Fiesta Patronal de San Juan Bautista

El origen de estas celebraciones fueron religiosas, especialmente católicas; se desarrollaban entre los días 24 de junio día de San Juan y 29 del propio mes, día de San Pedro; desde su inicio se distinguieron por las procesiones, los llamativos monos viejos, el colorido de los vestuarios, los bailes populares y las comidas tradicionales; hoy todas forman parte del patrimonio histórico y cultural de la nación.

 

El San Juan Remediano es la festividad tradicional más antigua de Cuba; se desarrollan desde 1722; el día 22 y hasta el 24 se organizan diversas actividades, entre las que se destacan: las carreras en saco, el puerco encebado, la peseta en el sartén y el palo encebado. Completa estas tradiciones preservadas por siglos, las elaboraciones de comidas y bebidas típicas. Los espectáculos artísticos y la captura de los 7 juanes primerizos del “Güije”, con la respectiva quema de las 7 piras, los más representativos.

 

Después del Triunfo de la Revolución se estableció la celebración de la Asamblea Solemne del Poder Popular para reconocer ese día, a instituciones y personas con relevante contribución a la actividad social del territorio.


La memoria de estas celebraciones está recogida en el Museo de las Parrandas de Remedios, inaugurado en abril de 1980, Es allí donde se conservan fotos, documentos y objetos artesanales, vinculados a esta festividad.

 

El San Juan Camagüeyanodata entre los años 1725 y 1728, en el sexto mes del año, cuando se celebraba la festividad católica de San Juan Bautista, con su solemne procesión, acompañada de danzas y marchas colectivas de los negros esclavos.

 

En las calles de la “suave comarca de pastores y sombreros”, al decir del Poeta Nacional de Cuba Nicolás Guillén, se improvisaban las fogatas; se narraban historias, se daban serenatas a los Juanes, y se escuchaban las tonadillas de los cantores de barrio. Entre vinos y rones se preparaba el tradicional ajiaco. Es de este modo que transcurre el San Juan, que concluye con  desfiles, paseos, comparsas, carrozas y congas. 

 

A partir del año 1959, desde el Balcón de la sede del gobierno, en el centro histórico de Puerto Príncipe, se retoma la lectura del tradicional permiso que autoriza los festejos, por la máxima autoridad local.

 

 El San Juan Santiaguero o pequeño carnaval de San Juan, San Pablo y San Pedro, tuvo sus inicios en el Siglo XIX; comenzaba con el toque del Ave María; luego se oficiaba la misa, especialmente en la Iglesia de San Francisco; más temprano que otros días, para que los fieles pudieran ir al río San Juan a bañarse  en el río San Juan o Madre Vieja, el mayor de la comarca. Se trataba de un baño casi sagrado o religioso, que según la creencia rejuvenecía y daba mucho vigor.

 

Los festejantes recorrían el río en piraguas adornadas con pencas de cocos, ramas de árboles olorosas y flores; durante el paseo gozaban y cantaban entonando versos; luego del paseo y del baño en el río, pasaban a los bateyes donde celebraban los areitos o bailes nacionales.

 

En la procesión se hacía la presentación de diversas máscaras o figuras que representaban ángeles, diablos, gitanas, gitanos, tigres y sobretodo la gigantesca serpiente llamada tarasca, que era el entretenimiento favorito de los menores; el pueblo en masa formaba grandes caravanas de carretas engalanadas que recorrían la enramada.

 

Las llamadas opulentas devenían en grandes banquetes con platos típicos, como lechón asado, sopas de pan y arroz enriquecidas con pechugas de gallina, y como postre mala rabia, jalea de guayaba y arroz con leche. Se incluían las frutas de la temporada.

 

Las festividades de San Juan, San Pablo y San Pedro, eran preparatorias a las  dedicadas al día de Santiago Apóstol el mayor, el 25 de julio. Estas celebraciones conservan la mayoría de las tradiciones, combinando lo religioso con lo pagano.

 

 

 Dirección de Estudios Socioculturales

 


<< Volver Atrás