Mitos y Supersticiones del Municipio Yara.

Nuestra mitología, a veces dominada por el humor, a veces por una fantasía artística y por una superstición nociva, se califica  como una de las más originales de América Latina. Surgiendo de la imaginación popular, de sus anhelos y sueños tantas veces, y aún de la superstición y el miedo, los mitos revelan una de las mayores fuerzas de la creación folklórica. Recorriendo por décadas nuestros campos hemos encontrado una mitología muy diversa y arraigada sobre todo en el sector más adulto de la población. Las fantasías se unen tantas veces en familias, y varían  se desarrollan y embellecen, como prodigios de la fabulación popular  constante.

 

 Los Mitos La Luz de Yara, La Taconúa, Los Ñañigos, La Aparecida, Los Coquitos, La Mata de Guanábana y La Gallina con pollos, son en su mayoría, del imaginario popular que se han trasmitido hasta hoy a través de la narración oral.Entre los mayores mitos del territorio de Yara se encuentran: La Luz de Yara, o Bola de candela, La taconúa, Los Ñañigos, La aparecida, Los Coquitos y La Gallina con pollos.

 

Existe una leyenda que se ha arraigado fuertemente entre los habitantes de Yara, región de la provincia de Granma, Cuba, y no en el Yara de Baracoa como se supuso durante mucho tiempo, ya que el cacique Hatuey no fue ejecutado en Baracoa sino en Granma. Se dice que en las noches se puede ver una luz crepuscular que puede variar de tamaño y que sale al paso de los viajeros. Se tiene como inocua y como símbolo de la negación de este bravo aborigen de abandonar la región en la que fue ejecutado.

 

La leyenda plantea que en el momento de la ejecución brotó de la boca de Hatuey la luz que ha sido causa de comentarios por siglos. Otra versión supone que Yara, una india enamorada de Hatuey, que también podía haber sido su esposa, se abrazó a él en el justo momento en que ardía la pira y del cuerpo en llamas de ella brotó la luz que vaga por toda la región. No hay fundamentos científicos de este hecho. Lo que sí es cierto es que ha perdurado por más de quinientos años en la cultura popular y es considerada como la leyenda más antigua de la isla de Cuba.

La luz de Yara

 

La Luz de Yara es el mayor mito  cubano, se dice que se relaciona con el suplicio de Hatuey, el indio cubano que se enfrentó a los españoles y que fue quemado vivo en Yara. Este mito ha trascendido siglo tras siglo y cuentan que Hatuey siendo devorado por las llamas siguió firme y los españoles lanzaban gritos feroces de alegría, el Fray Bartolomé de las Casa se arrodilló elevando al  cielo una oración fúnebre.

 

Desde entonces una luz tenue y misteriosa, desprendida de la inmensa hoguera vagó errante por las noches sobre las sabanas de Yara. Aquella luz era el alma de Hatuey, era la Luz de Yara.

 

La Luz de Yara perdía a la gente en las sabanas y tenían que esperar que amaneciera para seguir el camino pero esta no le hacía daño a nadie, solo pasaban el susto, “era como una bola de candela que venía para encima de la gente con un ruido tremendo pero se desaparecía y al que le salía quedaba perdido”-narran los abuelos.

 

Testimonio

 

La luz de Yara

 

Yo la vi  de niña, tenía como diez años; yo soy de esta zona de Yara y la vi como a las 10:00 de la noche. Salió de atrás de una mata grande de mango que había en el fondo del patio y bajó. Era de color colorado. Era muy grande y después se iba poniendo chiquita, me quedé parada sin moverme y mirando para el piso porque decían que si uno la miraba te perdía y aparecías en otro lugar. A mi no me perdió como a muchos otros, pero en el camino que va para Calambrosio y Jibacoa por allá, siempre salía y la gente esperaba a que amaneciera para poderse orientar porque los perdía en el monte.

 

La mata de Guanábana

 

Cuentan que este mito está relacionado con una mata de Guanábana que se encuentra llegando a la esquina este del CDR #1 de la zona 65 de nuestro municipio y se caracteriza por un movimiento ruidoso desde el mismo tronco hasta la punta de sus ramas, como si alguien la estuviera sacudiendo. Los vecinos lo relacionan con el alma de  un anciano que siempre admiraba la mata al pasar por allí, y aunque la corten siempre retoña y vuelve a moverse otra vez.

 La mata de Guanábana

                   

Testimonio                                            

Yo estaba en la plaza “Bajo las estrellas” en la discoteca con mi novia, después de pasar un rato bailando y divirtiéndonos, ella me dice que está cansada y salimos, yo la llevaba hasta su casa. Cogimos la calle del  bar  “Luz de Yara”  que va hacia la línea B. Masó, era la 1:55 de la mañana, nunca se me olvida porque en ese momento yo miré el reloj.

 

Cuando íbamos pasando frente a la casa de Eimer Botello, venía un muchacho que era conocido y en el mismo momento en que los tres nos cruzamos que nos saludamos, la mata de Guanábana que está al lado de la casa comenzó a estremecerse desde el mismo tronco hasta la punta de las ramas y se sentía un ruido extraño. Miramos bien las ramas para ver si había alguien pero no se veía nada, entonces Alexander (que así se llama el muchacho) le tiró la mitad de un ladrillo al tronco y se dejó  de mover.

 

Al otro día temprano fui temprano y se conté a Juana, la dueña de la casa pues somos vecinos, yo vivo en esa cuadra. Poco después Inés la enfermera que vive en la cuadra  siguiente nos contó que venía por ese mismo lugar como a las 11:00 de la noche, andaba inyectando a un paciente, y en el mismo momento en que pasó por allí la mata comenzó a temblar completa y sintió ese ruido extraño. Dice: yo siempre voy despacio en bicicleta, pero cuando vi aquello, le dí una velocidad a esta que creo que entré hasta la misma casa montada en ella.

 

Luego de estos sucesos, varias gentes le habían contado a la dueña lo que pasaba, y decidieron cortar la mata, nadie ha vuelto a sentir nada. Dicen que el miedo hace ver cosas que no son, pero no fui yo solo el que la vio y la sintió por eso digo que eso es algo sobre natural.

Antes de cortar la mata un día probé a moverla y nada, y aunque ya rompí la relación con mi novia y no tengo que coger por ahí, la mata está retoñando y yo por allí no cojo ni loco.

 

La taconúa

 

Este es uno de los más antiguos mitos de nuestro pueblo. Cuentan que una mujer alta de cabellos negros, vestida siempre de blanco andaba en tacones altos por las calles de Yara, y al que le salía, si echaba a correr,  lo perseguía hasta el final del camino como si sus tacones no le impidieran adquirir tan alta velocidad.

 

 No se conoce que le haya hecho daño físico a ninguna persona, pero el susto que propinaba a sus víctimas era imborrable. Esto siempre ocurría hacia la media noche.

 

Testimonio

 

La Taconúa

 

Para mí no había noche oscura, no le tengo miedo a nada, pero si es cierto lo de la taconúa, se sentía desde donde es el parque por toda la avenida B. Masó hasta el final y se perdía. Yo la vi una noche, mi hijo Luisito y yo la sentimos y cuando iba pasando con el taca-taca abrimos la puerta y la vimos iba por la acera de enfrente como a las 10:00 de la noche, era alta, flaca y usaba una manta blanca con tacones finos, parecía una mujer real por eso no tuvimos miedo, pero lo cierto es que mas de uno  corrió por ella y le caía atrás a la gente. Cuando se oía hablar de la taconúa la gente temblaba.

 

Un día iba Elías el hijo de Margarita Pérez para su casa en bicicleta cerca de las 12:00 de la noche y cuando se dio cuenta que la llevaba atrás siguiéndolo, se embaló en aquella bicicleta y empezó a gritar por todo el camino llamando a la madre para que abriera la puerta. No se sabe como pero aquella mujer con esos tacones corría al ritmo de la bicicleta como  si fuera descalza tras él. ¡Que susto se llevó el muchacho!

 

Los Ñañigos

 

Esta leyenda, según cuentan, trata sobre unos hombres de raza negra que se robaban a los niños,  los desaparecían y aterraban a los pobladores en nuestros campos y en el mismo pueblo. Dicen que se untaban grasa en todo el cuerpo para que no los pudieran agarrar y que cuando no se podían llevar a un niño se robaban los animales que habían en la casa que rondaban y si los agarraba el sol se convertían en cualquier animal.

 

Testimonio

 

Los Ñañigos

 

Yo nací en el barrio “El Guatívere” y desde que tengo uso de razón recuerdo que mamá nos decía que no podíamos salir solos de la casa porque en el mes de Diciembre siempre salían los Ñañigos y se llevaban los niños. Los Ñañigos, decían que eran unos hombres negros que se robaban los muchachos y se untaban grasa para que no los pudieran agarrar en sus fechorías y escaparse. Yo nunca los vi pero en casa todo el mundo lo decía y cuando se perdía algún animal del patio (puerco, pollo) decían que eran ellos porque cuando no podían llevarse un muchacho se robaban cualquier cosa que encontraran, y en esos días yo tenía tanto miedo que me costaba dormirme.

 

La aparecida

 

Acerca de esta leyenda fantástica cuentan los abuelos que era una mujer joven muy bonita y elegante que salía en “Los Álamos” (Camino hacia el barrio El Coco) y le pedía a los hombres que la llevaran. Después de un tramo de camino se desaparecía dejando un desagradable olor a sangre. A  pesar del avance de la ciencia y la tecnología y los cambios que existen en el mundo, todavía los que pasan por Los Álamos en horas de la madrugada llevan el recelo de que se les aparezca.

 

Testimonio

 

La aparecida.

 

Una noche yo iba en bicicleta para El coco, cerca de la madrugada, cuando iba por “Los Álamos”, donde está la tarja de Bartolomé Masó vi a una mujer relativamente joven, bonita vestida de blanco, al verme me pide que la lleve y yo, hombre al fin y caballeroso la monto en la parrilla de mi bicicleta y seguimos camino, después de pedalear como 1Km cuando iba llegando a “Las Casitas” le pregunto que hasta donde quería que la adelantara y al ver que no me respondía vuelvo la cara para peguntarle de nuevo. Oiga cuando yo vi que no había nada en la parrilla, que aquella mujer se había esfumado y yo no paré en ningún momento, por poco me muero del susto, me subió hasta la presión, llegué a la casa con la voz en un hilo pidiendo a gritos que me abrieran. Cuando conté lo sucedido me dijeron que otras personas la habían visto y que acostumbraba a pedir que la llevaran. Mi hijo joven al fin no quería creerme hasta una noche que le pasó a él, creo que llegó peor que yo y dice que jamás en la vida viene solo de noche por ahí.

 

Los Coquitos

 

Recogiendo información sobre este mito encontramos varias versiones, pero, generalizando, se trataba de un hombre sin piernas que salía entre dos matas de coco que  existían a la entrada de la finca de los Botello y asustaba a las personas que pasaban por allí. Siempre salía en la noche y preferiblemente, hacia la madrugada.  Este no dañaba a nadie, pero más de uno se puso blanco del susto.                                                                                                                 

 

Testimonio

 

Los Coquitos.

 

Yo recuerdo cuando era muchacho ese cuento, ahora yo digo que era mentira, pero en ese entonces me aterraba. Dicen que los Coquitos eran dos matas de coco que había en el camino de la finca de los Botello y por allí pasaba mucha gente, pero de noche casi nadie se atrevía porque decían que entre las dos matas salía un hombre sin piernas. Un día, Mundo Botello venía de parrandear y cogió  el camino cerca de la madrugada, cuando le salió  aquel hombre sin piernas, dice que metió una carrera que hasta la ajuma se le quitó, y cruz y ralla  nunca más se atrevió a coger por allí solo de noche.

 La Gallina con pollos

 

Investigaciones personales

 Esta leyenda es un poco rara, y se dice que la gallina con pollos salía siempre en la noche, era negra, bien gorda y con muchos pollos. El pío, pío de las crías  desesperaba a quienes lo escucharan y a medida que les daban vueltas alrededor, la gallina  iba creciendo y creciendo hasta que les  hacía salir corriendo.

 

 Testimonio

 

La gallina con pollos

 Cuando yo era muchacho recuerdo que en Yara todo el  mundo decía que en el mangal de Los Matos, donde es hoy el parquecito infantil, salía por las noches La gallina con pollos, y cuando mamá iba a visitar a Amada de la Paz y nos llevaba con ella, teníamos que pasar por ahí, y casi la tumbábamos prendidos de ella. Mamá decía que eso era mentira, yo nunca vi nada, pero hasta los viejos lo decían. 

 

 Supersticiones.

 Superstición es la creencia en que un determinado fenómeno o situación tiene una explicación mística, mágica o simplemente asumida cultural, social o religiosamente sin ningún tipo de evidencia científica.

 

Las supersticiones, no fundamentadas o asentadas de manera no común en el ser humano, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico. Las personas supersticiosas piensan que ciertas acciones (voluntarias o no) tales como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales, influye de manera trascendental en su vida. Se consideran supersticiones aquellas disciplinas que la comunidad científica llama pseudo-ciencias, tales como: la adivinación; la astrología; la cartomancia; el curanderismo; el espiritismo; el feng-shui; la geomancia; la magia; la quiromancia y el tarot

 

Lo que distingue a las supersticiones de la sabiduría es una relación causal entre los acontecimientos debido a las  fuerzas supra-normales, tales como: destino; poder invisible de los astros; poder invisible de los ritos mágicos y poder invisible de los espíritus, etc.

 

Esta manera de proceder es contraria a la teoría científica llamada razón, que analiza las relaciones desde las causas inmediatas e intenta descubrir las leyes naturales que rigen las proporciones (o que, sin encontrar relaciones causa-efecto, explica los fenómenos a través de correlaciones, es decir, a través de la frecuencia en la que dos eventos se presentan simultáneamente).

 

Las supersticiones a que nos referiremos a continuación no son privativas de nuestro municipio, pero las traemos a colación por el fuerte arraigo que tienen en la población yarense, tan es así  que forman parte de la sabiduría popular.  

 

Cuando suena la candela del fogón, es porque anuncia visita.

 Si  colocas una escoba detrás de la puerta, con las cerdas para arriba la visita no deseada se va.

 Si sales de la casa con el pie izquierdo, tendrás un mal día.

 Si te cruzas con un gato negro, te traerá mala suerte.

 Cuando las ranas croan, es porque va a llover.

 Si barres la casa el viernes de la Semana Santa, aparecerá una plaga de hormigas.

 Cuando canta la tojosa, es porque alguien va a morir.

 Si las gallinas cacarean en la noche es porque anuncian una mala noticia.

 Recuerda que pisar “mierda” trae buena suerte.

 Si se te rompe un espejo tendrás siete años de mala suerte.

 Si vez un bizco temprano en la mañana, tendrás un día atravesado.

 Si abres una sombrilla dentro de la casa, se muere el más viejo.

 Si un balance se mece solo, se muere alguien en la casa.

 Si te barren los pies, te casarás con un viejo.

 Si se posa una tatagua en la casa es por que anuncia visita.

 Si hablas cuando pelas los plátanos se te manchan las manos.

 

 

Contacto: Por: Dianet Puebla Lastre

 

 


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