Procesos Formativos en el Arte Danzario

Las diversas maneras de expresión emanadas de esta rama del saber humano, han influido de una a otra generación como una huella que revela las vivencias y potencialidades de los pueblos; entre sus muchas manifestaciones se encuentran la danza, la música y el teatro como elementos vitales en la formación de la cultura en todo el mundo; a través del tiempo, los procesos formativos han representado una de las más bellas formas de transferencia de las tradiciones en las sociedades.

 

 

La búsqueda de metodologías pedagógicas que contribuyan a lograr un mejor resultado en los procesos formativos del arte en general, constituye hoy un reto para los que tienen la misión esencial de esculpir no solo el cuerpo y la mente, sino también el alma humana. La danza cubana, “…ha alcanzado un amplio e importante desarrollo que incluye la coexistencia de su praxis y de su conceptualización…” Balbuena, 2010, p. 34, esteargumento se evidencia además en la integración con otras manifestaciones artísticas, las cuales en una fructífera retroalimentación, posibilitan un aprendizaje más caudaloso y completo para el educando.

 

En dicha dirección, los hacedores de la enseñanza artística cubana y de otros países, han realizado múltiples investigaciones teóricas y prácticas que devienen grandes aportes para el sistema educacional, el cual se extiende hasta la escena comunitaria donde se encuentran las Casas de Cultura, la escuela y la célula familiar, entorno dinámico e imprescindible en la evolución de la vida del hombre.

 

A lo largo de la  historia de la Revolución cubana el Movimiento de Artistas Aficionados ha constituido una fuente viva para el desarrollo y la participación masiva en las diferentes manifestaciones artísticas, en aras de preservar nuestra Cultura Popular Tradicional, formar públicos más preparados y nuevos relevos para la enseñanza artística en Cuba y otras partes del mundo.

 

Este quehacer comunitario además de involucrar a los alumnos, también representa un compromiso y una forma de participación para la familia y la sociedad en general, especialmente cuando se trabaja con niñas, niños y adolescentes.

 

Por ello, la búsqueda de elementos pedagógicos, teóricos, metodológicos y prácticos que permitan realizar un trabajo más sólido e impactante en la educación de los disímiles grupos etarios y revelar los resultados alcanzados, especialmente por los instructores de arte en los procesos de formación de sus grupos de creación o unidades artísticas para consolidar los saberes, es una necesidad y un imperativo en nuestra labor social.

 

 “¡La transformación social se hace con ciencia! Con conciencia, sensibilidad, humildad, creatividad y coraje. El voluntarismo nunca hizo ninguna revolución. Y el espontaneísmo tampoco…”Freire en Cano, 2010, p.4.

 

Con dicha premisa continuamos profundizando en diversos métodos del proceso de enseñanza – aprendizaje que permitan adquirir más aleación en cuanto a los diferentes lenguajes del arte y de manera paralela, a la formación del hombre como ser social que consciente de su origen, sea capaz de exteriorizar sus necesidades, no únicamente materiales, sino también espirituales.

 

Por lo cual se considera la trayectoria de los procesos formativos no sólo en el campo académico de las artes, sino también es necesario que en su dimensión instructiva, desarrolladora y educativa sea capaz de llegar al individuo dentro de su propio contexto y obrarlo mediante saberes que lo forman  en lo artístico a partir de su cotidianidad. 

 

En este sentido el proceso de formación de grupos de artistas aficionados y la transmisión de conocimientos sobre varias expresiones a través del Taller de integración artísticadesde la Educación Popular, representa un sendero poco explorado, principalmente en las investigaciones teóricas, siendo un contenido de amplia riqueza para la enseñanza de las artes en Cuba y en otros pueblos del mundo.

 

Para abordar el Proceso Formativo, por el cual pasamos todos los seres humanos desde que comenzamos a existir, debemos basarnos en las siguientes pautas:

 

*Analizar los antecedentes históricos, metodológicos y prácticos de los procesos formativos en el arte danzario, así como la formación del Movimiento de Artistas Aficionados.

 

 *Indagar sobre los aportes de la Educación Popular a los procesos formativos en el arte.

 *Caracterizar el proceso formativo que transcurre en un Taller de Integración Artística.

 

Desde una visión cualitativa, la cual “… se presenta hoy como la modalidad epistemológica particularmente útil para la investigación de las artes…” Álvarez, Barreto, 2010, p.108, y basados en métodos y técnicas referidas a las ciencias humanísticas, con un enfoque social sobre el arte de la danza, el teatro y la música en un contexto natural, revela las cualidades peculiares de un proceso de formación auténtico en una comunidad determinada.

 

En los Procesos Formativos en la Enseñanza del Arte Danzario desde la Educación Popular, es donde se encuentra el marco teórico conceptual y metodológico; se citan y analizan conceptos sobre los procesos formativos a partir de estudios realizados por varios autores y pedagogos del ámbito profesional y académico general. Se reflexiona también sobre la integralidad del arte danzario y la perspectiva de la Educación Popular concretada en su propia metodología: el Taller.

 

A pesar de que dichos procesos suceden con constancia en la vida del hombre, en el caso de la formación artística, las indagaciones que se han realizado al respecto destacan más el ámbito profesional, a veces obviando la existencia del movimiento de artistas aficionados que ha transmitido fuertes aportes a la educación del arte y el pueblo en general. Por lo que el análisis integral de este capítulo visualiza el proceso de formación desde el entorno natural de la persona y a partir de este medio su aprendizaje mediante el arte.

 

De esta manera se comprende que el desarrollo de los seres humanos se ha realizado a través de una inacabable construcción de su personalidad por toda su existencia, producto de complejos transcursos relacionados con elementos educativos del hábitat y la diversidad cultural, por ello se ven inmersos en dilatadas contradicciones que dan origen a su proceso de formación.

 

Al decir la palabra proceso, da la sensación de movimiento, de evolución y al mismo tiempo se percibe la presencia de una transformación que se realiza en un período determinado.  Este vocablo proviene del latín processus, que quiere decir avanzar, trasladarse, progresar, lo que se refiere a una acción con principio, desarrollo y final, el cual se considera relativo pues los distintos modos de aprendizaje del hombre no concluyen sino con la muerte.

 

Holísticamente la vida humana, la naturaleza y sus entornos dependen  de  procesos y dentro de ellos se encuentran los de formación, esta última con un significado muy parecido al anterior, derivado del latín forma, que da la idea de imagen, silueta, pero además alrededor de este establecido cuerpo, pueden surgir interrogantes  como ¿Qué tipo de forma es? ¿Por qué surge? ¿Para qué?

 

No se puede hablar de procesos formativos sin antes conocer prácticas vitales como enseñar y aprender que es la esencia en sí de la didáctica, la cual en el presente informe está aplicada a las artes en la comunidad. La enseñanza “… siempre consiste en el logro de determinados aprendizajes y la clave del éxito está en que los estudiantes puedan y quieran realizar las operaciones cognitivas convenientes para ello, interactuando adecuadamente con los recursos educativos a su alcance…” Marqués,  2001, p. 2.

 

Es preciso entonces, señalar la importancia de que el trabajo pedagógico se adecue al contexto biosociológico, psicológico, axiológico, epistemológico y cultural del alumno con gran énfasis tanto en el área grupal como en la individual, llegando así no solo a este colectivo, sino a la gran familia que es la comunidad, pues a pesar de las grandes investigaciones y resultados obtenidos por los especialistas en disímiles temas de la formación, la ciencia no puede contentarse del todo a causa del largo camino aún no transitado, principalmente en los espacios más cotidianos y a la vez más dificultosos.

 

Un proceso formativo de la enseñanza de las artes en la comunidadpersigue objetivos con una finalidad instructiva, desarrolladora, transformadora, educativa e integradora, a través de determinados métodos teóricos y prácticos bien definidos, capaces de formar un individuo con una vocación hacia uno o varios conocimientos específicos que interactúan con otros aprendizajes del medio socio-ambiental.

 

Estos saberes arman al hombre de herramientas imprescindibles para su existencia social dentro de una comunidad, haciéndolo sujeto activo y transformador de este proceso, en dependencia del entorno biopsicosocial del ser humano, de su origen cultural dado desde sus antepasados hasta la colectividad actual donde vive e interviene constantemente.

 

En el caso del artista aficionado, el individuo requiere de facultades psicofísicas, motoras e intelectuales, que permitan al maestro formar a cada persona en virtud de su individualidad dentro o fuera del grupo, asumiendo así un actuar consciente de su misión artística, cultural y social, a pesar de tener o no otra profesión. Es la participación digna en el proceso de transformación cultural en la comunidad a través de las artes.

 

La danza. Un arte de formación integral.    

                                                                                                

Desde la etapa primitiva nuestros ancestros aprehendían bailes de una generación a la otra como una huella indeleble en la historia, a la formación de las sociedades e inherente necesidad socio-psíquica-corpórea del ser humano. Es evidente que la presencia de la danza estaba en correspondencia con la musicalidad, la oralidad, la mimética, las manualidades, los elementos plásticos y visuales del medio ambiente; también las comidas, los vestuarios, pero fundamentalmente con los comportamientos y sentimientos de cada grupo común.    

 

Pero sin embargo, pocos han hablado sobre la ventaja que brinda el aprendizaje del baile para el conocimiento integral no solo de otras artes, sino de nuestra historia, de los valores e identidad nacional; sería hermoso el texto que contara la formación de la cultura cubana a través de sus danzas.

 

 Libre de cualquier conjetura, es la educación danzaria la más genuina muestra de la evolución del pueblo cubano desde sus raíces hasta la cúspide de sus ramas; específicamente sobre los bailes de procedencia popular la Dra. Balbuena expresó que:

 

La gestación y la consolidación de los géneros y estilos de danzas y bailes cubanos, comienzan a producirse en espacios y contextos culturales diferentes, pero este fenómeno no impidió los préstamos, las transformaciones, las variaciones y la influencia recíproca entre las diversas existentes desde la colonia, que dieron lugar a un nuevo sistema de valores completamente distinto al del original: lo criollo. Balbuena, 2010, p. 8.

 

Se puede analizar entonces cómo los procesos de enseñanzas y aprendizajes dancísticos desde el punto de vista folklórico sucedieron con un carácter empírico, no obstante, mediante la imitación de una generación a la otra, ya sea por un motivo coreográfico o de diversión, los bailes han vivido unos de forma fugaz y otros perennes dentro de nuestra amada cultura, sin obviar por supuesto la labor de los investigadores.

 

El destacado crítico de la danza Ismael Albelo Oti corrobora que: “El recorrido de la educación de la danza cubana en Cuba y su actual consolidación dentro de la Revolución Cubana ha probado que no es un simple accidente étnico” .

 

En total acuerdo con el autor se puede confirmar que este hecho es el resultado de un arduo trabajo que incluye tanto la práctica y la creación como la ciencia, realizado por especialistas e intelectuales que durante años han edificado nuestro patrimonio cultural dancístico, autóctono y democrático; esto se demuestra en el ámbito profesional y en el sistema general de educación donde se ha integrado la danza a la docencia,  sin dejar atrás las Casas de Cultura, institución creada por el estado cubano para todos los que sientan afición por el arte danzario y demás manifestaciones artísticas. 

 

De forma general en sus disímiles manifestaciones la danza nos brinda primeramente una mejor manera de habitar, observar y sentir el mundo en que se vive, pero en la actualidad estos conocimientos no se han ido quedando en el recuerdo, pues tanto en las escuelas de enseñanza profesional como en las instituciones de atención artística para la comunidad, se continúan fundando nuevas formas de enseñanza – aprendizaje en las cuales las expresiones dancísticas se ubican en un peldaño muy alto, lo que corrobora     que los procesos formativos en la enseñanza del arte danzario constituyen un elemento importante en el desarrollo de las sociedades.

Por: Gergia González Vega.


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