El reto de la integración de los saberes artísticos

Se consideran escasos los antecedentes de la Educación Popular en cuanto al quehacer artístico, sobre todo con otras áreas del conocimiento de esta índole como la danza, la música y la experiencia del proceso creativo con niños/as y adolescentes, transformadores también de su realidad y actores principales en la comprensión del mundo que los rodea y educa en la cotidianidad.

Sin embargo, Freire en su praxis pedagógica expone que…"La lucha del educador es caminar con el niño en el sentido de ayudarlo a tornarse efectivo, íntegro y transformador, a través de una convivencia participativa y cuestionadora". (Freire, 2000, p. 2). De esta manera se hace pertinente facilitar este tipo de vivencias y extenderlas hacia otros grupos etarios que viabilicen un futuro más consciente en la labor social.

 

Es notable en las últimas décadas la necesidad que tiene la pedagogía de indagar sobre métodos de trabajo cada vez más eficaces que permitan un mejor desarrollo del proceso de enseñanza – aprendizaje; varios investigadores han manifestado su interés en proponer diversas formas de organización didácticas con el fin de incrementar la preparación de los educadores y alumnos, no solo desde una visión cognoscitiva de la educación sino también, a partir de la formación vocacional, estética, ética e integral de la personalidad.

 

El taller es una manifestación natural del ser humano por excelencia y sin dudas una forma de enseñanza y aprendizaje que en sus inicios, se manifestaba en faenas manuales como uno de los modos de trabajo grupal más eficaces en la producción y la solución de problemas relacionados con la convivencia y el descubrimiento de nuevas opciones de desarrollo en las comunidades. Era utilizado además en la Edad Media por las organizaciones o gremios constituidos en la unidad productiva de los artesanos, en las cuales dichas actividades tenían un carácter artístico-creativo, de ayuda mutua en torno a una labor común para el colectivo.

 

De esta manera se aprecia como el taller siempre ha devenido creatividad en la existencia social e individual del hombre, siendo así protagonista de la interacción genuina dada en los procesos educativos y formativos realizados por las personas desde las etapas más lejanas de la historia.

 

Ahora bien ¿sería pertinente considerar esta expresión del saber cómo una metodología?, es consciente que sí, sobre todo cuando las condiciones pedagógicas están inmersas en los ámbitos actuales donde predomina la diversidad, el aumento de tecnologías globales de difícil acceso a la población y se exige cada vez más un mejor resultado, aun cuando se refiere al trabajo social – comunitario.

 

Eltaller“… es una realidad integradora, compleja, reflexiva, en que se unen la teoría y la práctica como fuerza motriz del proceso pedagógico, orientado a una comunicación constante con la realidad social”. (Reyes, 1977,p. 19)

 

La Educación Popular por su parte, con una visión humanista sobre los procesos de enseñanza – aprendizaje ha tomado esta actividad original del hombre como la manera más efectiva para el logro de propósitos didácticos donde los individuos, es decir los profesores y alumnos, se sientan artistas de sus propias obras haciendo de ellas una gran edificación donde todos son partícipes y autores de la sociedad.

 

…el taller es la concepción metodológica de la Educación Popular: es un dispositivo de trabajo con grupos, que es limitado en el tiempo y se realiza con determinados objetivos particulares, permitiendo la activación de un proceso pedagógico sustentado en la integración de teoría y práctica, el protagonismo de los participantes, el diálogo de saberes, y la producción colectiva de aprendizajes, operando una transformación en las personas participantes y en la situación de partida. Cano, 2010, p. 10.

 

Sin embargo, a pesar de la afirmación anterior, el taller hasta hace algunos años todavía no era considerado como una metodología, ni siquiera en el área de la cultura artística comunitaria y aunque hoy en la enseñanza profesional discurre como una modalidad del proceso de enseñanza – aprendizaje, este  método ha demostrado su eficacia principalmente en el quehacer grupal, declarando así sus propios métodos y técnicas de trabajo.

 

El taller de integración artística se construye un conocimiento a través del interactuar entre la teoría y la práctica mediante una metodología interdisciplinaria de trabajo grupal, que asume los principios conceptuales y pedagógicos de la Educación Popular, especialmente por su carácter participativo-voluntario, creativo, comunicativo y de cooperación mutua.

 

En este tipo de taller se articulan las diferentes manifestaciones artísticas como la danza, el teatro y la música, sin que se pierda la esencia de cada una de ellas, no obstante dentro del proceso de creación como parte y complemento de cada obra, intervienen otras manifestaciones como las artes plásticas y la literatura.

 

Dentro del taller de teatro se aprecian contenidos como la narración oral, el teatro para niños, la expresión corporal y la pantomima, materias que contribuyen al correcto uso  de la voz, la dicción y la gestualidad, elementos de necesario conocimiento en la evolución escénica y el comportamiento social en general. También mediante el trabajo teatral los integrantes del grupo desarrollan la memoria y entrenan habilidades sensoriales, así como la observación e imaginación en torno al mundo que les rodea.

 

Uno de los elementos más importantes que se desarrollan en este quehacer interdisciplinario es el enriquecimiento en relación con las distintas expresiones artísticas, donde cada una ofrece su contribución y todas son partícipes de un mismo saber humano: el arte.

 

Así los lenguajes artísticos han trascendido a partir de la existencia del hombre y la mujer, mediante esa profunda integración incorporada desde elementos sensoriales, comunicativos, cognoscentes y aprehensivos del hábitat interno y externo del ser humano.

 

En específico el taller de danza se trasmiten conocimientos teóricos y prácticos mediante la danza moderna cubana como técnica básica que permite el desarrollo de la postura, las potencialidades psíquico-físico-motrices, la uniformidad grupal; con la preparación física accede también la tonificación muscular, aumenta la resistencia y la coordinación de movimientos; también influye en la concentración, la creatividad y el contacto sensorial – perceptivo. En el taller de música se destaca el trabajo del canto coral con todo el grupo y la interpretación de solistas con los alumnos que demuestran mayor afinación.

 

Estos ejercicios educan la respiración y moderación del instrumento vocal, propician el respeto hacia las individualidades y viabiliza la disciplina en la postura y el proceder, proporcionando además el equilibrio e incremento de la concentración grupal. También se realizan talleres de percusión, guitarra, piano, bajo, e instrumentos ideófonos.

 

Para la organización de este proceso es necesario transitar por determinadas fases fundamentales que permiten un mejor desarrollo de Taller de Integración Artística, estas son:

 

Para la didáctica de las artes como la danza, el teatro y la música, la metodología de taller representa una gran herramienta que permite la sistematización del conocimiento dentro de sus disímiles dominios y ámbitos de actuación en diferentes niveles de aprendizaje, constituyendo un aporte esencial en el trabajo comunitario.

 

El espacio en que se percibe el taller de integración es aquel donde se vinculan los resultados de los diferentes talleres de creación y apreciación, logrando de ese modo un proceso interdisciplinario, donde intervienen las tres expresiones artísticas trabajadas por el grupo y que son imbricadas en una misma obra o espectáculo. También se presenta el caso en el cual en una misma obra, ya sea de teatro, danza o música, se desarrollen varias especialidades; un ejemplo de ello es La Historia de un trompo, donde los personajes actúan, bailan y cantan mediante la interpretación colectiva.

 

El taller de integración artística se subdivide en diferentes espacios que antecede al procedimiento unificador y tiene como base los principios y concepción metodológica de la Educación Popular, elemento novedoso en el contexto de la pedagogía y el arte.

 

El sistema de aprendizajes, donde se construye un conocimiento a través del interactuar entre la teoría y la práctica mediante una metodología interdisciplinaria de trabajo grupal, que asume los principios conceptuales y pedagógicos de la Educación Popular, especialmente por su carácter participativo-voluntario, creativo, comunicativo y de cooperación mutua, representa sin dudas para esta autora lo que define el Taller de Integración Artística.

 En este tipo de taller se articulan las diferentes manifestaciones artísticas como la danza, el teatro y la música, sin que se pierda la esencia de cada una de ellas, no obstante dentro del proceso de creación como parte y complemento de cada obra, el grupo se proyecta como un todo artístico donde es inevitable la retroalimentación e integración entre las diferentes expresiones.

 

Dentro del taller de teatro se aprecian contenidos como la narración oral, el teatro para niños, la expresión corporal y la pantomima, materias que contribuyen al correcto uso  de la voz, la dicción y la gestualidad, elementos de necesario conocimiento en la evolución escénica y el comportamiento social en general. También mediante el trabajo teatral los integrantes del grupo desarrollan la memoria y entrenan habilidades sensoriales, así como la observación e imaginación en torno al mundo que les rodea.

 

En específico el taller de danza se trasmiten conocimientos teóricos y prácticos mediante la danza moderna cubana como técnica básica que permite el desarrollo de la postura, las potencialidades psíquico-físico-motrices, la uniformidad grupal; con la preparación física accede también la tonificación muscular, aumenta la resistencia y la coordinación de movimientos. Otra materia recibida por los integrantes del grupo es la improvisación, imprescindible herramienta que influye en la concentración, la creatividad y el contacto sensorial – perceptivo.

 

La enseñanza y aprendizaje de los bailes y danzas folklóricas predominan en los montajes coreográficos, por lo que se pueden apreciar manifestaciones del folklore tradicional y popular cubano, campesino, latinoamericano e internacional, respetando el baile de parejas con la presencia de hembras y varones.

 

En el taller de música se destaca el trabajo del canto coral, la interpretación de solistas. Estos ejercicios educan la respiración y moderación del instrumento vocal, propician el respeto hacia las individualidades y viabiliza la disciplina en la postura y el proceder, proporcionando además el equilibrio e incremento de la concentración grupal.

 

En los Talleres de apreciación y creación es preciso respetar la estructura correspondiente según lo establecido, aunque el instructor está en plena libertad de adecuar el orden en pos de sus objetivos sin que se pierda la esencia creativa y abierta del mismo. Estos talleres se realizan de manera independiente.

 

Uno de los elementos más importantes que se desarrollan en este quehacer interdisciplinario es el enriquecimiento en relación con las distintas expresiones artísticas, donde cada una ofrece su contribución y todas son partícipes de un mismo saber humano: el arte. Así los lenguajes artísticos han trascendido a partir de la existencia del hombre y la mujer, mediante esa profunda integración incorporada desde elementos sensoriales, comunicativos, cognoscitivos y aprehensivos del hábitat interno y externo del ser humano.

 

El espacio en que se percibe el taller de integración es aquel donde se vinculan los resultados de los diferentes talleres de creación y apreciación, logrando de ese modo un proceso interdisciplinario, donde intervienen las expresiones artísticas trabajadas y que son imbricadas en una misma obra o espectáculo. También se presenta el caso en el cual en una misma obra, ya sea de teatro, danza o música, se desarrollen varias especialidades; un ejemplo de ello es La Historia de un trompo, donde los personajes actúan, bailan y cantan mediante la interpretación colectiva.

 

La integración de varias manifestaciones artísticas brinda la posibilidad a los aficionados de satisfacer varias necesidades espirituales debido a las características interdisciplinarias que tiene el grupo, de igual forma  prepara mejor a los niños/as y adolescentes en el ámbito cultural.

 

El taller de integración artística se manifiesta como un proceso de formación dinámico que busca solucionar distintos problemas de la comunidad con un enfoque cultural. Por tanto, la presencia de esta integración de saberes es una fortaleza, para luego de comprender el contexto y transformarlo en forma holística y poder pensar una realidad que es desestructurada en especialidades desconectadas y sin comunicación entre sí, nos permite entrenar y cultivar la visión mediante las relaciones y las interrelaciones del hombre con el hombre y de éste con el mundo.

 

 Por: Gergia González


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