle un recado                               y el campo es como un labriego

al corazón de las lomas.                             de verde olivo vestido.

Aquí no se hablan idiomas                          Aquí no cabe el olvido

extranjeros ni fingidos                                ni se pone triste el pez,

y aquí los que están reunidos                     aquí canta la niñez,

a la sombra del palmar                               el árbol se pone viejo

vienen para tensionar                                 y el río le da un espejo

a dos bardos encendidos.                                     para verse la vejez.

 

                 (7)                                                                (7)

Aquí hasta la nieve es fuego                       Aquí todo se hace en serio,

y sin malgastar la frase                               aunque la risa es bandera,

lo que más serio se hace                                      como si todo saliera

nos da la impresión que es juego.               del corazón del misterio.

Aquí ni jugando cedo                                  Aquí ningún cautiverio

con una mano una espiga                           a la vida le provoco,

y como no se mitiga                                   pero si el cielo está loco

los versos que se nos van                           y suelta una tempestad

sé que nos apretarán                                  herida de inmensidad

el alma, una mano amiga[1].                         la palma se asusta un poco.

 

                (8)                                                               (8)

Aquí la risa es bandera                                Aquí todo es poesía

y sin arrepentimiento                                 como si en este lugar

se tutea con el viento                                 fuera un presagio de mar

del asta de una palmera.                                      la cara de la bahía.

Hay olor a primavera                                  Aquí tu voz y la mía

y hay olor a poesía                                               se alzan y se dan la mano

porque aquí, “Tuto” García,                         bajo un bohío cubano

como tocamos el fondo                               de inconfundible interés

se dan un abrazo hondo                                       donde por primera vez

tu décima con la mía[2].                                no tengo un techo de guano.

 

                (9)                                                             (9)

Le pusieron hormigón                                 El corazón de la gente

al local que fabricaron                                 espera por la llegada

y de acero le inventaron                                       de esa décima rimada

los horcones al ranchón.                             que se escapa de la mente.

Hubo una transformación,                          Aquí todo es diferente

aunque no cambia el ambiente                            cuando a imaginar se empieza,

porque afortunadamente                                      aquí la naturaleza

mil cosas pueden pasar                              parece que exageró

que no le pueden cambiar                           con todo lo que le dio

el corazón a la gente.                                 en atractivo y belleza.

 

             (10)                                                             (10)

Aquí a la naturaleza                                    Nada puede molestarte

que tú tocas y yo toco                                ni para ti existe olvido

la mano de un hombre loco                        porque a tu lado he venido

quiso cambiarle una pieza.                          con el ansia de ayudarte.

Pero como la belleza                                   Aquí todo se reparte

la vista me ha desbordado                          en un amoroso trueque,

voy a seguir a tu lado                                 aquí se forma el guateque,

estirando la tonada                                     se despierta el Yumurí

sin que me moleste en nada                       y Güines me manda en ti

la pieza que le han cambiado.                     un poco del Mayabeque.

 

               (11)                                                             (11)

Yo no soy del Mayabeque                            Yo que fui para el guateque

y en estas cosas del arte                                      brillante como un lucero

seré la undécima parte                               ya gasté todo el dinero

que merece este guateque.                        que me dieron en un cheque.

Tú sí que firmas un cheque                         La historia me inventó un trueque

con tinta de tu costado                               entre Pedro y Naborí

y aunque yo no me he ganado                             y aunque ahora me ves aquí

el puesto de haber venido                           con todo lo que te doy

estoy más que agradecido                          ya yo no sé lo que soy

por la ayuda que me has dado.                   por no acordarme quién fui.

 

               (12)                                                            (12)

Tú no has gastado dinero                            Ya no soy de los mejores

con los ribetes de flores                              y si fui el mejor un día

porque eres de los mejores                         la mano de la ironía

del parnaso matancero.                              me dejó el jardín sin flores.

Tú sigues siendo banquero                         Existen otros valores

para muchos escenarios,                                      sustituyendo esta historia,

y en estos itinerarios                                  ya yo no tengo más gloria

donde cada cual disfruta                             que saber que fui bastante

eres la firma absoluta                                 y llevar ese diamante

para créditos bancarios.                              al cofre de la memoria.

 

              (13)                                                            (13)

Puedes tener de raíz                                   Ya al parnaso matancero

debajo de los terrones,                               no le hace falta mi rima;

pero entre las gajazones                                      yo, para estar en la cima,

pasas un tiempo feliz.                                 fui del abismo primero.

Le sigues dando un barniz                          En mi mejor derrotero

al parnaso matancero                                 quise a las nubes llegar

porque en este derrotero                            y llegué para grabar

en el que a veces me amarro                      el nombre mío en la nube,

jamás podrá ser guijarro                                      pero todo lo que sube

el que ya ha sido lucero.                             está obligado a bajar.

 

              (14)                                                            (14)

Ya ves que estás en la cima                        Yo a los que vienen detrás

respondiendo las preguntas                        siempre les tiendo mi mano

y que ni el sol con sus puntas                     y no dejo que un hermano

amarillas te lastima.                                   se quede lejos jamás.

No te vayas de este clima                           Yo subí por un quizás

ni compres un antifaz,                                al penacho de la cima,

que como sé que tú vas                              pero hoy todo me lastima:

por los montes y los llanos                          ahora es trabajo de ustedes

tienes que darles las manos                        reconstruir las paredes

a los que vienen detrás.                              del palacio de la rima.

 

        

                  (15)                                                       (15)

Me voy, mi hermano, mi amigo,                  El orgullo es para mí

de lo mío y de lo tuyo                                 con toda sinceridad

y me envuelvo en el orgullo                        que en un cofre de amistad

de haber cantado contigo.                           un tesoro descubrí.

Este pueblo es el testigo                                      Yo estaba dormido aquí

que sigues con esbeltez                              como una rama sin viento,

y que yo moví mis pies                               tú has llegado en el momento:

por el trillo que habías hecho                      cuando un poeta se duerme

para ganarme el derecho                            gracias a ti, por haberme

de regresar otra vez.                                   despertado el pensamiento[3].



 

 

Las nupcias entre la música y la poesía oral se celebran en la transparencia y en la comunicación afable de un mensaje, por eso su plenitud puede estar en una sonrisa, una aceptación, en un símbolo o en una emoción recordada.

 

No se trata de privilegiar el lugar de la oralidad sobre la escritura o viceversa; se trata de entrar en ese enramado simbólico que penetra en la vida cotidiana y que encuentra en la poesía improvisada un medio donde construir significados y organizar a través de sonidos o palabras una situación específica del ser humano, dándole así una significación distintivamente humana.

 

Patricia Tápanes Suárez.

Contacto: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.


<< Volver Atrás