Contribución del taller literario, desde la casa de la cultura, a la formación de escritores en La Habana entre 1980 y la actualidad.

El Movimiento de Talleres Literarios, cuyos antecedentes hay que buscarlos en las tertulias de Domingo del Monte, y las de los grupos Minorista y Orígenes, entre otras, fue creado poco después del triunfo de la Revolución, con la finalidad de ayudar (en un amplio sentido) a los que se inician o se interesan en la literatura.

 

Con una historia estrechamente vinculada a la de las casas de cultura como Institución, y al desarrollo de los artistas aficionados y los instructores de arte, este Movimiento ha tenido históricamente momentos de menor o de mayor progreso, el cual ha resultado más ostensible en unos lugares del país que en otros. A nuestro juicio, el sistema de talleres literarios tuvo una etapa de esplendor en La Habana de los años 80, y luego ha seguido desarrollándose en un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias del país.   

 

Así pues, en La Habana de los años 80 se dieron hechos que marcan al taller literario en su evolución y desarrollo.Ejemplo de lo anterior es que entre 1982 y 1989 el prestigioso premio literario David es ganado por cuatro escritores provenientes de talleres literarios de las casas de cultura de 10 de Octubre y de Plaza de la Revolución; son estos: José Ramón Fajardo Ấtanes, José Miguel Sánchez (Yoss), Raúl Aguiar y Sergio Cevedo.

 

Ya en la década del 90, Ricardo Arrieta gana el premio UNEAC, y Ronaldo Menéndez el premio Casa de las Américas. (Ambos escritores provenían del taller literario de la casa de cultura del municipio Playa). Por su parte, Edgar Estaco, del taller literario de Marianao, gana varios premios  nacionales e internacionales en Dramaturgia, así como también Rito Ramón Aroche, Caridad Atencio y Alberto Guerra, del mismo municipio, ganan en poesía y cuento el Premio Gaceta de Cuba.

 

En la década que da inicio al siglo XXI, autores como Antonio Armenteros (casa de cultura de Boyeros), Maylen Domínguez (casa de cultura de Habana del Este) y otros ganan importantes premios nacionales e internacionales, así como becas de creación de la UNEAC.

 

En el decenio que transcurre actualmente escritores como Ahmed Echevarria y Frank David Frías, formados en los talleres de la casa de cultura de Centro Habana, ganan el premio Italo Calvino y el Oriente el primero, y el Félix Pita Rodríguez y el Calendario el segundo. Por su parte, Laydi Fernández de Juán y Glevis Coro obtienen diversos lauros y accede a la “ciudad letrada” un doctor en medicina como Eldys Baratute,  revolucionando el mundo escritural para niños, tanto en lo formal como en el contenido. Ya en 2016 el Premio Casas de las Américas en el apartado de poesía recayó en Reinaldo García Blanco, quien dedicó el galardón a sus colegas de los talleres literarios.

 

Estos logros indudables del sistema de talleres literarios también se complementan con la gran cantidad de escritores formados en las casas de cultura de la capital que han ingresado a la Asociación Hermanos Saiz y a la Unión  de Escritores y Artistas de Cuba.  Los escritores de calidad formados desde la casa de la cultura han tenido la posibilidad de publicar en diversas revistas y editoriales del país y también en el exterior.

 

Un detalle salta a la vista al observar a los escritores anteriormente mencionados: casi todos son graduados universitarios en varias disciplinas, entre las que se cuentan: Periodismo, Geografía, Ingienerías Química y Nuclear, Filología, Ciencias Sociales, Ciencias Médicas y otras áreas del saber científico. Lo anterior evidencia la buena salud de que gozan las relaciones interinstitucionales entre el Sistema de Casas de Cultura y los departamentos  de Extensión Universitaria de las Universidades habaneras, en aras de fortalecer el Movimiento de Talleres Literarios en la capital.

Antes de concluir no queríamos dejar de apuntar un elemento fundamental: casi todos estos escritores formados en el Sistema de Talleres Literarios en La Habana desde los años 80 se vinculan hoy activamente en el proceso de formación de los más jóvenes, ya sea en calidad de jurados en Encuentros-Debate de Talleres Literarios o incluso como docentes en las casas de cultura u otras Instituciones como por ejemplo el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ello evidencia un sentido de pertenencia al mundo de los talleres literarios por parte de los creadores, los cuales continúan contribuyendo, ahora desde otra postura, al desarrollo de nuestro Movimiento y del Sistema de Casas de Cultura. 

 

Por: Licenciado Ramón Bermúdez Boullón

 


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