Una mirada a los Talleres de Apreciación y Creación

 

El valor de la Educación por el Arte está en los efectos transformadores que provoca el acto de creación sobre los individuos, en el despertar de su sensibilidad a partir de las vivencias en los procesos culturales, y es que el arte se convierte en catalizador y puede ser utilizado para estimular las capacidades creativas y apreciativas, formar un gusto estético, una conciencia crítica y contribuir al desarrollo humano, a partir de la impronta de una nueva dinámica en la vida cotidiana de las personas.

 

Nada más trascendental que lo cotidiano, y allí debemos hacer los  mayores esfuerzos; así lo demandan los principios ético-profesional y humano, y esto se logra con el hacer integrador.Es por tanto esencialmente necesario y revolucionario en los nuevos escenarios de Cuba, vincularse a las iniciativas y experiencias del Trabajo Cultural Comunitario.

 

La presencia de los Instructores de Arte en Escuelas, Casas de Cultura y en el escenario cultural comunitario, son una apuesta seria y no ingenua, fundamentalmente como soporte educativo y de formación estético-artístico.

 

Una forma de privilegiar el intercambio de saberes y experiencias heredadas o vividas, es a través de la modalidad pedagógica de Talleres.  No es un capricho de nadie, se desprende de una concepción de trabajo que mucho tiene que ver con la Educación Popular.

 

Los Talleres contribuyen a satisfacer las necesidades del primer nivel de participación poblacional. A través del Taller se agrupan aficionados de las distintas manifestaciones del arte y de diferentes edades; pueden ser niños, adolescentes, jóvenes y adultos, que se enriquecen como seres humanos en el Proceso Creativo y/o Apreciativo, aunque no tengan desempeños y resultados artísticos relevantes. Son, al decir de la intelectual Graciella Pogolotti,  “…vías de acceso a la cultura…”.

 

Los participantes en los talleres pueden aportar ideas, criterios y valoraciones. De esta manera el conocimiento no surge únicamente por la información y orientación que brinda el facilitador; en este caso el Instructor de Arte, u otro especialista del sistema, sobre el tema, sino desde la participación activa de los integrantes del grupo.

 

El Taller permite desarrollar habilidades para saber escuchar, relacionarse y comunicar ideas; tambien para discutir, reflexionar y cooperar en la búsqueda de alternativas y soluciones. Son idóneos además, para satisfacer las necesidades culturales; es decir, de acercamiento-conocimiento-disfrute-habilidades artísticas  sin limitación alguna. En el Taller se valora el aporte de cada uno de sus integrantes.

 

De hecho esta forma metodológica comienza por el Instructor de  Arte desde el momento en que se sienta a preparar su Taller: las técnicas creativas de que se va a auxiliar, la consulta a profesionales, a Instructores de Arte con más experiencia. La actualización novedosa de los contenidos según las edades, la localización o elaboración de medios para la enseñanza, dígase grabaciones, videos, fotografías, entre otros, resultan muy importantes a la hora de concebir el Taller.

 

Son los Instructores de Arte los encargados de brindar conocimiento, pero también la praxis para crear la costumbre y el hábito de estar en contacto con las manifestaciones artísticas; por eso es que valoramos de estratégico que desde la enseñanza, los niños tengan una relación viva con estos fenómenos, a partir del ejercicio práctico y el conocimiento. Esta relación siempre será muy activa en tanto se trabaje en el plano de la conciencia racional, al mismo tiempo que se desarrolle la sensibilidad y la formación del gusto.

 

La importancia de los procesos culturales radica en que llegan más allá de los indicadores que creamos; y  tienen que ver con diversos y complejos fenómenos que van desde la memoria, las emociones, las costumbres, la supervivencia étnica, las tendencias culturales, que se expresan como algo vivo, dinámico.

 

Lo primordial en términos concretos, es que estos procesos forman parte del camino a recorrer, es entender verdadera y profundamente la importancia de la cultura, es entender que no es un adorno, un extra; sino que permite al hombre reconocerse como hijo y parte de una historia, de una circunstancia.

 

El arte, entendido dentro de este contexto, es una de las formas concretas o de las más concretas a través de la cual se expresa la cultura en su concepto antropológico. La relación entre arte y cultura es equivalente a una relación entre forma y contenido; esto nos permite afirmar que la cultura no debe verse solo como un elemento de consumo, sino de activa participación, y vive en la medida en que todos la creamos y la recreamos.

 

El futuro de las Artes, tanto en su aspecto cuantitativo como cualitativo, estará determinado en gran parte por nuestra capacidad para educar estéticamente a nuestros niños y jóvenes.

 

Por: Lic. Margarita Mejuto Fornos

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