Bandos Rojo y Azul de Majagua

Desde los años iniciales del siglo XIX, en el territorio Majagua, era habitual las fiestas bailables campesinas, la presentación de torneos de cintas, encabezado por presidentes y madrinas, constituyendo esto y las fiestas desarrolladas en Guanabacoa (1826), los antecedentes de las fiestas de los bandos en Majagua. Es a partir de 1929 a través de la Sociedad “Unión Club” y más tarde la “Unión Latina” que se comienzan a celebrar estas fiestas con carácter anual denominadas “Bailes guajiro”; donde podían participar tanto asociados como invitados, quienes debían vestir preferentemente el estilo campesino.



 Después del triunfo de la Revolución, derribadas las barreras raciales de antaño, estas fiestas fueron rescatadas y enriquecidas en los órdenes cuantitativos y cualitativos, convirtiéndose en uno de los eventos más importantes de la Cultura Popular Tradicional de nuestro país. Dentro de las características de estas festividades podemos encontrar que la militancia de los bandos no está determinada por una demarcación territorial (barrio), sino por la simple simpatía por un color que se manifiesta en los individuos desde los primeros años de la niñez. La influencia familiar es importante, pero ello no implica que en una misma casa no puedan coexistir azules y rojos, fenómeno que ocurre con frecuencia, aunque existe una fuerte rivalidad entre ambos bandos, nunca se hace alusión de forma despectiva e hiriente uno y otro, también existen dos comparsas adultas y dos infantiles.



El diseño y la confección de todo lo que se va a presentar se mantiene en el más absoluto secreto hasta la salida de los bandos, los personajes tradicionales son “Cuba” y “Liborio”, representantes de la patria y el pueblo respectivamente y la pareja del viejo y la vieja, representada por jóvenes debidamente caracterizados, la fiesta es un vasto exponente de las diversas manifestaciones artísticas y deportivas música, danza, teatro, poesía, artesanía, juegos de pelota y cinta.



En el contexto de la Cultura Popular Tradicional campesina, la población participa en calidad de actor o espectador; es significativo que los bailes, cantos y música rescatados por los bandos, son recreados por agrupaciones de artistas aficionados y profesionales, que lo ejecutan en la arena nacional e internacional. Es muy común visitar el municipio de Majagua y encontrar en un portal o acera del pequeño pueblo a los niños y jóvenes bailando y cantando los bailes campesinos como “Doña Joaquina”, “Sumba-Antonio”, “Caringa”, el “Gavilán”, el “papalote”, entre otros.



Han sido invitados permanentes de los Festivales del Caribe en Santiago de Cuba y a la Feria Nacional de Arte Popular que se celebran en su provincia de Ciego de Ávila y participó también en el Festival Latinoamericano y Caribeño de la AITTA, (Teatro Amateur), celebrado en nuestro país en el año 2006.



Ostentan el Premio Nacional Memoria Viva. y el Premio Nacional de Cultura Comunitaria. Están propuestos para su declaración como Monumento Nacional el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura y para la Distinción Obra Maestra del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Dirección de Estudios Socioculturales


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