Velorios de Cruz de Mayo en Venezuela

En Venezuela como en todos los pueblos iberoamericanos, desde la época colonial se venera y se le rinde culto a la cruz en veladas cantadas y rezadas denominadas “Velorios de Cruz de Mayo”.

 

La iglesia católica estableció la celebración de la Santa Cruz el 3 de Mayo, prolongándose durante todo el mes. Don Juan de Ampies, venido de España, curtido en su interés por fundar pueblos y misiones, implanta por los lados de Coro, a comienzos del Siglo XVI la “Santa Cruz”. Con esta acción, su grito de guerra, que no es otro que el de propagar las misiones y levantar calvarios, se hace sentir, gracias a la mano solidaria de los hermanos de la cruz.

 

Caseríos y poblados, esquinas y caminos, encrucijadas y plazas se llenan de cruces como signo de continuidad y logro de esa incesante empresa evangelizadora. Esta manifestación, al igual que la mayoría de las fiestas más importantes del calendario festivo popular venezolano, se conforma por el aporte y la fusión combinada de elementos hispánicos, negros e indígenas presentes en el proceso de conformación de esa cultura.

 

Una circunstancia muy especial contribuyó a la configuración y posterior desarrollo de esta manifestación en el país, y es el hecho de que en el hemisferio norte coincida el inicio de la primavera, en el Mediterráneo, con la entrada de las lluvias en el trópico. Esta incidencia climática y geográfica crea condiciones propicias para que el ritual ampliamente cultivado en España pueda aflorar y readaptarse en el territorio.

 

Las representaciones mitológicas y rituales autóctonos asociados a la entrada de las lluvias, calzaron perfectamente con la matriz religiosa que en torno a la Virgen María pregonaba la religión cristiana. Es así, como el rito crece y se fortalece en casi toda la geografía nacional con las variantes específicas que le aportan las diferentes culturas regionales en el país.

 

El Velorio de Cruz de Mayo es un ritual de carácter colectivo, enmarcado en un tiempo y espacio sagrados. La cruz constituye un centro; es para los pobladores lo vital de sus acciones; es a través de su imagen y su celebración que el colectivo actúa y se unifica en intereses comunes. Los devotos de esta manifestación mágico religiosa sienten la necesidad de sumergirse periódicamente en este tiempo sagrado e indestructible.

 

Todo este complejo ritual está ligado al vivir de una cosmogonía, en la que el proceso de cosecha y el inicio de las lluvias son indicadores claves en su configuración, ya que remite al final de un ciclo y el principio de otro, de allí que el colectivo sienta la necesidad de renovarse a través del ritual.

 

Los Velorios Cruz de Mayo en Venezuela, al igual que en el pasado, se realizan para ofrecer una acción de gracia, por la abundancia de las cosechas, por motivos de salud. Forma parte de la celebración del ritual la preparación de un altar en un espacio público o en casas de familia, que reciben a los miembros de la comunidad para participar ya sea a través de rezos, cantos, versos y ejecución de instrumentos.

 

El altar consiste en una mesa vestida con manteles o cortinas, se coloca en el extremo de una sala, siempre contra la pared. Sobre ella reposan varias cruces de diferentes tamaños, hechas en madera y adornadas con papeles de colores; alrededor de la cruz o las cruces se ubican flores naturales y artificiales, acompañadas de velas encendidas, platos, limosnas, frutos, y recipientes para colocar flores.

 

Los altares suelen adornarse con arcos diseñados con hojas de palma, se colocan en el fondo del altar telas estampadas de colores llamativos que realzan su imagen; en la parte superior de las telas se incrustan cromos y estampas de santos. Es común ver en los altares frutos propios de la localidad.

 

La organización de la ceremonia recae en los devotos de la Santa Cruz o por sociedades religiosas que se reúnen y organizan previamente todos los detalles relacionados con la celebración de la Cruz: ornato de esta, compra y preparación de comidas y bebidas, corte de palmas.

 

Las expresiones literarias que intervienen en los Velorios en forma de décimas, se refieren a temas divinos y profanos. Las décimas a lo divina son aquellas que tienen como tema la historia litúrgica de Dios, las vírgenes y los santos; a lo profano son aquellas que se refieren a los héroes de la historia nacional, o asuntos mundanos y cotidianos a manera de crítica y sátira a la sociedad.

 

El Galerón se impone como expresión musical de la región oriental en la celebración de los Velorios de Cruz en el mes de mayo y en los antiguos alumbrados a la Virgen del Valle que se acostumbraban a realizar la víspera de las propias festividades, del 8 al 15 de septiembre. Ambas festividades marcaban el inicio y el final de la temporada de lluvias, respectivamente.

 

El Diccionario de venezolanismos, define al Galerón como una composición musical de ritmo lento y acompasado, no bailable, conacompañamiento de cuatro, guitarra y bandolín, y cantan en forma alterna varios cantadores, llevando a cabo un reto o contrapunteo.

 

La letra se elabora bajo la forma de décimas y se refiere a temas patrióticos, religiosos, de ocasión y hasta filosóficos o bíblicos; los recios cantadores de antaño, pescadores y agricultores abnegados, hacían un alto en sus faenas y en sus compromisos familiares, prolongando la festividad hasta por diez días consecutivos, dedicándose a cantar a cuanta cruz encontraran por los caminos. En esas extendidas parrandas, se deslizaban versos dedicados a la Virgen en el cual expresan sus ruegos y pedimentos.

 

 

Sacratísima señora,
Virgen del Carmen Divina,
no sumerjas en la ruina
a la plebe que te adore,
pon tu mano protectora
sobre la arcana región
fertiliza la estación dile
al agua que deslice
ve que hay tantos infelices
esperando deseosos.

 

En la antigüedad los velorios orientales se hacían al aire libre; con los años esta costumbre fue desplazada al interior de las casas. La ceremonia estaba profundamente vinculada a los cambios climáticos y a la actividad agrícola y marina. En el altar destaca la Virgen del Valle, como divinidad suprema que acompaña la cruz. Los devotos adornan y retocan la imagen de la Virgen.

 

En el pasado era usual que se organizaran galerones en cualquier período del año, ya que el pago de promesas suponía gastos elevados para los campesinos. Una vez que se reunía suficiente dinero se iniciaban los preparativos de la fiesta. Con el paso de los años, tanto los alumbrados como los galerones se realizan para pagar promesas a otras imágenes religiosas como la Virgen del Carmen.

 

Anteriormente, también se acostumbraba a darle la vuelta a la Virgen o a cubrirla con un manto, una vez que culminaban las décimas a lo divino. Las expectativas de los participantes se centraban en el lado humano de la celebración, porque se producía un intenso contrapunteo donde los cantantes hacían alarde de su versatilidad, imaginación y capacidad de improvisación, al compás de los instrumentos de cuerda: Bandolina, Guitarra y Cuatro.

 

La décima, forma poética del galerón, reunía en el pasado una gama de temas que abarcaban desde la gramática, pasando por la historia universal y la filosofía. Alrededor de los avezados y elocuentes decimistas se concentraban de manera entusiasta e interesada los pobladores de la localidad para escuchar y aprender los disímiles conocimientos que disparaba la ronda de trovadores. Ios decimistas, de esta manera, se convertían en unos excelentes difusores de cultura con una metodología silvestre con sabor a costa ancestral.

 

En la región centro-occidental ubicamos la celebración de velorios, principalmente, en los estados Falcón, Yaracuy y Lara. En contraposición a la región oriental, encontramos una inclinación por los contenidos y evocaciones a los temas que aluden a la divinidad. Un dúo, y a veces tríos de voces, al galope del Conjunto de Cuatros, característicos de la región, regalan una fascinante polirítmia, que impregna de misticismo el aire que golpea las delicadas maderas que acompañan los tonos de velorio.

 

Ampliamente conocidos son los Tonos de Velorio de Lara, los Llanos y Trujillo, donde también se cantan en tonos los rosarios, las salves y las letanías. En algunas comunidades de Lara ocurre que los cantadores de veloriono conocen las letras de las melodías que van a interpretar. Una especiede guía musical, llamado, "Maestro de Canturía" tiene como misión transmitir los versos que los cantadores inmediatamente asimilan y enriquecen con su infinita devoción y misticismo.

 

Una curiosa, compleja e improvisada asociación musical, entrena los conocidos tonos de velorio que nos hacen recordar la polifonía popular de origen ibérico. Tres voces identificadas como: "el que va alante " el false o farsa y el tenor se conjugan armónicamente produciendo una emocionante interpretación.

 

Otras formas literarias diferentes a las décimas intervienen en la celebración de las veladas cantadas por estos lados. Acompañadas por los instrumentos de cuerda, se afinan en son de tonos salves, romances, rosarios y letanías.

 

De la zona de Falcón viene  un salve devocional:

Vengo a cantar esta salve
en nombre de Jesús
para rendirle alabanzas
a la Santísima Cruz.

 

En diferentes caseríos y comunidades del estado Lara, acostumbran en el mismo Día de la Cruz a realizar una procesión que culmina en el cerro más alto, donde se halla la cruz. Una vez que arriba la procesión al lugar, se reza el rosario para finalizar con los tradicionales disparos de cohetes.

 

En los Llanos interviene la bandola junto con el Cuatro para crear una polifonía de tres voces con sus tonos que posteriormente le den la bienvenida al baile de joropos.

 

En los velorios de Cruz de Mayo de la Costa Central, y en particular los de la Costa del estado Aragua, se aprecia con mayor intensidad los aportes de la cultura africana. En esta extensa región que abarca los poblados de Ocumare de la Costa, Cata, Cuyagua, Chuao, Turiamo, Cumboto, San Andrés, Choroní, Cepe, Puerto Maya y Puerto Cruz presentan similares características, como consecuencia de un proceso económico y social que delinea una identidad cultural propia.

 

En esta zona resaltan diversas manifestaciones culturales: Velorios de Cruz de Mayo, Fiesta de San Juan, Diablos danzantes, Parrandas de Navidad, Celebración de Pastores, Despedida del año Viejo y Bienvenida del Año Nuevo, Llegada de Los Reyes. La mayoría de sus habitantes subsisten del cultivo de conucos, cría de animales domésticos, de la actividad pesquera y como jornaleros en las antiguas haciendas de cacao y café de la zona.

 

La gestualidad rítmica y corporal es un rasgo característico de los habitantes de estas comunidades, que se hace sentir plenamente en el desarrollo de las festividades de la Cruz. A diferencia de las otras regiones la ritmicidad a través de los instrumentos de percusión como las tamboritas, le dan un toque característico a estos velorios.

 

Pocas diferencias suelen apreciarse en el montaje de los altares de las comunidades y regiones ubicadas en la costa central, con respecto a las otras ya descritas. Al igual que en las otras zonas, se viste la cruz con flores naturales o de papel de seda, alumbrada con velas y con los ya conocidos adornos y accesorios que hemos mencionado.

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El velorio se desarrolla en períodos de toque, canto y recitación de décimas; los músicos inician la ejecución y enseguida surge el canto por turnos con versos inspirados en temáticas de corte divino y profano. Cuando termina el ciclo de versos cantados, algunos de los trovadores para la música para dar paso a la décima, que son recitadas en momentos definidos dentro del acto: al inicio como saludo, en la conmemoración festiva y al final.

 

DECIMISTA 1

Saludo a la concurrencia
en la presente ocasión
mi humilde composición
de mi ruda inteligencia.

 

DECIMISTA 2

Sigo cantando mi nombre
cójale la puntuación
así se lo digo yo
como lo dijo Rufino
mi nombre que es Benarmino
así como lo escuchó

 

Las fulías son cantos de origen hispánico que se entonan exclusivamente en las celebraciones de Cruz de Mayo. Por respeto a la cruz durante el acto no se baila, se realizan pausados movimientos rítmicos y balanceos corporales con levantamiento de brazos.

 

 

Colaboración de Rafael Lara.

 


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