Las Charangas de Bejucal

Bejucal, territorio perteneciente a la actual provincia Mayabeque se fundó en 1714 por Don Juan Núñez de Castilla. Durante varias décadas, su renglón económico fundamental fue el cultivo del tabaco, aunque también sembraban maíz, yuca y otras viandas con el objetivo de satisface.

Las Charangas de Bejucal, junto a las Parrandas de Remedios y los Carnavales de Santiago de Cuba, constituyen las tres fiestas populares nacionales, que desde sus orígenes mantienen sus elementos principales según la tradición.

Los orígenes de las charangas están relacionados con la "Misa del Gallo" del 24 de diciembre. Los dueños de las dotaciones de esclavos les daban el día de asueto y ellos, danzaban y tocaban sus ritmos en los alrededores de la iglesia. Con el tiempo el pueblo se agrupó en dos bandos: "La Musicanga", compuesta por criollos, mulatos y negros esclavos, y "Los Malayos", compuestos por españoles y criollos simpatizantes con la corona. Esta fiesta mantiene su carácter laico.

Las primeras carrozas se construyeron sobre andas, semejando las procesiones católicas, llevadas por cuatro hombres; estas representaban elementos sencillos, iluminados con velas. Luego eran tiradas por bueyes y se iluminaban con carburo. Según la imaginación de sus constructores representaban diferentes temáticas.
A principios del siglo XX cambian los nombres de los dos bandos; "La Musicanga" pasó a ser "La Ceiba de Plata" identificada con el color azul y el símbolo del alacrán mientras que "Los Malayos" se convirtió en "La Espina de Oro" adoptando el color rojo y como símbolo el gallo.

Estas fiestas siempre han sido acompañadas por personajes típicos como: la Macorina, la Mojiganga, la Bollera, la Kulona y el Yerbero.

Un importante componente de las Charangas es el factor músico-danzario: La Conga, que es parte esenciadísima de la festividad.

Después del triunfo de la Revolución la construcción de las carrozas tuvieron grandes cambios. Sus temáticas responden a eventos nacionales o internacionales, históricos y culturales. Su iluminación es eléctrica y son trasladadas por tractores desde los talleres hasta la posición que tradicionalmente han ocupado, La Ceiba de Plata frente al Cine Teatro "José Martí", y La Espina de Oro Frente al restaurante "Bodegón El Gallo".

Cada vez, las carrozas ganan en complejidad y belleza, sus piezas son hermosas y monumentales, las que alcanzan hasta 23 metros de altura.

Al llegar a la plaza las carrozas charangueras comienzan a contender mostrando sus secretos, sus interioridades, como las más deslumbrantes joyas de arte popular.

Dentro de una base ahuecada, tal como un enorme cajón rodante se esconden los mecanismos que harán ascender paulatinamente el resto de los elementos de las carrozas.

A la vista del público concentrado en la plaza del encuentro, se alzan las vistosas, con el misterio de lo que traerán en su interior. El secreto de sus sorpresas, llegan a ocupar un escenario gigantesco en el que intervienen figuras danzantes. Todo esto se eslabona armónicamente como un gran espectáculo de Artes Plásticas, Música, Danza y Teatro.

La tradición charanguera es una en sí e indivisible, muy bien delimitada del resto de las tradiciones festivas cubanas.

Por:Rafael Lara González

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