Las fiestas carnavalescas en Cuba

Las Fiestas Populares Cubanas son las que cuentan con mayor número de expresiones tradicionales representadas en sus celebraciones y de gran arraigo en nuestras comunidades, transmitidas por varias generaciones.

 

Estas expresiones festivas se celebran en todo el territorio nacional  y constituyen prácticas culturales comunitarias que reflejan sus costumbres y saberes, asimilados a través de las relaciones familiares y sociales en determinados contextos socio-histórico,como resultado de una herencia generacional; estas se hacen imprescindibles para aquellos individuos y comunidades que buscan una motivación para tipificar cada fenómeno festivo.

 

Como proceso cultural se organiza de forma colectiva, y es el pretexto para celebrar y compartir la manifestación de determinados hábitos y modos de vida concebidos en el decursar de la vida. Muchas de estas expresiones trascienden la centuria de presentaciones ininterrumpidas.

 

En nuestro país existe un amplio panorama del complejo festivo tradicional; las más transcendentales y reconocidas nacionalmente son: el Carnaval de Santiago de Cuba; el San Juan Camagüeyano y el Carnaval de Manzanillo. También las Parrandas de Remedios en Sancti Espíritus y las Charangas de Bejucal en Mayabeque; se reconocen además, la Fiesta del Tambor Yuka, celebrada en “El Guayabo”, Pinar del Rio y el toque de “Tambor Kinfuiti”, en Quiebra Hacha,  Mariel, provincia Artemisa.

 

Uno de los estudiosos más reconocido de la Antropología Cultural en Cuba; Emilio Roig de Leuchsering, al referirse a las Parrandas de Remedios expresó:

 

   …  Espectáculo bellísimo, pintoresco, entretenido, en el cuál una tras otra las doce horas de duración no se sienten correr. De proyecciones turísticas insospechables, de refinado arte, tanto más relevante dado su carácter popular, difícilmente superado por artistas profesionales, en lo que se refiere a las carrozas, trabajos de plaza y faroles… (1)

 

En tanto, las Fiestas de Santa Bárbara en Trinidad, Palmira y Güines, y las de estirpe campesina conocida como la Fiesta de los “Bandos Rojo y Azul de Majagua”, en Ciego de Ávila, son también muy populares.

 

De procedencia anglófona está la Fiesta Jamaicana del 1ro de Agosto en Baraguá, Ciego de Ávila y de estirpe francoafricana, la Fiesta Haitiana Bandé – Rará, que se realizan en las 27 comunidades haitianas practicantes del Vodú, ubicadas en la parte oriental de Cuba.

 

La característica insular de nuestro archipiélago, hacen posible la celebración de los “Carnavales acuáticos”, siendo los más tradicionales, los de las zonas costeras de Caimanera, Guantánamo; Santiago de Cuba; Manzanillo, Granma;  Caibarien en Villa Clara y en Punta Alegre en Ciego de Ávila.

 

La belleza de estas festividades se aprecia desde la Bahía, cuando se desplieguen adornadas embarcaciones convertidas en carrozas que cuentan un mito, una leyenda o una obra de la literatura universal; convirtiéndose en fuente de saberes, conocimientos y valores agregados.

 

El aprovechamiento de las festividades más importantes para satisfacer el gusto y conocimiento de visitantes turistas, bien podría ser un referente, al igual que las expresiones músico danzarias portadoras. Por las características de estas últimas,  sería muy conveniente identificar y seleccionar aquellas que pudieran ser exhibidas para tal propósito en su lugar de origen.

 

Volviendo al tema de los gustos y preferencias por la cultura popular tradicional y sobre todo por la historia, las costumbres y las acepciones de cada lugar, estos transitan por procesos que tienen en cuenta la contextualidad y espontaneidad desde su germen. Un ejemplo para reflexionar, son las festividades de Remedios: anteriormente se desarrollaban en la plaza central, mientras que en las calles aledañas se efectuaban las llamadas <<trochas>>, término totalmente autóctono y distintivo de Santiago de Cuba, precisamente es una de las arterias más importante en el carnaval santiaguero; sin duda esta inserción incongruente obstaculizaba la esencia e impronta de la fiesta reconocida por los remedianos; como “las Parrandas”.

 

En Majagua, provincia Ciego de Ávila, se celebran los “Bandos Rojo y Azul” por más de cien años, con los conocidos bailes del zapateo, Doña Joaquina, el Sumbantonio, la Caringa, el Gavilán, el Papalote, entre otros, que son la genuina esencia de esa festividad. Precisamente el axioma de la aceptación popular se cumple cuando en una misma mesa se reúnan los factores que guardan relación, es decir, los portadores representativos de la comunidad como protagonistas, los facilitadores del rol de la gestión, los decisores y los procedentes de la académica.

 

 Para viabilizar y promulgar estas manifestaciones festivas tradicionales, se debe propiciar un movimiento integrador, solidario y revolucionario en cada festividad, con énfasis en el intercambio y la reflexión, creando espacios de debates profundos, sin imposiciones, cuyas discusiones se relacionan con las posibles soluciones a través de las herramientas que nos pueden brindar los directivos de la cultura.

 

Hacemos un aparte para tratar el Carnaval de La Habana, específico y suigeneris, y que actualmente no goza de la viabilidad necesaria; es decir, de la adecuada proyección y celebración tradicional con la que contó por muchos años. Varios han sido los esfuerzos de las autoridades para revitalizar y devolverla a la población capitalina, pero todavía no se alcanza este rescate.

 

Por su estirpe caribeño, se debe ir a la búsqueda de una armonía entre los elementos, el público y el ambiente; de hecho, por mucho intento de iluminación que exista, siempre y por ley física, su despliegue cercano al mar impiden la luz necesaria para la  escenografía de comparsas y carrozas, por lo que el Paseo del Prado pudiese ser una efectiva propuesta, mucho más, porque fue en otro hora, uno de los sitios emblemáticos del carnaval de la capital de todos los cubanos.

 

Por: Rafael Lara González

 

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¨La justicia primero, el arte después. ¡Ha triunfado la justicia! ¡Adelante el arte!¨
José Martí