Los Organos del Oriente Cubano

A más de 900 kilómetros de La Habana, se encuentra la ciudad de Niquero, centro urbano principal del Parque Nacional “Desembarco del Granma”, de la provincia Granma, un extenso territorio ubicado en la porción sur occidental del oriente cubano, donde convergen la agreste y hermosa naturaleza, singulares tradiciones culturales y el escenario de importantes acontecimientos históricos.

 

 

Los pobladores de Niquero, son personas afables, que dedican buena parte de su tiempo a las labores agrícolas, a la producción de azúcar en el gran ingenio enclavado en el centro de la ciudad y a la pesca en el Golfo de Guacanayabo. Los fines de semana los bailes de órgano animan la calle principal, a donde concurren paseantes y bailadores, que disfrutan hasta el anochecer de la mágica música del órgano.

 

Los órganos que hoy alegran las fiestas de Niquero y de otras localidades del oriente de Cuba, son descendientes de aquellos primeros órganos importados desde Francia a finales del Siglo XIX, por los emigrantes franceses que fundaron la ciudad de Cienfuegos en el centro del país.

 

Por historias de marinos que navegaban en cabotaje por la costa meridional de la isla, los manzanilleros Santiago Fornaris y Francisco Borbolla conocen de la existencia de las portentosas cajas de música que tenían los franceses en Cienfuegos y deciden entonces, traer a Manzanillo, los dos primeros órganos que llegan a esa ciudad del Golfo de Guacanayabo.

 

Estas máquinas rápidamente ganan popularidad y se hacen muy demandadas en fiestas, guateques y saraos, por lo que comienzan a expandirse por todo el oriente de Cuba. De esta manera el órgano que comenzó siendo francés acabó llamándose “Órgano Oriental”.

 

Los organistas más antiguos de Niquero, son los miembros de la familia Morales. El fundador de la familia, Feliciano Morales, trajo a Niquero a principios del Siglo XX, El Verdún, un órgano fabricado en Francia, con el que amenizó las fiestas de la ciudad y sus pueblos cercanos por más de medio siglo. Este órgano, el más antiguo del país, se exhibe en el museo municipal.

 

Con El Verdún, los Morales crearon un repertorio de piezas musicales de cartón perforado que conforman hoy un patrimonio invaluable de la cultura nacional, donde atesoran piezas con casi un siglo de existencia.

 

Son muy pocas las personas que en Cuba dominan la antigua técnica del cartón perforado para producir las piezas musicales del órgano. Para realizar este trabajo, cada experto construye sus propias herramientas de manera artesanal,  adaptando viejas máquinas de coser, a las que se les adicionan los punzones que perforan el grueso cartón de embalaje reciclado. Unidos los cartones con tela encolada para hacerlos flexibles, pueden reproducirse con el órgano un sin número de veces y conservarse muchos años, según el cuidado que se les prodiguen.

 

En lo esencial el órgano de cartón perforado, es una gran caja de resonancia a la que se le adiciona una batería de flautas de mayor a menor, hechas de bronce o madera, por las que pasa el aire  impulsado por un fuelle. El cartón perforado rueda por el mecanismo, movido por una manivela, distribuyendo el aire por sus orificios, hacia los tubos, pipas y flautas que amplifican su sonido en la gran caja de madera.

 

La acción de mover la manivela, recuerda la de un molino, por lo que muchos dicen jocosamente, que bailar con el órgano, es bailar con música molida. Todo depende de la habilidad con que sean perforados los cartones y la cadencia y precisión con que estos transfieran el aire hacia los tubos del órgano en correspondencia con cada nota musical.

 

Ahora en la mayoría de los órganos, el fuelle se acciona con un motor eléctrico, pero el movimiento de los cartones sigue haciéndose manualmente con una manivela, lo que requiere un especial entrenamiento por parte del manivelero para no perder la sincronía y el ritmo.

 

Técnicamente, los órganos que alegran las fiestas actuales, no difieren mucho de aquellos primeros que llegaron a Cuba en el siglo XIX.

 

La riqueza de escalas, notas y color del sonido que produce el órgano es tan amplia, que prácticamente puede interpretar cualquier pieza musical, antigua o moderna; es decir, se pueden tocar: Polkas, valses, danzas, boleros, sones, danzones, cha, cha, cha, merengues y bachatas, entre otras.

 

El órgano es acompañado generalmente por tres o cuatro músicos más, que tocan la paila, el guayo, las claves, las tumbadoras y las maracas. También los músicos acompañantes, sirven para mover las casi 400 libras de peso del órgano, para llevarlo de una fiesta a otra por pueblos y ciudades.

 

En los años setenta del siglo XX, los herederos de Feliciano Morales venden el “Verdún” a una institución cultural y se retiran de la música, pero una década después Abilio Morales, el entonces decano de la familia, influido por la nostalgia hacia aquel instrumento fabuloso, que había admirado durante su infancia y juventud, decide emprender la aventura de construir un nuevo órgano junto con sus hermanos.

 

Para construir su nuevo órgano, Los Morales, pasaron días recogiendo en el litoral de Niquero, pedazos de madera recalados por el mar, reciclaron tubos de bronce y otros componentes, hasta que lograron terminarlo en 1985, bautizándolo como “Gran Órgano de los Hermanos Morales”.

 

Si bien todos los órganos se parecen, cada uno tiene personalidad, nombre propio y una sonoridad distintiva, que cala en la preferencia de su público el cual valora la calidad y riqueza de su repertorio. En las fiestas populares de Niquero, son muy aclamados el “Gran Órgano de los Hermanos Morales,”, “El Mulato Oriental”, “La Rumba” y “El Serranito” de cercano pueblo de Pilón.

 

El más notorio de todos los bailes con órganos, es el “Baile de Enramadas”, pues las parejas ejecutan sus danzas, en un área engalanada con ramas de palmeras y flores, que le imprimen al baile un carácter romántico y campestre de singular donaire y belleza.

 

El Baile de Enramada más importante del año en Niquero es el Festival de Órganos que se realiza cada año en el mes de diciembre, cuando la ciudad se convierte por varios días en la capital de estas grandes cajas de música.

 

Hacia allí se trasladan todas las agrupaciones del territorio, consagradas a cultivar esta música tradicional. Cada órgano emula entonces por acaparar la atención de los bailadores y estos a su vez compiten por mostrar sus mejores galas y destrezas en la danza.

 

El conjunto del Gran Órgano de los Hermanos Morales de Niquero, es hoy una institución cultural reconocida en el ámbito nacional e internacional, y que ha continuado enriqueciendo el legado de Raquel Morales, la única mujer organista de Cuba, fundadora del conjunto infantil, “Los Moralitos”, un joven relevo encargado de cultivar y preservar para el futuro la música y el baile de órganos.

 

Gracias a su versatilidad musical y a la maestría de sus ejecutantes y músicos de acompañamiento, el órgano oriental, en pleno siglo XXI, sigue en la preferencia de su público y asombra y admira a quienes lo descubren, en una época, donde la virtud de los nobles sonidos del aire, se pierde en el entramado implacable de la electroacústica digital.

 

Por: Leticia Camacho y Rolando Pujol.

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